Opinión

General Sandino: “La ensangrentada Nicaragua”

Documento escrito por el General de Hombres y Mujeres libres en 1929, donde cuestiona la “indiferencia de los Gobiernos de Nuestra América”, ante la agresión imperialista a Nicaragua

SANDINO PINTURA
Pintura: SANDINO del artista nicaragüense Maestro Róger Pérez de la Rocha |

Redacción Central |

La ensangrentada Nicaragua*

Nicaragua constituye con Guatemala, Honduras, El Sal­vador y Costa Rica, la porción de nuestro Continente llamada Centro-América.

Cuenta Nicaragua con una población de más o menos 800,000 habitantes en una extensión territorial de 150,657 ki­lómetros cuadrados que puede contener la población de 12.845,000 de habitantes y a cuatro días de camino de la Frontera Mexicana.

(Centro América se independizó de España el 15 de Septiembre de 1821, es decir, que tiene derechos adquiridos a su libertad igual que los otros países de la Tierra y por lo mismo no admite estar sujeta a la colonización ni en el pre­sente, ni en lo porvenir.)

Existen en el territorio Nicaragüense muchos y grandes lagos y ríos bellísimos, así como selvas incultas, ricas en ma­deras preciosas y minerales de oro y plata en explotación, algunos y sin explotar, otros.

En sus bosques o en las riberas de los ríos se encuentra caña de azúcar, plátanos, cacao y muchas frutas de sabor ex­quisito, productos silvestres todos. (Con ellos se mantienen muchas veces nuestras fuerzas.)

Hay igualmente extensos y pintorescos llanos y cimas saludables, con millares y millares de cabezas de ganado ca­ballar y vacuno.

Nicaragua goza, entre otras Secciones de Centro-Amé­rica, de gran fama como productora de buenos ganados y cereales.

Los hombres y las mujeres nicaragüenses son muy hos­pitalarios, honrados, laboriosos y de buenas costumbres, pero desgraciadamente hace 20 años que el imperialismo norteame­ricano introdujo en nuestra querida Nicaragua la cizaña del dollar, logrando a través de los años la depravación de un grupo de políticos sin escrúpulos, que infecta el ambiente moral de aquel país.

A los Gobiernos de Norte-América y a esa camarilla políticos corrompidos, a la cabeza de la cual van Adolfo Díaz, Emiliano Chamorro y José María Moncada, se les hace responsable del asesinato de 50,000 ciudadanos nicaragüense de uno y otro sexo y de la destrucción, durante esos 20, de intereses de la nacionalidad nicaragüense que representan un valor de 100.000,000 de córdobas. (El córdoba equivale a un dólar.)

Hemos dicho varias veces que el imperialismo Norte-Americano considera necesaria la colonización de Nicaragua para construir un canal interoceánico por su territorio y establecer una base naval en el Golfo de Fonseca, urgentes ambas obras al afianzamiento del poderío Norte-Americano.

Tal poderío Norte-Americano es una demostración mas de que las Naciones todas, llegan a una época de apogeo en el cual no pueden mantenerse, porque llegadas a él se ensorberbecen, siendo ese  ensoberbecimiento el que determina su caída.

A nadie se oculta que los Estados Unidos de Norte-América han llegado al máximum de su desarrollo, por lo que ya no respetan el derecho ajeno; pero, en estos mismos momentos, se encarga el dedo de la justicia de marcarles estruendoso derrumbamiento.

La acción del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua está demostrando que allí mismo, donde hay miserables políticos que lamen los pies del invasor, hay también hombres honrados y patriotas que han sabido y sabrán defender, con el arma en la mano, la integridad del territorio, que nos legaron nuestros antepasados, contribuyendo así a precipitar la estruendosa caída del imperialismo yankee.

El vergonzoso Tratado Chamorro-Bryan, por el cual se pretende permitir al imperialismo yankee la apertura de un Canal Interoceánico por Nicaragua y el establecimiento una Base Naval en el Golfo de Fonseca, contra derechos que en las tierras que se han pretendido ceder en dicho Tratado tienen Costa Rica, Honduras y El Salvador, las cuales le negaron la legalidad de aquel ignominioso documento; la supervigilancia por soldados yankees de las elecciones presidenciales últimas a petición del usurpador Adolfo Díaz y aceptada por Moncada, con lo cual éste traicionó la libertad del pueblo nicaragüense, colocaron a Nicaragua en el más grande desprestigio nacional.

Mas, el pueblo nicaragüense, fiel a los principios de so­beranía, ha rechazado con el arma en la mano y con su sangre, la afrenta que los imperialistas yankees y un grupo de nica­ragüenses vende-Patria, quisieron imponernos a los hombres libres de Nicaragua.

Continúa Nicaragua siendo digna de considerársele como hermana de nuestras Repúblicas Latino-Americanas.

Nada, por lo tanto, justifica a los Gobiernos de nuestra América Latina en la indiferencia que han observado ante la trágica desolación de Nicaragua por el imperialismo yankee.

PATRIA Y LIBERTAD

Mérida, Yucatán, México, octubre de 1929.

Augusto César Sandino

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