Opinión

LA DEMOCRACIA NORTEAMERICANA

Hoy Estados Unidos no es el Dómino de América Latina como en otros tiempos

214223
Moisés Absalón Pastora |

Moisés Absalón Pastora |

Viví en Miami, por tres años y medio, en tanto Radio Liberación, que era la voz oficial de la resistencia nicaragüense, transmitía desde sus estudios en la Plaza Virginia, de la calle 36 Nort West, donde estaba el mando superior de la contra. Es decir, tengo razones y agradecimiento por ese país que me abrió sus puertas y me dio asilo en una etapa en la que luchaba contra la dictadura que se había instaurado en Nicaragua y que con el apoyo de la administración del fallecido Presidente Ronald Reagan logramos al menos sentar las bases para una negociación que pusiera fin a esa guerra loca y absurda en la que nos terminamos desbaratando el cuerpo a balazos.

Digo guerra loca y absurda no solo porque nunca debió haberse peleado sino porque los nicaragüenses fuimos solo usados como peones de las grandes potencias que como Estados Unidos y la entonces Unión Soviética nos usaron como piezas en el tablero de su ajedrez geopolítico.

Por esa misma situación ni el ejército sandinista venció a la contra ni la contra venció al ejército sandinista. Simplemente nos matamos, destruimos el país y al final nos negociaron para que, sin pena ni gloria en 10 años de nuestras vidas, en una década oscura para todos, hiciéramos retroceder al país en más de medio siglo y aun no nos recuperamos de esa tragedia que esperamos nunca vuelva.

Aquel conflicto Este-Oeste representó un par de elefantes aplastando a las hormiguitas personificadas por nosotros a los que nos daban armas por montón y de gratis porque el interés de Washington era defender lo que consideraba su territorio sin nunca siquiera haberlo merecido y el interés del Kremlín era introducirse a éste después de su primer intento con cuba en los 60s cuando generó la crisis de los misiles. Los Estados Unidos charchaleaban entonces porque los desvencijados tanques Sherman que había dado a Somoza eran sustituidos por los T-55 que eran los símbolos del poder soviético y los aviones T-33 de la fuerza aérea de la guardia nacional eran cambiados por los poderosos MI-17 y MI24 que eran los tanques voladores de los camaradas regentes de la europa oriental y puestos en manos de un ejército sandinista que junto a las milicias tenía sobre las armas a más de 200 mil hombres que junto al pueblo vivían estresados con una invasión que siempre estuvo en la agenda de la ejecución operativa del “situation room” de la Casa Blanca, idea que prevalece, pero que si no pudieron antes, menos que puedan hoy.

Casi cuatro décadas después de aquel conflicto, la Unión Soviética no existe y desapareció junto con cortina de hierro que controlaba en la denominada Europa Oriental y 38 años después los norteamericanos tampoco tienen el control que les concedió Violeta Barrios de Chamorro, que les fue incierto con Arnoldo Alemán y que les concedió con un cheque en blanco un Enrique Bolaños que resultó ser un clon mejorado de Adolfo Díaz.

38 años después la Rusia que recuperó su lugar en el mapa después del fracaso de la Unión Soviética hoy nos asiste con laboratorios criminalísticos y de desarrollo científico para la producción de vacunas, nos dona autobuses que renovaron el parque vehicular de servicio colectivo público, carros ladas para taxis, tractores para el agro, trigo, becas y otros aspectos que contribuyen a nuestro desarrollo y 38 años después Estados Unidos, que ciertamente es nuestro mayor socio comercial porque nos compra productos que acá cosechamos y cuyas ayudas agradecemos, aunque sea a cuenta gotas, no ha perdido la costumbre de querer estamparnos el fierro del águila imperial y de amenazarnos sino nos sujetamos a su agenda política, sino caminamos como ellos lo hacen.

Para sus efectos los Estados Unidos de Norteamérica, un país indiscutiblemente poderoso, con el más grande ejército del planeta, con las armas más devastadoras conocidas por la humanidad, con una actitud de personificarse como la policía y gran regente del mundo, nos invita con un mazo por la espalda, que le pusieron sus sirvientas nacionales en Nicaragua, a que emulemos su paradigmática democracia o de lo contrario nos doblaran el brazo por la vía del hambre y el descarrilamiento económico aunque ello represente la quiebra total para un país que unido lucha para salir de la miseria y la pobreza, que, políticas como las del gran garrote nos han impuesto históricamente.

Estados Unidos ha pretendido ser a lo largo de su historia un país de extraordinarios dotes morales y de una democracia bicentenaria intachable y perfecta que según Washington el resto de naciones bajo su égida de influencia también deberían asumir como para ensayar que son parte de su protectorado y a cambio recibir limosnas o migajas que al final no son ni representan nada para naciones que como la nuestra han sido abusadas y saqueadas por sus filibusteros.

Hoy Estados Unidos no es el Dómino de América Latina como en otros tiempos. Hoy los Estados Unidos sufre lo que su imperio llevó a otras naciones con el cuento de la liberación de los pueblos cuando en realidad muchas de sus operaciones fueron caza fortunas y para colmo donde se metieron a “solucionar problemas” las cosas terminaron peor de cómo se encontraban.

Esa democracia norteamericana yo en lo particular ni la envidio ni la deseo para mi país. Yo quiero para Nicaragua una democracia esculpida por nuestras manos y con las características de nuestra propia identidad, de nuestra propia nacionalidad.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

también te puede interesar