Opinión

Optimismo ilusorio y percepción de riesgo

En términos operativos el optimismo ilusorio provoca en las personas juicios sesgados positivamente respecto al mundo que les rodea

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Optimismo |

Redacción Central |

F.Sánchez–Vallejo, J.Rubio, D.Páez y A.Blanco (Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Madrid)

La investigación desarrollada por los autores trata sobre las posibles consecuencias que tienen sobre la salud ciertas prácticas conductuales a las que denominamos conductas de riesgo.

Investigaciones desarrolladas por psicólogos donde analizan la conducta de protección ante enfermedades o acontecimientos que ponen en peligro la integridad física o psicológica del individuo apunta, que uno de los factores que disminuyen la motivación para realizar conductas preventivas, es la ausencia que caracteriza la percepción de riesgo que los individuos tienen de su entorno.

Desde las ya tradicionales investigaciones en torno al nivel de aspiración, la motivación de poder, etc. sabemos que las expectativas sobre el futuro ejercen una notable influencia sobre el comportamiento presente de las personas. Más recientemente se ha demostrado que cuando el individuo hace cábalas sobre los acontecimientos que le pueden sobrevenir en el futuro se deja invadir por un optimismo infundado respecto a los acontecimientos negativos y los acontecimientos positivos que pueden ocurrir: la mayoría de las personas que formula predicciones sobre el futuro creen que tienen menos posibilidades que sus pares de que les ocurran acontecimientos negativos como accidentes de tráfico (Robertson, 1977, Weins- tein, 1980), ser víctimas de un crimen (Perloff y Fetzer, 1986), no encontrar trabajo (Weinstein, 1980) o sufrir una depresión (Kuiper, MacDonald y De- rry, 1983) entre otros. Al mismo tiempo la gente cree disponer de mayores probabilidades que los demás para le sucedan acontecimientos positivos, tales como conseguir un trabajo agradable y bien remunerado (Weinstein, 1980), por ejemplo. Este optimismo exagerado y persistente en relación con acontecimientos negativos se denomina ilusión de invulnerabilidad y optimismo irreal cuando se refiere a acontecimientos positivos.

Para el optimismo ilusorio se han buscado explicaciones tanto motivacionales (evitar experiencias emocionales negativas) como cognitivas (el sesgo se produce porque a los sujetos les falta información o porque el ser humano es un ser cognitivamente limitado en sus estrategias de procesamiento de información). Rastreando en la literatura sobre el tema, Van der Pligt (1995) señala seis factores mencionados como causas del optimismo ilusorio:

1) Control personal percibido sobre los acontecimientos que se evalúan;

2) Sesgo egocéntrico provocado por el mejor conocimiento que tienen las personas de sus propias acciones;

3) Falta de experiencia personal con determinados acontecimientos, lo que puede conducir a subestimar la posibilidad de que acontezcan acontecimientos que previamente no han ocurrido;

4) Estereotipos y prototipos que se manejan sobre qué personas tienen más posibilidades de que les ocurran determinados acontecimientos o de padecer ciertas enfermedades;

5) Mantenimiento de la autoestima y autoensalzamiento personal que induce a pensar y valorar la conducta, estilo de vida y personalidad propias en términos mucho más positivos que los empleados cuando se trata de la conducta de los demás;

6) Estrategias de afrontamiento utilizadas en situaciones amenazantes reales o imaginadas para protegerse de ansiedades y preocupaciones.

En términos operativos el optimismo ilusorio provoca en las personas juicios sesgados positivamente respecto al mundo que les rodea. Un amplio número de trabajos empíricos revisados por Taylor y Brown (1988), señalan que las respuestas optimistas pueden verse modificadas por los trastornos depresivos moderados o graves, por la baja autoestima y el estado de ánimo.

En términos generales, los resultados de este estudio apoyan empíricamente la existencia de optimismo ilusorio, que se traduce en una diferencia notable en los juicios que las personas hacen sobre sí mismos y los que hacen sobre otras personas aunque los acontecimientos a los que se refieren tales juicios no varíen. En este sentido, hemos encontrado evidencia empírica del optimismo ilusorio en sus dos manifestaciones, ilusión de in vulnerabilidad y optimismo irreal, ilusiones que llevan a la mayoría de los individuos a estimar que es más probable que le sucedan hechos negativos a otras persona que a uno mismo, y más probable que a uno mismo le ocurran hechos positivos que a otras personas con las que se compara.

La investigación también llegó a la conclusión que las estimaciones no cambian solas con el tiempo y seguían manifestando el sesgo de invulnerabilidad ante hechos negativos (más probables que les ocurriesen a otros que a uno mismo) y el sesgo de optimismo irreal ante hechos positivos (mayor probabilidad que a uno mismo le ocurran hechos positivos que a otros). La correlación entre las puntuaciones de la primera y segunda medición de los indicadores de ilusión de invulnerabilidad también mostró la estabilidad de ésta con el tiempo.
mem

 

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