Opinión

Gran Canal respetará medio ambiente

La obra tendrá un impacto positivo en cuanto a revertir la tendencia de deforestación y ayudaría a reducir la emisión de gases de efecto invernadero por tráfico marítimo

Vista del Lago Xolotlán desde el espacio
El Proyecto del Gran Canal Interoceánico constituye la mejor oportunidad para conservar y hacer uso de todo el potencial del Lago de Nicaragua | NASA

Vicky Rosales |

La empresa HKND Group, concesionaria del Gran Canal Interoceánico, aseguró que el megaproyecto será amigable con el medio ambiente, y en función de cumplir ese objetivo recomendó entre las seis rutas posibles, la número 4, que cruzará 278 kilómetros del territorio de este a oeste, con un tramo de 105 kilómetros en el lago de Nicaragua o Cocibolca.

“Hacemos el compromiso sincero al pueblo nicaragüense. Vamos a trabajar juntos y construir un Gran Canal amigable con el medio ambiente”, subrayó durante la presentación del proyecto de desarrollo Dong Yunsong, ingeniero principal de gestión de construcción de la empresa china.

Durante los estudios de factibilidad los expertos pusieron en primer lugar el factor medioambiental, de ahí que una a una se fueran descartando alternativas por los posibles impactos a ecosistemas, humedales, arrecifes y reservas biológicas ubicadas en las otras zonas, así como la presencia de gran cantidad de población.

Explicó que eligieron la ruta por ser la vía que tendría menor impacto al entorno y reunir las condiciones para construir en la región del Caribe un lago artificial de 400 km cuadrados, similar al Gatún de Panamá, que aseguraría el abastecimiento de agua del Canal, sin afectar el Cocibolca, el mayor de América Latina.

El nivel del agua se mantendrá igual que la del lago de Nicaragua y se desarrollará como centro de ecología, turismo y acuicultura, según detalló Dong.

En las zonas que atravesará la ruta 4 también existe gran biodiversidad, recursos hídricos y áreas protegidas, pero se implementarán estrategias encaminadas a mitigar y compensar los impactos.

Entre las iniciativas que se desarrollarán estarán la aplicación de la jerarquía de mitigación, fortalecimiento de la capacidad institucional y los recursos para prevenir deforestación, además de la investigación ecológica detallada y la identificación de hábitats críticos y naturales.

La obra tendría un impacto positivo en cuanto a revertir la tendencia a la deforestación mediante la rehabilitación de las áreas degradadas, el mejoramiento de la gestión de cuencas, suministrar alternativas y mejores condiciones de vida y promover el empleo alternativo a la agricultura de subsistencia.

En cuanto a la región que involucra al lago de Nicaragua, aseguran los especialistas que las operaciones no causarán cambios significativos del nivel del agua, ni afectarán la oferta del líquido para uso productivo o doméstico de los habitantes de la cuenca.

Se diseñarán además esclusas para controlar la intrusión salina y las pérdidas de agua, y se desarrollarán estudios hidrogeológicos, hidrológicos y geofísicos.

Igualmente, se han tomado las previsiones para instalar durante la ejecución del Gran Canal 41 depósitos de material excavado a lo largo de la obra, los que podrán utilizarse como tierras agrícolas de alta calidad o para otros propósitos después de tomar medidas de restauración.

Las rutas eliminadas fueron la que comprendían la bahía de Bluefields y norte de la Reserva Cerro Silva (1-2); bahía de Bluefields y región central de Cerro Silva (3); Punta Gorda, río San Juan, San Carlos (5), e Indio Maíz, río San Juan y San Carlos (6).

En junio último, el representante de nuestro país en la Asamblea Ambiental Mundial de Naciones Unidas, Dr. Paul Oquist, expuso durante la reunión efectuada en Nairobi, Kenya, las ventajas que tendrá el Gran Canal Interoceánico a favor del medio ambiente, al reducir la emisión de gases de efecto invernadero y garantizar el financiamiento de una reforestación masiva.

Una vez concluidas las obras, por la ruta podrán pasar cada año más de cinco mil barcos, en un tiempo aproximado de 30 horas cada uno.

Aunque el reto es grande, los expertos aseguran que la ruta elegida será la más segura para salvaguardar el entorno y revertir afectaciones en áreas boscosas, además de generar beneficios a las comunidades que habitan en las zonas aledañas.

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