Opinión

Grandes Latinos en las Grandes: Esteban Bellán

El cubano se abrió paso entre los elegidos por figurar como el primer jugador latinoamericano dentro de la Gran Carpa

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Esteban Bellán |

José A. Quintero |

En la actualidad, los peloteros cubanos tienen restringido jugar con su nacionalidad en las Grandes Ligas del Béisbol en Estados Unidos. El diferendo* entre ambas naciones ha hecho mella en el panorama deportivo  de la isla caribeña, que en los últimos años ha perdido a cientos de atletas que deciden desertar con el sueño de probarse en la pelota más competitiva del planeta.

Hoy día varios de ellos se desempeñan en la Gran Carpa. Algunos con descollantes resultados que los ubican entre los mejores exponentes del orbe. Los seguidores de esta apasionante disciplina reconocen los rostros de Yoenis Céspedes, José Dariel Abreu, Aroldis Chapman o Alexei Ramírez. Fieles discípulos todos de una historia que comenzó hace mucho, pues el primer latinoamericano en la MLB nació en la mayor de las Antillas.

A pesar de que no alcanzó números extravagantes ni varias campañas de actuación ni está incluido en el Salón de la Fama, Estebán Bellán, nacido en La Habana, Cuba, en 1849, hizo méritos suficientes para ser reseñado en nuestra sección Grandes Latinos en las Grandes.

Fruto de una familia muy católica, el caribeño tropezó con las bolas y los strikes cuando estudiaba en la Universidad de Fordham (1963-1968) de Estados Unidos. Sus primeros lanzamientos y fildeos llenaron de envidia a quienes intentaban pegarle a “Doña Blanca”. La faena nunca fue difícil para él. De esta manera, el equipo Unions de Morrisania resultó la novena con la cual debutó en las Grandes Ligas en 1871. Un grupo que se hacía llamar “Los campeones del mundo”.

Bellán era citado como “The Cuban Sylph” por su forma elegante de jugar la tercera base. Igualmente se desempeñó en el campo corto, segunda base y los jardines. Todo un pelotero integral. En esa liga cometió 91 errores y completó 8 dobles jugadas.

Un año luego cerró en el escaño cinco con el conjunto los Troy Haymaker, mientras que en la posterior campaña, cuando formaba parte del New York Mutuals, culminó en la misma posición. Cerrada esa cita regresó a su país natal.

Finalmente, sus números en las mayores fueron AVE 252, 69 hits, 52 anotadas 42 impulsadas, 9 dobles, 3 triples y 5 bases robadas en 60 juegos jugados. Sin embargo, más allá de sus estadísticas, la gloria de este deportista fue abrir las puertas del futuro a los latinoamericanos en un evento casi exclusivo para los nacidos en el país anfitrión.

Desde 1878 hasta 1886, participó en la lid cubana como jugador y manager. Trascendental fue su presencia en el primer desafío organizado en Cuba, el 27 diciembre de 1874. En esa ocasión el Club Habana cedió 51 corridas ante nueve por el Team  Matanzas.

Este ícono falleció el 8 de agosto de 1932 y fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en noviembre del 2014, junto a otras grandes figuras de la liga antillana.

En la actualidad, representantes de nuestra región se regodean entre los mejores del orbe. Los dominicanos David Ortíz y Robinson Canó; los venezolanos Miguel Cabrera y Félix Hernández; el puertorriqueño Yadiel Molina o nuestros pinoleros Everth Cabrera y Erasmo Ramírez, así como los referidos cubanos son estrellas en el circuito más difícil del planeta. Esteban Bellán tuvo su cuota de importancia en todo ello.

*Estados Unidos y Cuba transitan por un momento de normalización de sus relaciones desde el 17 de diciembre de 2014. El deporte y sus particularidades no están exentos de ello.

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