Opinión

Epidemia de ébola, la humanidad frente al espejo

La amenaza que supone el virus para todo el orbe demanda una respuesta rápida y mancomunada, pero una vez más son visibles las contradicciones de un modelo centrado en la guerra y la dominación

EBOLA
Virus del Ébola |

Alexander Guerra |

Un evento de posibles consecuencias catastróficas pone una vez más a la humanidad frente al espejo y vuelven a ser visibles las arrugas de un modelo centrado en la guerra y la dominación, en lugar de la preservación de la paz y la vida.

El virus del Ébola ha causado más de 4 000 muertes en África occidental y la epidemia amenaza con trasladarse a otros países del orbe si no es contenida a tiempo.

A pesar del llamado de la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para movilizar los recursos económicos y humanos necesarios para triunfar en la lucha contra el ébola, aún es insuficiente la respuesta global, especialmente la de los países más desarrollados, los que contradictoriamente obtuvieron una gran parte de su nivel de vida actual a costa de la explotación de las naciones que hoy sufren la pandemia.

Un fondo creado para recaudar mil millones de dólares para proporcionar financiamiento rápido y flexible para la lucha contra este flagelo apenas alcanzaba los 100 000 dólares la semana pasada.

Sin embargo, naciones como Venezuela, Colombia, Bolivia y Australia ya han aportado cifras millonarias y otras como Corea del Sur se han comprometido a hacer un aporte considerable.

“La actual epidemia de ébola demuestra que el mundo está mal preparado para responder a una emergencia sanitaria severa”, reconoció recientemente la directora general de la OMS, Margaret Chan.

Ella explicó que esta afirmación no se refiere exclusivamente al ébola, sino a cualquier otra de la misma magnitud, y remarcó que el actual brote la refuerza.

Chan definió el actual brote del virus como la mayor emergencia sanitaria de nuestra era. “En mi larga carrera en el ámbito de la Salud Pública, que incluye lidiar con los brotes de H5N1 y SARS en Hong Kong, y con la pandemia de gripe en la OMS, nunca he visto un asunto de salud que atraiga tanto interés mediático mundial”.

“Nunca he visto un problema de salud que provoque tanto miedo y terror más allá de los países afectados. Nunca he visto que una enfermedad infecciosa contribuya tan categóricamente a la capacidad de un Estado para quebrar”, agregó la directora general.

Una Cumbre en la hora del deber

En medio de ese escenario, la reciente Cumbre Extraordinaria sobre el ébola de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) demostró que, con voluntad política, la realidad podría ser muy distinta.

La cita del pasado lunes en La Habana mostró la voluntad de integración al servicio de la vida, la paz y en beneficio de las mejores causas de la humanidad del bloque fundado por los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro, al cual se adhirió inmediatamente el Gobierno Sandinista al asumir la Presidencia, tras la victoria obtenida en las elecciones de 2006, el Comandante Daniel Ortega, quien tiene también protagonismo en el mecanismo regional.

El encuentro sirvió para concertar estrategias y dejar plantada una hoja de ruta colectiva ante la amenaza de que la enfermedad llegue a nuestra área geográfica.

Asimismo, sirvió para transmitir la solidaridad de los pueblos y gobiernos de la región y buscar métodos de colaboración con los países de África occidental más golpeados.

La cita mostró la conciencia que existe sobre el riesgo latente en el campo de la salud y ratificó la necesidad de contar con marcos de cooperación e integración para hacer frente de manera mancomunada a este tipo de escenarios.

Ese espíritu fue el que guió cada una de las intervenciones de los representantes de los países miembros del ALBA-TCP: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Santa Lucía. También estuvo presente en las palabras de Haití, invitado permanente del bloque, así como en las de San Cristóbal y Nieves y Granada en calidad de observadores, cuya membrecía ya ha sido aprobada y solo resta la formalización en diciembre próximo.

Asimismo, esa voluntad de la Alianza Bolivariana recibió el respaldo de organismos internacionales como la ONU, la OMS, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización de Estados del Caribe Oriental.

Las delegaciones asistentes hicieron un especial reconocimiento a Cuba, que respondió al llamado de la ONU y la OMS con el envío de una amplia brigada de médicos y especialistas a África occidental.

“Cuba está a la vanguardia en esta noble batalla a favor de la humanidad, porque combatiendo al ébola en África, estamos siendo consecuentes en nuestra solidaridad con los hermanos de África, y también estamos dando la batalla para que esta epidemia no avance a los países en vías de desarrollo y que no avance tampoco a los países desarrollados”, dijo el Comandante Daniel Ortega en la Cumbre Extraordinaria.

Añadió que los galenos cubanos han estado laborando “de una manera heroica, de una manera que deja ver que en la humanidad existe el principio de la solidaridad”.

Por otra parte, señaló que todavía pesa la insensibilidad, la dureza de corazón en los países desarrollados, que destinan rápidamente sumas multimillonarias para la guerra, que forman alianzas militares, pero no se escucha que estén formando alianzas para lanzar una batalla contra el ébola.

El Presidente nicaragüense también resaltó el profundo mensaje que envió el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, en su más reciente artículo titulado La hora del deber, respecto a que la batalla contra el ébola es una causa de la humanidad, por la paz en el mundo, y va más allá de cualquier diferencia política o ideológica.

“Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano en esa tarea, y no en búsqueda de la paz entre los dos Estados que han sido adversarios durante tantos años sino, en cualquier caso, por la Paz para el Mundo, un objetivo que puede y debe intentarse”, señala Fidel en su artículo, una posición que ha sido destacada a nivel internacional y que es una muestra de los valores necesarios para superar este nuevo reto de la humanidad.

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