Opinión

Las entrevistas del Presidente Ortega

Estas son perversas por su intención política, niegan todo parámetro ético para un periodista

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Las entrevistas del Presidente Ortega |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Moisés Absalón Pastora

Ya perdí la cuenta, pero las entrevistas que el Presidente Daniel Ortega ha concedido a la prensa internacional han sido al por mayor para explicar al mundo, a través de los más ácidos entrevistadores, la realidad que vive Nicaragua y no la que Estados Unidos quiere.

Entre quienes han venido con los cañones bien aceitados, con la mira bien cereada y con municiones de alto poder destructivo recuerdo a Fox News Alert, Deutsche Welle, Euronews, CNN con Andrés Openhaimer, Max Blumenthal Telesur, France 24, RT y otras que por la prolijidad escapan a mi memoria, aunque no su contenido y propósito, es decir las mismas preguntas y claro hacer perder los estribos a un presidente al que hay que reconocer su profunda serenidad para surfear sobre aguas profundas y picadas infectadas de lagartos y tiburones con ganas de devorar de un solo tapaso a un personaje que se había alejado de las cámaras y de las entrevistas desde hacía mucho rato.

Una vez vino a este canal a entrevistarme una reportera latino-gringa que primero me las dio con dulce, buscando la opinión de alguien que como yo estuvo en el diálogo que nunca fue y luego me soltó las amargas con el propósito de hacerme decir lo que ella quería, obviamente fracasó en su intento, aunque debo decir que llegó un momento en que tuve que llamarla al respeto porque aquello pasó de ser una entrevista a convertirse en un interrogatorio.

Algo así he captado en cada una de esas entrevistas que medios internacionales, con profundas afinidades políticas con algunos sectores del fascismo extremo de Estados Unidos, le hicieron a Daniel Ortega, que con una paciencia solo propia de Job desesperó tanto a sus inquisidores que al final estos, al agotar el guión que ya traían escrito, ni sacaron al líder sandinista de sus casillas como pretendían, ni lograron que este les dijese lo que querían oír y al final no supieron qué más preguntar, que al menos fuera diferente, porque todos llegaron al Carmen como si antes hubieran pasado por la Embajada Norteamericana para tomarse una taza de café con la saliente Laura Dogu y de paso recibir el cuestionario correspondiente.

A este desfile de entusiastas competidores por ver quien logra sacar de quicio a Daniel Ortega, desde lejos y asaltados en sus sueños, no descansan ni el Pitbull de Fernando del Rincón de CNN, todo un Rottweiler apaleador de mujeres, ni Camilo de la misma cadena que tiene la delicadeza de espantar a sus invitados ni Jorge Ramos que se cree el Sumo Pontífice del periodismo y quien no fue tan gallito cuando Donald Trump lo mandó a sacar de la solapa de una conferencia de prensa por ser latino, aunque él pinche mexicano se crea gringo. Todos estos desesperadamente han solicitado ser fusileros frente al paredón de fusilamiento donde el ejecutado debe ser el presidente de Nicaragua.

Ninguna de estas estrellas se preocupó por llegar al fondo del asunto, por escarbar como correspondía, sino que la preocupación fue extraer del entrevistado una actitud que lo proyectara como un susceptible a la entrevista, como una fiera arrinconada lanzando zarpazos contra quien fuese porque así es que reaccionan quienes asumen una actitud defensiva por el peso de sus culpas y contra lo que se estrellaron fue con una marqueta de hielo imperturbable abierta a recibir todo tipo de misiles.

Resalto lo de las incompletas entrevistas del presidente con medios internacionales de prensa porque estas no fueron concebidas por quienes las solicitaron para que el entrevistado aclarara, desde su punto de vista obviamente, los eventos que en realidad pasaron a partir del 18 de abril, sino para que los entrevistadores asumieran el rol de estrellas, para lucirse como los gallitos o gallinitas capaces de levantar la voz a un dictador que después de su primera experiencia frente a fusileros de esta naturaleza autorizó una y otra vez el ingreso de los pistoleros mediáticos que vienen con guiones descaradamente inducidos.

Es obvio que el mandatario de este país tiene sobradas razones para exponerse a la jauría de quienes se le han ido encima para cuestionarlo y es que la realidad indica que nuestro flanco débil es lo internacional y como antes exprese en lo personal es un campo en el que hay que trabajar porque es ahí donde el imperio siente su mayor fortaleza para atacarnos porque para sus efectos cuenta con instrumentos como las Naciones Unidas, La CIDH, la OEA y otros que habitan en su territorio pero a los que no se someten a cambio de que estos callen por la paga que reciben.

Si yo fuera un reportero de cualquier cadena internacional y tuviera la oportunidad de estar, en este caso frente a Daniel Ortega, seguramente le haría las mismas preguntas, pero a fin de llegar a la verdad –eso es lo que buscamos los periodistas- lo dejaría hablar, no que estos hacen una pregunta, el entrevistado comienza a responder, pero se le montan encima con otra, nuevamente trata de contestar, ya sobre otro tema, lo vuelven a interrumpir, ahora con tonos de regaño y así se desarrolla un enredo donde el entrevistador se proyecta vulgar y el entrevistado, aunque desesperantemente calmo, acosado por un agente político que tiene por principal finalidad exponer a un presidente, que estando al frente de la crisis, no supo responder y que la entrevista que, en tiempo real fue accidentada e irrespetuosa, ya editada fue más que inquisidora.

Estas entrevistas son perversas por su intención política, niega todo parámetro ético para un periodista, aunque debo reconocer que el estilo no es nuevo y que ha sido aplicado frente a otros mandatarios que han sido una piedra molesta en las garras del Águila imperial. Yo creo que todos los nicaragüenses nos quedamos con las ganas de que el Presidente desarrollara las preguntas que le hicieron porque la otra cara de la moneda que tiene toda esta situación desprendida del 18 de abril es la de Daniel Ortega y sin duda tiene mucho que decir.

Por un alto interés nacional me atrevo a recomendar que el Presidente Daniel Ortega me permita hacerle una entrevista o en su defecto lo haga con periodistas –no con enemigos, con periodistas- que lo aborden con las preguntas que quieran pero que lo dejen hablar porque si alguien tiene información que dar y compartir es él y sin duda los nicaragüenses, independientemente de la posición política que tengan, estarán animados a escuchar.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

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