Opinión

Bolivia: la década dorada

Próximos a cumplir otro aniversario de su independencia, los bolivianos tienen razones para festejar la fecha con plena satisfacción

independencia de bolivia
Festejos por el aniversario de la independencia de bolivia |

Joaquín R. Hernández |

El 6 de agosto se conmemorará el aniversario 190 de la victoria de Simón Bolívar en Junín, en 1824.  De tal forma, se abría una doble puerta: para el Libertador, era el paso previo a la gran victoria de Ayacucho; para América Latina, el surgimiento de una nueva nación.

Una asamblea integrada por representantes de Charcas, Potosí, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz declaró formalmente la independencia y determinó que la nueva república llevara el nombre del Libertador.   Al propio tiempo, propuso que éste fuera el primer presidente de la nueva nación.

Bolívar declinó la propuesta y designó entonces al joven general Antonio José de Sucre.  No veía sin preocupaciones el nacimiento del nuevo país, situado en el centro mismo de Sudamérica y, por lo tanto, objeto futuro de demasiadas ambiciones.

Así nació la nueva república.  Pero con el paso del tiempo, las oligarquías locales y las ambiciones de los vecinos pusieron un traspié tras otro al logro de su desarrollo social y económico y de su genuina independencia política.  Con una limitación esencial: los pueblos originarios, que habían aportado rasgos y valores esenciales a la cultura nacional, eran los grandes ausentes del espectro político boliviano.

Eran los grandes olvidados en la distribución de las riquezas del país.

La suerte le fue adversa al país más de una vez.  Durante el siglo veinte, su combativo y extenso movimiento obrero, alternó con una clase oligárquica explotadora y con regímenes militares abyectos, vendidos a los intereses foráneos.

Fue el momento de la aparición en el escenario político de un líder indígena, aymará, sin las culturas de las universidades, pero con la inteligencia, los principios y las luces límpidas de sus antecesores.  El joven líder logró comprender el alcance de los numerosos movimientos sociales actuantes en el país y, aupado por ellos, llegó a la presidencia de la República.

Comenzaba otra vez la historia para el país de Bolívar.

El cambio de nombre -estado plurinacional de Bolivia- es mucho más que una transformación nominal.  Es el símbolo del acceso al poder real de la nación de todos sus ciudadanos, de todos los orígenes étnicos.

Y es la validación y el reconocimiento de la extraordinaria herencia cultural, incluido el amor y el apego a la naturaleza y a la tierra, recibida de los pueblos que habitaron  -fundaron-  lo que es hoy la nación boliviana.

Bonanza económica

Un amigo boliviano me decía, gráficamente: “Este aniversario sorprende a Bolivia en un momento de bonanza económica, cuando está viviendo una verdadera década de oro”.

Y añadía: “Es impresionante pensar que antes del gobierno de Evo Morales, Bolivia integraba con Haití el grupo de países más atrasados de América Latina.  Era una época de tristeza, no solamente económica, sino social y política.  La inestabilidad era tal que se afirmaba que habían sido más los golpes de estado que los años de independencia.

“A la pobreza se unía la extrema deficiencia del sistema educacional: casi un millón de personas no sabían leer ni escribir.

“El gobierno del general Meza, además, puso el gobierno al servicio del narcotráfico.  Aquel narcoestado colaboró además con el estigma y la persecución a la hoja de coca.”

Hoy, además, Bolivia goza de una extraordinaria salud económica.  Nuestro interlocutor nos ejemplifica con elocuentes datos:

“Al llegar Evo al poder el tamaño de la economía boliviana era de unos 6 mil millones de dólares: hoy es de 34 mil millones de dólares.

“Al término de la época anterior, las reservas internacionales bolivianas eran de solo mil 300 millones de dólares.  Hoy son de 15 mil millones de dólares.

“Otro dato: el país crecía solo a un 2,3 por ciento anual.  Ahora crece a un 5,5 por ciento, y el año pasado a más de un 6,8 por ciento.

“No solo en la economía.  Con la ayuda cubana, 850 mil bolivianos aprendieron a leer y escribir y hoy continúan estudios, por lo menos, hacia el sexto grado.

“En políticas de salud, recibimos de Cuba 5 mil becas para estudios de medicina.  Ya se han graduado e incorporado a la atención de nuestros ciudadanos, 4 mil médicos.  Aprendimos de Fidel Castro que sin revolución social no hay revolución política, y que estas necesidades y estos derechos, a la educación y a la salud, debían ser atendidos y satisfechos prioritariamente.”

“Las telecomunicaciones están muy actualizadas.  ¡Tenemos nuestro propio satélite!, cosa impensable anteriormente, y que permite a cualquier boliviano, donde quiera que esté, comunicarse por las vías más modernas con sus familiares y amigos.  He visto en un lugar remoto a un campesino boliviano enviando por su celular un mensaje al hijo que tiene estudiando en otro país hermano.”

Antiimperialismo y soberanía

Si el imperialismo pareció subestimar a la nueva Bolivia que surgía ante sus ojos, el sendero de independencia que ha seguido Evo  -a quien no le ha temblado el pulso para expulsar a un embajador injerencista-  ha debido sobrevivir también a intentos de desestabilización, en los que la mano de los servicios especiales estadounidenses eran bien visibles.

Hay, como afirmaba el buen amigo boliviano, razones de sobra hay para festejar, con alegría y con confianza, este nuevo aniversario de la independencia, la primera independencia, de esta nueva y próspera Bolivia, por quienes hoy disfrutan de su segunda y bien ganada independencia.

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