Opinión

Merecemos respeto

Estados Unidos no tiene autoridad moral para medir desde ningún ángulo a ninguna nación

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Merecemos respeto |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Moisés Absalón Pastora

Dije hace unos quince días que Estados Unidos y no el mundo estaba contra Nicaragua y enfaticé la semana pasada que prácticamente aterrizada la paz en nuestro país, habiendo recobrado la estabilidad y la seguridad, sin que ello nos represente bajar la guardia, que nuestro flanco de atención debía concentrarse en la batalla internacional porque es en ese escenario donde el terrorismo criollo ha concentrado las baterías del odio contra la nación ante la incapacidad de hacerlo desde adentro porque hoy son más los que tienen plena conciencia de lo que se trató todo esto.

Estados Unidos tiene un demencial trato para con Nicaragua y siempre desde el rigor prepotente, cobarde e injerencista que le caracteriza ha encontrado siervos nacionales que los han invocado, les han ayudado y han sido los instrumentos para hundir sus garras imperiales contra nuestro nacionalismo y contra nuestra soberanía porque no perdonan que aquí hayan sido humillados una y otra vez por patriotas con dignidad.

Ayer en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el día que la representante imperial se estrenaba como presidenta rotativa de ese foro, Estados Unidos, que impuso el tema de Nicaragua a golpe de mesa, como si nuestro país fuese una amenaza a la paz planetaria, recibió una dolorosa derrota que habla de que internacionalmente no estamos solos, que tenemos amigos y además amigos poderosos y que el invisible y silencioso trabajo por hacer llegar al mundo la verdad de lo que sucede, comienza a evidenciarse.

El terrorismo criollo hoy se retuerce porque con el veto de Rusia y China a la pretensión del terrorismo gringo, el tema en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está sellado y seguro que los asalariados de la embajada norteamericana aquí, lloran y sufren, porque pensaron que Félix Maradiaga, quien fue sentado ahí como si representara al estado de Nicaragua, para influir con la repetida mentira que hasta ayer había logrado algún eco en personas que ahora contrastan el supuesto repudio al gobierno de Daniel Ortega con las monstruosas marchas pacíficas y multitudinarias del sandinismo.

Estados Unidos debería convencerse de que su poder militar, ni su economía, nunca serán más grande que nuestra propia verdad y dignidad y que haría bien en replantear la relación que desea con Nicaragua porque aunque aquí tenemos suficientes razones para no quererlos, algo más poderoso que eso es que amamos la paz y amar la paz no es un cliché, sino un sentimiento legítimo porque estamos hartos de las guerras que desde diferentes modalidades y coyunturas nos ha impuesto un imperio que en su relación con el mundo solo utilizó el concepto de libertad para los pueblos como una estrategia para esclavizarlos y saquearlos.

Por esas mismas razones Estados Unidos dejó de ser un país admirado y por ello hoy vemos la voluntad más creciente de pueblos y estados en la geografía del mundo tratando de acelerar sus procesos de independencia y de diversificación para no tener que caer en las garras del Águila Real, cuyo poder fue más creciente en la medida que fue capaz de anular la resistencia en algunas naciones, realidad que aquí fue distinta porque se topó con un pueblo digno, con honor y lleno de nacionalismo que en varios momentos dijo ¡GRINGO GO HOME!

Estados Unidos no tiene autoridad moral para medir desde ningún ángulo a ninguna nación y menos a la Nicaragua de hoy que hasta el 18 de abril pasado escribía una historia hermosa desde la serenidad de la paz que venía construyendo desde el 10 de enero del 2007. Estados Unidos es el menos indicado para hablar de crímenes de lesa humanidad si a nuestra memoria viene Hiroshima y Nagasaki; no es quién para dictar cátedras sobre violaciones a los derechos humanos si en su territorio y en Bahía de Cochino, Cuba, tiene campos de concentración para personas a las que acusaron de terroristas pero a las que nunca les abrieron juicio; no tienen autoridad para hablar de elecciones transparentes y democráticas si George Bush se las robó a Al Gore y Donald Trump a Hilary Clinton; no son quiénes para dar cátedras de seguridad si casi todos los días por efectos de su propia industria armamentista hay masacres en sus colegios y universidades; No son los llamados a exigir respeto al derecho internacional si actúan como los policías del mundo metiendo sus narices donde no deben; no son los indicados para hablarnos de valores y buenos principios si son la reedición de Sodoma y Gomorra.

Estados Unidos debe una mega, giga, hiper, tera deuda a los nicaragüenses, sin mencionar todo lo que nos ha saqueado a lo largo de nuestra historia y eso deberían de considerarlo sus lacayos nacionales que tienen nombres y apellidos, que todos conocemos y que han recibido desde hace un tiempo a esta parte millones y millones de dólares para lanzar contra los nicaragüenses el infierno recientemente vivido.

Como siempre sucede estos vende patria van a ser abandonados por sus padrinos, así siempre fueron y serán los gringos, porque el imperio hoy ve que su odio no pudo contra la paz y que aquellas apuestas de que aquí el derrocamiento era cosa de días es un tema que el viento se llevó porque si no pudieron en los momentos más aciagos del golpe menos que puedan ahora que los nicaragüenses le tomamos más sabor a la paz.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

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