Opinión

Nicaragua: donde se saludan las Américas y se abraza al mundo

La misma tierra fertiliza y produce nuestra Historia y nos marca como pueblo

cce89914a6b18a2559eb34d87ac03ccd
Mapa de Nicaragua |

Edwin Sanchez |

I

Nicaragua es el centro de América. Es puente, no muro por gracia de Dios. Su ubicación es un símbolo apreciable en el Mapamundi, de hecho un documento terrenal del papel que debe desarrollar nuestro país en favor de la misma humanidad.

En el remoto pasado fue la franja deseada por las culturas prehispánicas; plataforma y corredor de los conquistadores españoles; tránsito, vía de comunicación, trecho que cortaba tiempos, esperas y distancias para los contagiados por la fiebre del oro en el siglo XIX, en Estados Unidos. Con el Gran Lago y las certezas del Barón de Humboldt y Ephraim G. Squier, el punto ideal del planeta para construir el Canal Interoceánico.

La misma tierra fertiliza y produce nuestra Historia y nos marca como pueblo. Estamos hecho de esta geografía abierta a los hombres y mujeres de buena voluntad.

Y es lo que se ha visto en los atlas. La cartografía nos narra: no somos un país recluido, ensimismado, encerrado. Sin embargo, una buena parte de sus líderes antiguos –y algunos rezagados de la historia– desde que Nicaragua es Estado (1838), al traicionar el mapa, traicionaron al pueblo. Tierra, vivientes y apertura mundial son su unidad fundamental. Toda otra visión es contraria a su propia naturaleza.

II

Seguridad, estabilidad y gente estupenda. Estos son los tres notables ingredientes que Nicaragua hoy comparte con los visitantes extranjeros que han elegido como destino a la nación que ha demostrado un crecimiento económico sostenido en América Latina y el Caribe. De hecho, es la tercera economía con mayor empuje en la región.

Sus mares, lagos, ríos, cordilleras, senderos boscosos como los que ofrece el Mombacho, centinela eterno de Granada; cafetales, cacaotales, alturas del Norte, no valdrían mucho sin el paisaje humano: integran una sola postal de la paz.

Y si a estos componentes nacionales se le agrega la maravilla insólita de la Isla de Ometepe en el Lago Cocibolca o la imprescindible Corn Island en la Costa Caribe –ya no digamos la Pequeña Isla del Maíz– entramos a redefinir el concepto del paraíso tropical hasta ahora conocido por los turistas.

Cuánto y más si se va a San Carlos, el recodo de Sábalos, El Castillo, San Juan del Norte (en referencia a la Mar del Norte) con la bitácora de los conquistadores y descubridores, Diego Machuca y Alonso Calero: es navegar por la historia que ha fluido a través del Desaguadero de la Mar Dulce, el Río San Juan.

Si el turista quiere sentir una parte de la geografía nicaragüense, escalar el extinto Cosigüina, con un guía, es la opción ideal para darle un valor agregado a sus mejores recuerdos: es el volcán más manso del mundo que entrega sus escarpadas tan amistosamente que se deja subir en una mañana.

Al llegar a su meta, además de decir que ya estuvo en la cima de un cerro apacible con historia, estará en el lugar exacto que disparó de nuevo la imaginación de Charles Darwin, al inspirarle la atrevida teoría de una conexión volcánica de Centroamérica con la cordillera de Los Andes.

El Cosigüina hizo erupción en 1835, en el mismo periodo del Osorno en Chile. El naturalista, detalla Wikipedia, creyó erróneamente que se había activado el apagado Aconcagua: “He quedado muy sorprendido al saber más tarde que el Aconcagua, en Chile, 480 millas más al Norte, se puso en erupción durante la misma noche, y me asombré más aún al llegar a mí noticias de que la gran erupción del Cosigüina, 2700 millas al Norte del Aconcagua, erupción acompañada de un terremoto que se hizo sentir en un radio de 1000 millas, había tenido lugar seis horas después. Es difícil aventurarse incluso a conjeturar si esa coincidencia es accidental o si hay que ver en ello la prueba de alguna comunicación subterránea”.

Más allá de lo formulado por el evolucionista, el visitante sentirá la sensación aérea de encontrarse en el más privilegiado balcón de Nicaragua: se desplegará ante sus ojos el Golfo de Fonseca, podrá atisbar Honduras, El Salvador y el deseo de volver.

El cosigüinista logrará avistar el inicio de la cadena volcánica nacional y ubicar las coordenadas del esfuerzo trinacional para el progreso y la completa erradicación de cualquier conflicto. Este menú integral de vivencias no está disponible en el orbe: solo en el municipio de El Viejo, Chinandega.

En 2012, el presidente de Nicaragua, comandante Daniel Ortega, insistió en la declaración de zona de paz el Golfo de Fonseca, lo que también ratificaron, posteriormente, los presidente Juan Orlando Hernández, de Honduras, y Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador.

III

Estos solo son algunos sitios que hacen de la patria de Rubén Darío una tierra hecha del aire puro de la vida, un país para vivirlo sin riesgos y andarlo con una sociedad dada a la concordia.

Y por si fuera poco…

Hace algunos años, el doctor en Geología Estructural, William Martínez, me lo afirmaba en El Cocibolca, mientras bordeábamos el archipiélago de Solentiname: que por ahí se fundieron las dos colosales masas de América.

Más de un siglo atrás, el diplomático y escritor estadounidense, E.G. Squier, testimonió impresionado: “A la verdad, por cuanto toca a su posición geográfica, corresponde casi exactamente a la antigua idea de un centro del mundo. No solo une las dos grandes porciones del hemisferio americano…Aquí también es donde el continente se estrecha al mínimo, y en donde sus altas y enormes montañas se aplanan y fragmentan” (“Nicaragua, sus gentes y paisajes”).

Para que fueran posible estos contornos del Nuevo Mundo que hoy conocemos en el globo terráqueo, era necesario la formación de Nicaragua. Aquí Dios terminó de crear el continente:

Nicaragua, donde se saludan las Américas y se abraza al mundo.
Mem/es

también te puede interesar