Opinión

Club Jalisco de ex presidentes que no ven su enorme viga en el ojo

El pretexto preferido para disimular el frenético deseo de volver a la primera plana es el resguardo de la democracia

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Falsa moral |

Edwin Sanchez |

Un cable fechado en Washington D.C. (junio 16, 2016) daba cuenta que “Un grupo de ex presidentes de América Latina, entre los que figura el ex presidente del Perú, Alejandro Toledo, se reunirá mañana con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, para entregarle una declaración conjunta en la que solicitan el restablecimiento pleno de la democracia en Venezuela y el cese de las persecuciones políticas”.

Vieja maña esta de ver la paja en el ojo ajeno y no la enorme viga en el suyo propio. Ocho meses después, el diario La República de Perú extendió un gran titular: “Ex presidente Alejandro Toledo recibió US$ 20 millones en sobornos de Odebrecht”.

La información señala que el “Fiscal Hamilton Castro evalúa la información y en las próximas horas pedirá la prisión preventiva nacional e internacional del ex mandatario, quien se encuentra en Europa” (4 de febrero).

No era la primera vez que los integrantes del club de antiguos mandatarios se ponen al cinto la espada justiciera en medio del rastro de fango dejado por más de alguno, durante sus días en Palacio.

Aun así, salen de la oscura jubilación del solio presidencial a broncearse bajo los reflectores mediáticos para que no los olviden. El pretexto preferido para disimular el frenético deseo de volver a la primera plana es el resguardo de la democracia.

Ahí van investidos con una aureola de pureza, de conspicuos defensores de la institucionalidad, intachables prohombres sometidos al imperio de la ley.

Creen que por solo haber asumido la primera magistratura son los ungidos vitalicios para mandar a la hoguera a Jefes de Estado, líderes y partidos que no comulgan con sus ideas y conceptos, que así llaman a sus diatribas.

Hay que reconocer la habilidad de la derecha conservadora de proyectarse como monjitas de clausura que ejercen el “sacrificado” apostolado de ser guardianes del Estado de Derecho, solo que a veces ya no pueden seguir ocultando cola, tridentes y cachos, al resultar los más desmedidos apóstatas de la democracia.

Son los que salen de cacería en temporadas electorales, disfrazados de ángeles de luz, tratando de encubrir una de sus principales tretas: ser “padrinos” del político de su agrado en la contienda nacional.

El club quiere dictar las pautas a las naciones donde se realizan los comicios; alardean de ser prístinos y confiables para juzgar los asuntos internos de un Estado, desautorizar sus árbitros electorales y arrogarse el derecho de condenar las decisiones de los pueblos si las urnas fallan a los intereses de sus ahijados.
Si sus pupilos no ganan, el Club Jalisco –porque “Jalisco nunca pierde y cuando pierde…¡Arrebata!”– declara la “guerra” al candidato presidencial ganador: “fraude electoral”.

Así, los ex poderosos asumen roles que no les corresponden, funciones supernumerarias que nadie les ha solicitado, amén del interés abierto de sustituir organismos como la Organización de Estados Americanos y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe, erigiéndose como la “conciencia crítica y moral” del hemisferio.

Los limpios

El caso del “limpio” Toledo refleja la “pulcritud” del Club Jalisco. A pesar de estar involucrado con Odebrecht, antes de debutar en el escándalo reclamó desde manifestaciones políticas hasta la intervención en Venezuela, mediante la Carta Democrática Interamericana.

Incluso se ufanó de que el instrumento “surgió de la experiencia propia que tuvimos cuando se quebró la democracia y la recuperamos mediante movilizaciones sociales, primero, para, finalmente, restaurarla con elecciones libres y limpias”.

Otro “limpio” es el ex presidente de Chile, Sebastián Piñera. Las agencias citaban el sábado 7 de marzo del 2015: “Después de nueve meses de investigación, la Fiscalía estableció la existencia de un contrato forward (a futuro) que vincularía a Bancorp, firma que pertenece al ex presidente de Chile, Sebastián Piñera, con el holding Penta, controlado por Carlos Délano y Carlos Lavín”.

Óscar Arias y Laura Chinchilla, otros “transparentes” espadachines que dan la “vida” por la gobernanza, firman todo lo que sea contra la izquierda, aunque hayan heredado graves casos a los sucesores.

El 22 de enero de 2014 se conoció que “Los candidatos opositores criticaron ayer con fuerza al oficialista Partido Liberación Nacional (PLN) por actos de corrupción y su ‘mal gobierno’…”.

“El PLN ha gobernado los últimos dos períodos bajo el mando de Óscar Arias (2006-2010) y de Laura Chinchilla (2010-2014)…”. “Lo que perciben como ingobernabilidad es en realidad mal gobierno. El país está donde está, no por arte de magia, sino por malas políticas públicas”, expresó el aspirante del centro izquierdista Partido Acción Ciudadana, Luis Guillermo Solís” (Acan Efe).

Ya en el Ejecutivo, Solís en su informe de los 100 Días de Gobierno (29 de agosto de 2014) reveló “14 casos de corrupción atribuidos a la administración de Laura Chinchilla”.

Además, “dejó un descarrilamiento administrativo en el Instituto Costarricense de Ferrocarriles, donde se trabaja sin inventarios, sin presupuestos y sin auditorías externas, y se desviaron millones en pagos que debían ser a proveedores y hasta a sus trabajadores, cuestiona el texto” (Prensa Latina).

Otro de los infaltables, Vicente Fox, ex presidente de México, hace méritos para contribuir con el prestigio del Club “inmaculado”.
Los diputados de los partidos de la Revolución Democrática (PRD),Carlos Reyes Gamiz, Roberto López Suárez,y del Movimiento Ciudadano (MC), Ricardo Monreal, demandaron “investigar con profusión a Fox y a su esposa Marta Sahagún por favorecer a sus respectivos hijos, quienes utilizaron la influencia de sus padres y la condición que ocupaban dentro de la política para hacer pingües negocios en Pemex”.

“‘Debemos tener claro que con Vicente Fox y su gobierno se escribió una de las páginas más ominosas de la historia reciente del país’’, expuso Reyes Gamiz”.(La Jornada, sábado 1º de marzo de 2014).

De otro prominente miembro del Club, Sputnik mundo y La Izquierda Diario, detallan por separado que “Uno de los principales detenidos en la Operación Lava Jato de Brasil, el ex director del área internacional de Petrobras, Néstor Cerveró, reveló que la venta de la empresa petrolera argentina, Pérez Compac, en 2002 involucró una propina al gobierno de Fernando Henrique Cardoso (FHC, 1995-2003) de US$ 100 millones”.

La lista de estos seráficos es grande como inmenso el hambre de poder, hambre que la OEA está en la obligación –así lo creen– de saciar con suculentos Golpes de Estado a la Carta… Democrática Interamericana.
Son los mismos insaciables como Toledo, expertos, además, en tirar la primera piedra contra los pueblos por el imperdonable “pecado” de no resignarse a la mediocridad de democracia que imperaba en la región.
mem/es

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