Opinión

Embarazo precoz, un problema a resolver en Latinoamérica

Debido al creciente auge del fenómeno la región está declarada como la segunda que enfrenta este problema en el mundo

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Ana Patricia García |

La creciente tasa de embarazo adolescente que existe en Latinoamérica ha llevado a organizaciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) a declarar a la región como la segunda que en el mundo enfrenta este problema.

Así lo confirmó la investigación realizada por la entidad junto a la organización Plan Internacional en países como  República Dominicana, Guatemala, Honduras, Colombia, Paraguay y Brasil en el año 2013, refirió recientemente Prensa Latina.

De acuerdo con el estudio una de cada tres jóvenes queda embarazada antes de llegar a los 20 años, fundamentalmente en naciones de la región como Honduras, que ostenta el 26 por ciento de esta proporción, República Dominicana con el 25 por ciento, mientras que Guatemala y El Salvador se mantienen con un 24 por ciento.

Ello corrobora el diagnóstico dado a América Latina por organismos como Unicef: en el área los números de embarazos precoces no disminuyen en igual proporción que en otras zonas del orbe.

Esta situación, con tendencia al crecimiento, sirve de antecedente a la escalada que dentro de poco tiempo puede dar la región hacia el primer lugar entre las regiones que presentan este mismo tipo de problema, como también advierte el organismo de la ONU.

Los análisis indican que Latinoamérica puede presentar dentro de un periodo de 20 años la mayor tasa de fecundidad entre jóvenes adolescentes, propiciada mayormente por factores como la violencia ideológica y sexual, derivadas de las expresiones del tradicional machismo patriarcal, y que encuentran en la pobreza el caldo de cultivo idóneo para prosperar y reproducirse.

Contribuyen además a esta situación la falta de derechos humanos básicos como el acceso a la educación y a asesorías sobre salud reproductiva, así como la permanencia en estas sociedades del matrimonio infantil, todo lo cual se exacerba debido a la existencia de desigualdades de género y de prácticas sociales de fuerte componente machista.

Los especialistas dictaminan como esencial la toma de conciencia sobre el problema por parte de los gobiernos a todos los niveles y de la sociedad toda, para que las adolescentes no continúen reproduciendo la misma espiral de pobreza y el ciclo de victimización impuesto por el sistema patriarcal.

Organizaciones como Unicef recomiendan implementar en primer lugar políticas públicas y legislativas, así como proyectos subregionales y programas sociales que vayan a las causas del fenómeno y le permitan contar a las adolescentes con un acompañamiento institucional.

De ahí que consideren fundamental la existencia de sistemas educativos y de salud amigables y con vistas al empoderamiento de la niña y la adolescente, para que en primer lugar se les proporcione educación integral, donde se incluya el conocimiento sobre sexualidad, al tiempo que puedan acceder a distintos métodos anticonceptivos.

El embarazo precoz en Latinoamérica no es considerado uno de los problemas más urgentes, a pesar que la tasa continúa aumentando y un número importante de mujeres jóvenes son obligadas a violentar las etapas normales de su vida, muchas veces con consecuencias irreversibles en el orden de la salud y la calidad de vida.

El objetivo de disminuir la pobreza en el continente, en el que están enfocados la mayoría de los gobiernos de la región, deberá incluir la lucha por equilibrar el número de embarazos en edades tempranas como parte del mejoramiento de los distintos indicadores socioeconómicos.

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