Opinión

Con todo mi corazón

¿Por qué nos enamoramos? ¿Qué elementos intervienen en el enamoramiento

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El campo electromagnético del corazón puede transmitir información en las personas y entre estas | prensa

Hugo Luis |

El corazón es mucho más que una bomba que oxigena y distribuye la sangre por todo el cuerpo.

Cada vez resulta más usual ver el dibujo de un corazón rojo, sano, fuerte, vigoroso con el que se significa que amamos algo, todo lo que pueda ser amado y es, desde hace mucho, un símbolo universal, aplicable en cualquier rincón del mundo.

Ante la presencia de lo que amamos, nuestros padres, hijos, parejas, amigos, mascotas… el corazón nos late con más o menos fuerza igual que cuando volvemos a nuestro país, nuestra ciudad, al barrio… también con lo que rechazamos y nos provoca repulsión.

Pero no sabemos por qué, tampoco para querer tenemos que saber por qué queremos, pero no está de más contar con una herramienta que nos diga, incluso, todo lo sano que es nuestro amor, ni lo justo en cuanto a lo que repudiamos.

Sobre ellos nos avanza el doctor Rollin McCraty, director de investigación del Instituto HeartMath, Estados Unidos, en su artículo El corazón energético: Interacciones bioelectromagnéticas dentro y entre las personas, en el que explica que el campo electromagnético generado por el corazón afecta cada célula y puede actuar como una señal de sincronización para el cuerpo.

Esto sugiere que las interacciones energéticas probablemente contribuyen a la atracción o repulsión de carácter magnética entre individuos, afectando sus vínculos sociales debido a que a través de diversas culturas, religiones y tradiciones, el músculo cardíaco ha sido asociado con el comportamiento emotivo, especialmente con lo positivo, como el cuidado y el amor.

El corazón genera series continuas de pulsos en los cuales el intervalo entre cada latido varía de forma dinámica y compleja y este siempre presente campo rítmico del corazón tiene una influencia poderosa en algunos procesos a lo largo del cuerpo.

Así lo demuestran McCraty y Doc Childre de Quantum Intech, tambi´rn de Estados Unidos, en su obra El corazón apreciativo, en que se muestran diferencias en la longitud de ondas del patrón de los ritmos del corazón durante diferentes estados psicológicos humanos, entre estos rabia, relajación y apreciación.

McCraty ya antes habló de ello cuando estudió el ritmo cardíaco de humanos asociado a mascotas como los caninos, en donde se midió la sincronización de los latidos del corazón del amo y su perro en momentos de estar juntos o separados y quizá se deba a que son estos animales los que más tiempo llevan junto a nosotros, en las buenas y en las malas y nos apoyan en la alegría, su expresión indica que ríen con nosotros, y lloran, eso también.

Los resultados alcanzados por McCraty demostraron patrones del ritmo en amplitud y frecuencia, muy similares cuando ambos están juntos, y una variación cuando estos están alejados el uno del otro.

Se sabe que sentimientos negativos como la ira o la frustración están asociados con un errático, desordenado e incoherente patrón en el ritmo cardíaco. En contraste, emociones positivas como el amor, el buen amor, o el aprecio se vinculan con un suave, ordenado y coherente patrón en la actividad cardíaca. La paz que me provocaste es una frase que hemos escuchado mucho, como también que el corazón trota cuando el deseo es mucho, desbocado.

Por otra parte, científicos del Instituto HeartMath han sido capaces de medir el intercambio de energía cardíaca entre individuos separados hasta por metro y medio de distancia, encontrando que las ondas cerebrales de una persona pueden, de hecho, sincronizarse con el corazón de otra. Hemos escuchado frases como No te puedo sacar de mi mente, por ejemplo.

Ilustremos con un ejemplo: el campo electromagnético cambia de acuerdo con las emociones de las personas, tiene un sistema de neuronas que posee memoria a corto y largo plazo, y las señales enviadas al cerebro pueden afectar las experiencias emocionales; al desarrollarse el feto dentro de la madre, el corazón empieza a latir antes del desarrollo cerebral; las ondas cerebrales de la madre pueden sincronizarse con los latidos del corazón del bebé; este órgano envía más información al cerebro y viceversa.

Todo esto nos hace pensar que el corazón es mucho más que una bomba que oxigena y distribuye la sangre por todo el cuerpo, como lo dice el doctor Paul Rosch, miembro del Instituto Americano del Estrés.

Existen datos colectados por McCraty y colaboradores en dos investigaciones publicadas en The Journal of Alternative and Complementary Medicine, que sugieren que el campo electromagnético del corazón está directamente relacionado con la percepción intuitiva; es decir, la percepción sin previo análisis o deducción lógica, la que nos dice por aquí no sin darnos detalles adicionales y resulta cierto: por aquí no.

Utilizando un riguroso diseño experimental, se ha encontrado una fuerte evidencia de que tanto el corazón como el cerebro reciben y responden a información sobre un futuro evento antes de que este suceda, a través de un acoplamiento con un campo energético de información que trasciende los límites del espacio y del tiempo.

El profesor Abdullah al Abdulgader, en su obra El corazón: el rey de los órganos, comenta que el corazón está asociado con los estados cuánticos, la geometría espacio-tiempo y la gravedad cuántica, fenómenos físicos que pueden ayudar a comprender la naturaleza de la conciencia humana.

Ahora más que nunca y gracias al avance de las ciencias, estamos convencidos de que el corazón es responsable de una mayor coherencia, traducida como un menor estrés, y de una conexión social que puede ser la clave para tener una mejor calidad de vida.

¿Por qué nos enamoramos?

Desde el punto de vista bioquímico, el enamoramiento comienza en la corteza cerebral, posteriormente pasa al sistema endocrino y se transforma en una respuesta fisiológica y en cambios químicos originados por la segregación de dopamina en el hipotálamo.

Todo comienza con una atracción física seguida por una atracción personal. El enamoramiento se dispara cuando existe el conocimiento o sospecha de que hay o puede haber reciprocidad.

Las características principales del enamoramiento son sintomáticas. Por eso varios científicos sociales han construido una serie de modelos teóricos que describen y explican el enamoramiento.

Cuando uno se enamora sufre o disfruta, según el caso, de las siguientes reacciones:

Intenso deseo de intimidad y unión física con el individuo.

Deseo de reciprocidad.

Temor al rechazo.

Frecuentes pensamientos del individuo que interfieren en su actividad diaria.

Pérdida de la concentración.

Fuerte actividad fisiológica ante la presencia del individuo.

Tiene como único centro de atención al otro individuo.

Idealización del individuo.

Elementos que intervienen en el enamoramiento

Psiquiatría: Durante al menos la primera fase, el amor es una reacción química. Hay una sustancia de nuestro cerebro llamada feniletilamina que sustancia obliga a segregar dopamina cuyos efectos son parecidos a las anfetaminas que producen el estado de euforia natural cuando estamos con nuestra pareja.

Genética: los humanos al ser animales, llevamos en nuestros genes el instinto de procreación.

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