Opinión

DETALLES DEL MOMENTO: EL INHÓSPITO MUNDO DE FACEBOOK

Cada quien utiliza la red para lo que su capacidad y personalidad es capaz de dar

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Facebook |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Moisés Absalón Pastora

La naturaleza intolerante del ser humano, en tanto limita sus capacidades hasta la visión que tenga de su propia nariz, ha encontrado en el inhóspito mundo de Facebook, sin duda alguna la red social más popular del mundo, el terreno más apropiado y fértil para dar rienda suelta a los antagonismos, a las contradicciones y a los odios más absurdos entre gente que ni siquiera se conoce y que generalmente terminan moliéndose a insultos cuando sin importar el tema el uno no está de acuerdo con el otro.

En esta red que de social tiene poco y de vulgar tiene mucho católicos y evangélicos desmembran a Jesucristo cada quien diciéndose único dueño del Hijo de Dios y en el mismo curso de la irracionalidad; Los Barcelonistas lo son con los Madridistas; Los liberales con los sandinistas; Los boeristas con los dantistas y así todos contra todos desde una idea que seguramente nació para acercar a las gentes y en la práctica termino por enemistarlas generalmente sin posibilidades de retorno.

Facebook no es solo un tinglado de garrotazos cibernéticos sino además una cámara que retrata la personalidad de quienes lo habitamos. Uno fácilmente mide lo que realmente es cada contacto al que absurdamente llamamos “amigo” pero sin que jamás le hallamos visto la cara, sin que nunca hubieras tenido ni un sí o un no con esa persona o peor aún sin siquiera haber compartido un like, pero a los que mantenemos como “amistad” solo para seguirle los pasos para ver en qué momento se le cae para atacarlo.

En este loco mundo hay para todos los gustos están los narcisos que gustan de tomarse selfis o auto fotografías desayuno, almuerzo y cena y no importa que tan desagradable sea la toma no faltan los mentirosos que comentan “que linda, que lindo” o suben otras en el inodoro y te comentan que están en la primera sentada del día o que están saliendo de la casa rumbo al trabajo, que van en el carro, que están comprando queso, que adquiriendo guaro para el bacanal del viernes, que en la oficina tomándose un café, que en el patio de la casa, y así, un montón de ocurrencias que deberían compartir en privado con quienes crean que puedan estar interesados en sus tonterías.

Están los viejos rabo verde, que sin percatarse que en su prehistórica edad lo que pueden dar es asco y lástima, viven pretendiendo romances con modelos que bajan de internet y a las que suman comentarios que contrastan con su militancia del club de las palomas muertas y que viven en el filo de la navaja arriesgándose a que sus esposas los descubra para que les partan la madre. Están los noviazgos cibernéticos o viejos noviazgos que han generado rupturas irreparables en no pocos matrimonios que en muchos casos fueron instituciones de años que se despedazaron en un abrir y cerrar de ojos porque él o ella fueron agarrados infraganti en la maturranga.

Están los fraseólogos que en dos líneas te escriben una monumental estupidez, como si el pensante fuese Sócrates y terminan reclamando porque nadie les comenta sus “genialidades” que manifiestan solo el grado de aburrimiento o de vagancia de gentes que no tiene que hacer y qué mal gastan su dinero comprando tiempo en los cybert.

Están los encadenados que te mandan fotos de bóvedas de dólares o de alguna expresión cristiana y te dicen que si no compartes con 10 amigos -ahora están en promoción antes eran 20- serás pobre o por el otro lado te caerá una maldición y te llevará al diablo y entonces se creen el cuento y proceden a llenar de basura a gente que nunca la pidió.

Están los homosexuales y las lesbianas hostigándote con mensajes que te quieren meter a la anormalidad de su espacio para que te unas a la aberración de ese mundo absurdo que proclama como legítimo el casamiento entre parejas del mismo género y que te consideran ridículo y anacrónico porque no estas a la altura de los “nuevos procesos de liberación”.

En esta red hay de todo, pero lo que últimamente me llamó la atención el video aquel, que desde un Facebook live, subió la muchachita esta que sintiendo acribillada por el muy educado “adiós” con el que la despidió un guarda de seguridad de un restaurante de comida rápida, la pretendida sicóloga, que más bien requiere de un siquiatra, hizo un viralizado escándalo para terminar discriminando el hacer del empleado de Mac Donald y lo que le generó un diluvio de críticas y creó yo que muy merecidas.

Este es uno de los grandes absurdos que desplazan los verdaderos temas que el país demanda sean atendidos. Es inconcebible no solo el grado de importancia que se confieren a estas vulgaridades que solo pueden entenderse porque a eso conducen esos movimientos feministas que han creado una sicosis colectiva que pretende hacer de todo un delito que se disfraza bajo la figura del acoso y que ahora se vuelve más explotable porque redes como Facebook lo viralizan, lo destacan y lo fomentan a nombre de la libertad que hay para hacerlo.

Realidades como estas están embruteciendo a nuestra sociedad, no solo con el video de esta pobre muchacha, sino que hay otros que gustan de subir a cloacas humanas, giga ordinarios personajes creados por la televisión como esas tapitas sueltas que por cada 100 palabras que dicen, 99 y media son mega vulgaridades o te exaltan, como si se tratase de algo trascendental a aquella que dijo “me siento dichosa”, aquel que dijo “me siento robado” y así loqueras que se viralizan de una manera tan impresionante que me plantea preguntarme si las gentes con sentido común estamos desapareciendo porque ya esto es tan patético como la que se lanzó con sus cuatro entre pecho y espalda contra un camarógrafo, que la expuso por lo vulgar que resultó ser.

Facebook es un mundo dentro de nuestro mundo y me atrevo a decir, que a pesar de las cosas que he particularizado, seguramente, siendo la nuestra una sociedad más conservadora, lo que vemos en la versión del Facebook que corresponde a Nicaragua puede ser más “digerible” que lo que suben en otros países que son más propensos a la degradación humana que el “modernismo” impone a las personas. En este mundo el contra sentido es la moneda de uso corriente y me voy de espalda, como Condorito haciendo ¡PLOM! cuando tiene más me gusta, más comentarios o más compartidos una bestialidad, una aberración, que algún mensaje, banner o escrito de carácter espiritual que generalmente no solo pasa desapercibido sino que no faltan los vulgares que se burlan de las cosas de Dios o de los consejos sanos para andar sobre los buenos caminos de la vida sino que por añadidura te cuestionan o se mofan de tu fe o te llaman ridículo porque no estás del lado de su ignorancia.

Ya se volvió tan libertina esta red social que el mismo Facebook ya comenzó a imponer reglas, aplicar sanciones y conceder al usuario más filtros para configurar las cuentas. Los mismos usuarios realizaron que para la sanidad mental presumir que tienes miles de amigos es un paso a la locura porque son los que te llenan de basura el perfil que creaste para otras cosas. Yo cuando empecé a construir mi perfil y no sabía cómo era el asunto aceptaba a cuanta persona me enviaba solicitudes de “amistad” y estuve a punto de alcanzar el límite de los cinco mil y desde hace unos cuatro años empecé un proceso de depuración que ahora me tiene en 1075 conocidos y cada vez que sale alguien que no conozco lo elimino.

Otro asunto con el que no pierdo mi tiempo es con los vulgarcitos, conmigo se puede chatear respetuosamente pero cuando la ofensa hace presencia, en cualquiera de mis escritos, no debato ni discuto simplemente bloqueo al hechor porque creo en lo valioso de mi tiempo y solo lo comparto con aquellos, que, aunque piensen diferente a mí, sean capaces de mantener una conversación de altura, de la misma manera que yo pueda respetar a los demás.

Ahora mismo con la crisis que estremece al país esta red social es un verdadero campo de exterminio donde se acribilla sin compasión, donde la dignidad humana no vale un centavo, donde el respeto está prohibido y se despedaza a todo aquel que no comente sus publicaciones en la dirección que el otro quiere. Yo mismo, sacado de mis casillas recientemente, tuve que responder airado a una persona que no conozco, que trabaja en una radio, y que gratuitamente me ha montado una campaña contra el derecho que tengo, desde el ejercicio público, a tener mi propia opción y preferencia política.

En la actual coyuntura el mundo de Facebook, desde la porción que corresponde a Nicaragua, muchos quieren opinar sobre el conflicto, algunos lo hacen responsablemente, pero la gran mayoría desinforma, tergiversa y manipula los hechos desde un interés odiosamente persona y político sin imaginar el masivo daño sicológico que causan a quienes tienen acceso a la red y que definitivamente desequilibra las emociones e impone un estado de postración mental a quien lee y ve cosas aparentemente ciertas pero ciertamente falsas.

Estoy claro del impacto profundo de los acontecimientos y como afecta nuestro estado de ánimo. Tendríamos que ser piedras para no sufrir que más de una treintena de personas entre estudiantes, policías, gentes que no tenían nada que ver con el conflicto y hasta un periodista, murieran. Como no entrar en un estado depresivo percibiendo al país desangrado, aboyado, quemado y lo peor odiándose porque esta red es ahora un instrumento bélico y de desasosiego en manos de quienes no saben lo que hacen.

Es urgente, es vital e impostergable que quienes sintamos un verdadero amor por nuestro país, por ésta nuestra Nicaragüita querida, independientemente de los signos políticos o ideológicos que tengamos, ambientemos y promovamos el diálogo para alcanzar la paz. No podemos seguir como estamos, hay que deponer las espadas, hay que bajar el tono de aquellas voces que empinadas desde la intransigencia se aprovechan del momento para vestirse de héroes, de salvadores y hasta de candidatos presidenciales. Los que así lo hacen piensan que están permeando la mente del pueblo para ganar simpatías pero se equivocan porque en el rostro de cada nicaragüense, al menos aquel que quiere ser extraído del mundo del caos y la anarquía, hay una súplica a Dios por el diálogo, por la negociación, por la plática, por la conversación, por el pacto o como le quiera llamar a cualquier voluntad que siente a las partes y sin condiciones de ninguna naturaleza poner sobre una mesa amplia y representativa los temas que se quieran proponer para ser resueltos entre nosotros los nicaragüenses y que sin descalificaciones arreglemos el problema que todos creamos por culpa de nuestra intransigencia.

Muchas de las personas que son parte de mis contactos son políticos y periodistas que, con sus estilos, algunos serios otros chabacanos, expresan sus opiniones y las respeto. Una parte de ellos tiene una visión diametralmente apuesta a la percepción que yo tengo del país y a veces me pican las manos por comentar lo que pienso en sus publicaciones y aunque sé que ellos serían incapaces de responder con una vulgaridad hay otros que meten su cuchara y te terminan despedazando hasta que te cansas y hartas de tantas bajezas y terminas preguntándote a qué horas me metí aquí.

Al final cada quien utiliza la red para lo que su capacidad y personalidad es capaz de dar. A mí me sirve para compartir informaciones, para compartir reflexiones cristianas y de vida, para escribir mis editoriales, para publicar las fotografías que tomo a mis amigos en las fiestas o recepciones a las que concurro y también para hacer agua la boca con mis recetarios de comida como parte de uno de mis hobbies predilectos la cocina, pero de eso a ser parte del mundo inhóspito de Facebook jamás. Creo que la vida es demasiado corta como para desperdiciar el tiempo en cosas que no valen la pena. Antes bien seguiré insistiendo que la llave para alcanzar la paz es la oración para hacernos escuchar ante Dios, para pedirme a nuestro Padre Celestial que nos abrace en estos tormentosos días, que las lágrimas que hemos derramado nos lave las heridas abiertas y su voluntad sea la que prevalezca en una nación que como esta lo ama y lo lleva en su corazón.

POR NICARAGUA CUESTE LO QUE CUESTE ASI PENSAMOS EN EL MOMENTO
Mem

 

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