Opinión

Odio e inteligencia

El odio vuelve torpe, rebaja a la mínima expresión el coeficiente intelectual

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Mario Barquero |

Desde el 18 de abril del presente año se ha desatado una ola de violencia que se caracteriza por un odio nunca existente en nuestro país. Ni en la época insurreccional, ni en la lucha contrarrevolucionaria.

La derecha, los “autoconvocados”, los “pacíficos tranqueros”, presurosos culpan al gobierno de toda violencia. Culpan sin presentar pruebas o esgrimen pruebas truqueadas, mentiras, medias verdades, noticias falsas.

Las muertes, asesinatos, incendios incluso a las propiedades públicas son eventos de autodestrucción por parte del gobierno. Análisis tan simplista que carece de inteligencia. Pero es que es así, el odio y la inteligencia no compaginan. El odio es irracional, la inteligencia es racional.

El más reciente “gran” análisis es que el gobierno en estos días está diligente en la autodestrucción y asesinato hasta de militantes sandinistas para que cuando vengan a Nicaragua la CIDH, ACNUDH, la Unión Europea, y la OEA; el gobierno tenga algo que presentarles como víctima de los tranqueros y encapuchados. Como si los delegados de las instituciones antes mencionadas fueran niños, o peor aún, personas a las cuales se les puede manipular; como si no demandarán pruebas, examinar cada circunstancia o acontecimiento a través de medios científicos antes de emitir un juicio.

Pero nuevamente, el odio y la inteligencia no comparten el mismo espacio. El odio vuelve torpe, rebaja a la mínima expresión el coeficiente intelectual. Alma envenenada de odio es insensata, difusor de disparates.

Ahora veamos otro aspecto. Si hipotéticamente, en una lejana posibilidad, en un supuesto muy supuesto, el gobierno y la Policía Nacional estuvieran plagados de sociópatas, sicarios, asesinos o como se les quiera calificar, ¿para qué iban andar matando a humildes personas de los barrios y menos aún a compañeros sandinistas, ni destruir la propiedad estatal? Conducta ilógica. Solo los irracionales pueden argüir semejante falacia.

Si de todos modos se le acusa al gobierno de toda matanza, destrucción y violencia, sería más beneficioso dirigir su sociopatía contra los financiadores, los instigadores, los cabecillas de la oposición. Sin duda sería más efectivo. Sin embargo, todas esas honorables personas que alientan los tranques y la violencia, heraldos del odio, que consientes o inconscientes les han abierto el camino al narcotráfico y al crimen organizado internacional (actualmente deben tener en Nicaragua un festín algo que nunca les permitió la hoy asesina policía) cada noche se van tranquilos a sus respectivas camas sin miedo a que llegue la policía sociópata a matarlos, incinerarlos o encarcelarlos. Ni siguiera temen que el gobierno déspota les corte la energía eléctrica y se queden sin sus aires acondicionados.

Sin duda vendrán todos esos organismo internacionales a investigar, y sí de seguro algunos policías saldrán culpables y sí se les aplicará la ley y sí se hará justicia; pero muchos de los “pacifistas” saturados de odio y con la inteligencia disminuida, también aportaran su buena cuota de culpables, y muchos nombres sorprenderán a la población.

En todos los casos de culpables, sean quienes sean, se les aplicará la ley y no la venganza. Ley y justicia sin odio, es la forma inteligente y civilizada de actuar.
mem

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