Opinión

ECHELON. La red de espionaje más amplia que se haya conocido jamás (SÉPTIMA PARTE Y FINAL)

También la mejor oculta, la de mayores recursos tecnológicos, financieros y humanos. Un hijo del gobierno de Estados Unidos

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Espionaje Global |

Redacción Central |

Maquillaje para gobernar en América Latina.

Ya son conocidas las trapisondas del imperialismo yanqui en nuestro Continente y su manía de intentar cambiar gobiernos; por supuesto, gobiernos progresistas y con marcada tendencia social.Y ECHELON, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sabemos que son como virus, con los cuales hemos aprendido a convivir y contra los que cada país afectado por separado, o algunos en conjunto, han desarrollado mecanismos de defensa.

Hoy es público, gracias a filtraciones del ex agente de la CIA y ex técnico de la NSA, Edward Snowden, lo que algunossabían en cuanto a la política global de Estados Unidos, pero que nadie se atrevía a denunciar: que no ahorrará en crímenes para seguir siendo lo que es: un imperio voraz.

De manera burda o refinada, los Estados Unidos han intervenido en América Latina con el objetivo evidente de succionar sus recursos naturales, materiales y humanos. A pesar de las evidencias históricas, en varios países de Latinoamérica abundan quienes creen que esa intervención en asuntos domésticos es pura ficción. El equívoco en algunos países fue alimentado por formadores de opinión, aliados o cooptados por la diplomacia estadounidense, como lo revelaron los cables difundidos por Wikileaks, donde abundan referencias a los vínculos entre “La Embajada” (estadounidense) y el sistema tradicional de medios en Argentina. Un detalle: referirse en Argentina a la sede diplomática estadounidense como “La Embajada” explica hasta qué punto se naturalizó a EE.UU. como faro político. Pero no son las sedes diplomáticas las únicas que perpetran las actividades intervencionistas de EE.UU. en la región. El país del Norte cuenta con una compleja red de organismos que, con fachadas varias, que fueron y son utilizados para tareas sucias que van desde el espionaje y la formación de cuadros dirigentes adictos, hasta la desestabilización de gobiernos y economías con su consecuente costo político y social.

Hoy propongo a vos un paseo rápido por la red de organismos que mencioné anteriormente.

Algunos de ellos son ya como cadáveres históricos, mientras otros han adoptado un aspecto exterior y maquillaje más acorde con los tiempos con el objetivo de sobrevivir y adaptarse a los tiempos actuales. La CIA no es un mito, ya lo demostramos. Y la ayuda desinteresada de los yanquis tampoco lo es.

Desde el siglo XIX los Estados Unidos están tratando de anexarse los territorios (no porque necesiten tierras para correr o jugar futbol) de nuestro continente. Después de la expansión de las 13 colonias ya no tenían a donde mirar para apoderarse de nuevos y mayores recursos, así que hicieron un inventario de los yacimientos de minerales, petróleo, reservas forestales, reservas de agua potable, mano de obra barata de Latinoamérica y pusieron manos a la obra para auto adjudicarse los títulos de propiedad. México, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Cuba son testigos de ello.

Lo que más les preocupaba a los yanquis era que nadie más viniera a estorbarlos en la faena de recolectar riquezas. Ya conocían las historias de piratas, corsarios y filibusteros de los siglos XV hasta principios del XVIII, cuando desaparecieron los últimos que quedaban, peleándose por el oro y las materias primas que algunas metrópolis sacaban de América Latina.

Entonces en 1823 escribieron la “Doctrina Monroe”, sintetizada en la frase «América para los americanos». Fue elaborada por John Quincy Adams, nacido en 1825 (hijo del segundo presidente de EE UU, John Adams), y que fuera diplomático y político. Llegó a ser el sexto presidente de los Estados Unidos.Y fue atribuida a James Monroe (quinto Presidente de los Estados Unidos tras vencer a la candidatura federalista en las elecciones de 1816).

Establecía que cualquier intervención de los estados europeos en América sería vista como un acto de agresión que requeriría la intervención de Estados Unidos. Fue tomada inicialmente con dudas y posteriormente con entusiasmo. Fue un momento definitorio en la política exterior de los Estados Unidos. La doctrina fue concebida por sus autores, especialmente John Quincy Adams, como una proclamación de los Estados Unidos de su oposición al colonialismo. Una paradoja. En esencia, la Doctrina establecía que, si un país latinoamericano amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno estadounidense estaba obligado a intervenir en los asuntos de ese país para “reordenarlo”, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas. Este corolario supuso, en realidad, una carta blanca para la intervención de Estados Unidos en América Latina y el Caribe. Y como dato curioso, esta misma Doctrina se esgrimió en 1962 durante la crisis de los misiles nucleares (conocida como la Crisis de Octubre, entre la Unión Soviética de Jrushov y los Estados Unidos del presidente Kennedy) para justificar la intervención e invasión del ejército norteamericano en la isla de Cuba que, por supuesto, estaba preparada para cobrar bien caro tamaña osadía.

En 1901 “llegó al baile” la doctrina o política del Gran Garrote o Big Stick. Es el nombre con que se conoce una tendencia en las relaciones diplomáticas estadounidenses de principios del siglo XX. La expresión se origina en una frase escrita por el presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, en el año 1901, donde manifestaba su agrado porque el comité del Partido Republicano de Nueva York había expulsado a un corrupto consejero. Y a su vez, esta frase fue tomada de un proverbio africano que reza: “habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos”

Tal concepto ilustra la voluntad de Roosevelt para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión. Aplicada a la política de Estados Unidos en América Latina, la frase mostraba que el régimen de Roosevelt podía presionar a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe con una intervención armada.

Señala el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial. En América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense (a principios del siglo XX) justificada en la marcada extensión del “derecho” de Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses, encontrada en el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe” emitido por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903.

Nótese que el tema de intervención militar ya se trata abiertamente, sin tapujos. A principios del siglo XX los Estados Unidos habían invadido varios países de la región como Cuba, México, Haití, República Dominicana y Nicaragua, y era muy evidente la intervención yanqui en los asuntos internos de casi todos los gobiernos latinoamericanos.

Sin embargo, llegó un momento en que el presidente norteamericano necesitó particularmente la solidaridad hemisférica contra amenazas exteriores, en especial contra las amenazas de las potencias del “eje”(Alemania, Italia, Japón)durante la Segunda Guerra Mundial. Surge así la llamada Política del Buen Vecino, que fue una iniciativa política creada y presentada por el inquilino de la Casa Blanca por aquel entonces, Franklin D. Roosevelt durante la VII Conferencia Panamericana de Montevideo, Uruguay, en diciembre de 1933. Se desarrolló hasta 1945 cuando comenzó la guerra fría, e influyó en que casi todas las naciones latinoamericanas apoyaran a Estados Unidos en el conflicto bélico mundial.

La Política del Buen Vecino favorecería el intercambio comercial y los tratados bilaterales entre Estados Unidos y sus países vecinos. Entre sus consecuencias más destacables están la anulación de la enmienda Platt (El 28 de febrero de 1901, el senador estadounidense Orville H. Platt propone enmendar la Ley de Gastos del Ejército, incluyendo en ésta una cláusula que regulara las relaciones entre el nuevo estado independiente cubano y los Estados Unidos con el trasfondo de instalar en la Isla bases navales, entre otras acciones), la retirada de los marines de Haití y de Nicaragua; y cuando en 1938 el gobierno mexicano del GeneralLázaro Cárdenas expropia a las petroleras estadounidenses, Washington opta por negociar una compensación en vez de recurrir al empleo dela fuerza contra su vecino del sur.

“El Buen Vecino” se convirtió en el peor vecino con la llegada de la Guerra Fría. En 1953 Estados Unidos comenzó un largo período de intervención militar y política en Latinoamérica al apoyar el golpe de estado que derrocó a Jacobo Arbenz en Guatemala. Luego vino la invasión a la República Dominicana, el apoyo a la Invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón en Cuba, el respaldo al golpe militar de 1964 en Brasil, el apoyo al golpe de estado de Pinochet en Chile y el apoyo a la contra nicaragüense, entre otros actos.

El 8 de mayo de 1948 se crea la OEA (Organización de Estados Americanos) que es una organización internacional panamericanista de ámbito regional y continental que agrupa a 35 estados. Se creó con el objetivo de ser un foro político para la toma de decisiones, el diálogo multilateral y la integración de América. La declaración de la Organización dice que “trabaja para fortalecer la paz, seguridad y consolidar la democracia, promover los derechos humanos, apoyar el desarrollo social y económico favoreciendo el crecimiento sostenible en América o Las Américas”.

Nada más lejos de la verdad. En realidad es un foro donde, desde su creación, los “amos” del norte observaban con atención cualquier movimiento indebido de sus pupilos en los bancos. Y allí mismo se orquesta el castigo, que el amo trata de que sea aprobado por unanimidad aunque a veces no lo logre, como cuando expulsaron a Cuba de la Organización el 31 de enero de 1962 con 14 votos afirmativos (Estados Unidos tuvo que comprar el voto de Haití para obtener la mayoría mínima), uno en contra, Cuba, y seis abstenciones: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México. Las dos últimas naciones expresaron que la expulsión de un estado miembro no procedía, pues no existía una reforma previa de la Carta de la organización.

La OEA tiene su sede en el Distrito de Columbia, Estados Unidos. También posee oficinas regionales en sus distintos países miembros. Como dato curioso, en el trigésimo noveno período ordinario de sesiones de la Asamblea General, realizada del 1 al 3 de junio de 2009 en San Pedro Sula (Honduras), en su Resolución AG/RES. 2438 (XXXIX-O/09) señala que la Resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó al Gobierno de Cuba de su participación en el sistema interamericano, queda sin efecto en la Organización de los Estados Americanos. Cuba no se ha reintegrado.

Como un instrumento financiero regional que se ha ido expandiendo fue creado el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que es una organización financiera internacional con sede en la ciudad de Washington D.C. (Estados Unidos), y creada en el año de 1959 con el propósito de financiar proyectos viables de desarrollo económico, social e institucional y promover la integración comercial regional en el área de América Latina y el Caribe. Su origen se remonta a la Conferencia Interamericana de 1890 y con la fachada de la ayuda económica ejerce presión política sobre algunos países.

En 1960, el gobierno de los Estados Unidos lanza lo que ellos llamaron La Alianza para el Progreso. Tiene su origen en la propuesta del presidente John F. Kennedy, en marzo de 1961 durante una recepción en la Casa Blanca para los embajadores latinoamericanos.

Sus detalles fueron debatidos en la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), que se conoció como la Conferencia de Punta del Este, que sesionó del 5 al 17 de agosto de 1961. En esa ciudad uruguaya se encontraron delegados de todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), incluida Cuba (representada por Ernesto Che Guevara). En esta reunión se aprobó la creación de la Alianza. Aunque su objetivo general declarado era: “mejorar la vida de todos los habitantes del continente” el precio era permitir que los Estados Unidos se inmiscuyeran en casi todas las esferas más importantes de la economía y la política del gobierno que recibiera la ayuda. Casi nada. A cambio, el imperio se comprometía a cooperar en aspectos técnicos y financieros. El programa fracasó debido a que, tras el asesinato de Kennedy, sus sucesores limitaron la ayuda financiera estadounidense en América Latina, prefiriendo acuerdos bilaterales en los que primaba la cooperación militar. El verdadero interés de EEUU era combinar la Alianza para el Progreso, El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los Cuerpos de Paz (que es una agencia federal independiente de los Estados Unidos), para desplegarlos por América Latina en contraposición a los movimientos revolucionarios que ya comenzaban a surgir.

Una de las organizaciones más activas es la UnitedStates Agency International Development (USAID), un organismo que EE.UU. creó con la proclamada intención de desplegar tareas humanitarias en los países del Tercer Mundo. Su origen se remonta a la Alianza para el Progreso, creada el 13 de marzo de 1961 por los mismos funcionarios que varios años antes habían alumbrado el Plan Marshall con la intención de poner a su país a la cabeza de la reconstrucción de la Europa de posguerra. La Alianza fracasó al poco tiempo de nacer luego de que los países de la región rechazaran las condiciones de la “revolución pacífica y democrática” que pretendía imponer EE.UU. a cambio de los 20.000 millones que prometía invertir. Pero antes de que fuera cancelada, en noviembre de 1961 se fundó la USAID, una de sus agencias que, en las formas, debía viabilizar parte de las inversiones a programas de desarrollo humanitario, fachada que se mantiene hasta hoy.

La fantasía filantrópica le permitió a la USAID forjar, a través de generosos aportes financieros, una red de fundaciones y ONGs destinadas a difundir los beneficios del alineamiento con EE.UU. y su “americanway of life” mediante propaganda y programas de formación. Pero esa es la cara amable de su tarea. Apenas maquillado, el verdadero rostro de la agencia es más hostil: intervenir en los procesos políticos de la región con el pretexto de proteger la seguridad nacional de su país.

La militarización de los objetivos de la USAID tocó cumbre en 2010 cuando el presidente Barack Obama incluyó al general Jeam Smith –un estratega militar que estuvo en la OTAN– en el Consejo de Seguridad sólo para que atendiera los programas de “asistencia social” que llevaba adelante la agencia. Y como director adjunto se nombró a Mark Feierstein, cuya hoja de servicios encajaba con los desafíos que EE.UU. percibe en la región: experto en guerras de cuarta generación –o campañas de desinformación–, y dueño de GreenbargQuinlanRosler, una firma que ofrece orientación estratégica sobre campañas electorales, debates, programación e investigación.

Alérgico a los gobiernos populares que se extienden por América latina, Feierstein probó la eficacia de su método como asesor de Gonzalo Sánchez de Lozada durante la campaña que lo depositó en la presidencia de Bolivia. Goni, como lo llamaban en su patria, fue el paroxismo del coloniaje político que EE.UU. impartió en los noventa sobre los países del Sur. Criado, educado y formado en suelo estadounidense, Sánchez de Lozada volvió a su tierra de nacimiento para ser presidente de la mano de Feierstein. Duró en el cargo algo más de un año: la denominada “Masacre del Gas”, en 2003, donde murieron más de sesenta personas, lo sacó del poder y lo devolvió a EE.UU., donde vive como prófugo de la Justicia boliviana amparado por el gobierno que nombró a su amigo Feierstein al frente de la USAID.

Las correrías de su director no es lo único que liga a la agencia con Bolivia. El 1 de mayo de 2013 el presidente Evo Morales no sabía que el escándalo Snowden lo llevaría a protagonizar una vergonzosa retención en el aereopuerto de Viena. Pero sí sabía de lo que la USAID era capaz. Por eso, en esa jornada emblemática donde los trabajadores celebran su día, el presidente anunció que expulsaba a la agencia de suelo boliviano por “injerencia política” y “conspiración”. Días después, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, detalló: “No se trata de una agencia inocente de cooperación filantrópica de Estados Unidos a Bolivia y al mundo. La agencia estadounidense sirvió para legitimar las dictaduras entre 1964 y 1982, para promover el neoliberalismo entre 1985 y 2005, además es un factor externo que alimenta la inestabilidad en el país desde 2006”.

Uno de los hechos que llamó la atención del gobierno boliviano fue la materialización, en 2007, de un convenio entre el prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, y la USAID para llevar adelante “programas sociales” en Bolpedra, Cobija y El Porvenir. El apoyo logístico estuvo a cargo del Comando Sur y la cobertura institucional de la Iniciativa de Conservación de la Cuenca Amazónica. Otro episodio que motivó la expulsión fue la activa participación de la USAID a través de WildlifeConservationSociety (Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre) en la disputa violenta entre los pobladores de Caranavi y Palos Blancos por el lugar de instalación de una planta procesadora de frutas en enero de 2010, a pocos días de que Evo Morales asumiera su primer mandato dentro del Estado Plurinacional.

La utilización de fundaciones y ONGs para tercerizar operaciones es una práctica habitual de la USAID. En la Argentina, por ejemplo, hay una decena de fundaciones que operan por cuenta y orden de la agencia estadounidense. Que los movimientos sean más sigilosos no implica que sean menos potentes. Un ejemplo: entre el 8 y el 12 de abril de 2013, la USAID financió una cumbre de la derecha internacional. Organizada por la Fundación Libertad, el tentáculo predilecto de la agencia en ese país. A la cita concurrieron el Nobel Mario Vargas Llosa y su hijo Álvaro –reactivos a los gobiernos populares que habitan la región–; José María Aznar –ex presidente español que impulsó la invasión a Irak–; el pinochetista Joaquín Lavín; Marcel Granier, presidente de la emisora venezolana RCTV que apoyó e impulsó el golpe a Hugo Chávez en 2002, y la cubana anticastrista Yoani Sánchez, quien a último momento desistió de la visita.

Estas fundaciones y ONGs que operan en la región, cuentan con el aval financiero del NationalEndowmentforDemocracy (NED, Fundación Nacional para la Democracia), financiada oficialmente por el Congreso norteamericano. Pero la vinculación no se agota en los aportes. En los ochenta, mucho antes de ser director de la USAID, el inefable Feierstein trabajó para la NED en Nicaragua. Su objetivo: evitar el triunfo del Comandante Daniel Ortega. Lo logró patrocinando la candidatura de Violeta Chamorro.

Las operaciones de la dupla USAID-NED en América latina fueron reveladas por Wikileaks, el sitio que difundió millones de telegramas internos del Departamento de Estado. En uno de ellos, el ex embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, reveló cómo su país alimentó la oposición a Hugo Chávez con ideas y millones de dólares. El telegrama, enviado desde la embajada de EE.UU. en Caracas en noviembre de 2006, detallaba cómo docenas de organizaciones no gubernamentales recibían financiamiento del gobierno norteamericano por intermedio de la USAID y de la Oficina de Iniciativas de Transición (Office of TransitionInitiatives –OTI–).

En apariencia, esos programas tenían objetivos humanitarios, pero fue el propio embajador Brownfield quien detalló los objetivos reales de esas inversiones: “La infiltración en la base política de Chávez… la división del chavismo… la protección de los intereses vitales de EE.UU… y el aislamiento internacional de Chávez”.

En una excepción a su modus operandi, en Paraguay la agencia hizo el trabajo sucio sin intermediarios. Invirtió 65 millones de dólares en el proyecto “Umbral”, un programa que incluyó la confección de un Manual Policial, lo que le permitió hacer pie en una institución que resultaría clave en el devenir político del país. Fue la policía, con una brutal e injustificada represión rural, la que sirvió en bandeja la excusa para derrocar al presidente Fernando Lugo.

Así que, entre intromisiones y espionajes andamos. El monitoreo de los pueblos y gobiernos se realizaa través de los programas de software: el Prism (Prisma) que permite el acceso a e-mails, conversaciones online y llamadas de voz de usuarios de Google, Microsoft y Facebook y elBoundlessInformant (Informante Sin Límites), que permite violar toda clase de comunicaciones internacionales, faxes, e-mails, entre otros. Los temas más controlados por los espías fueron o son petróleo y acciones militares en Venezuela, energía y drogas en México, un mapeo de los movimientos de las FARC en Colombia, además de la agonía y muerte de Hugo Chávez.

La presidenta Cristina Fernández mostró varias veces su preocupación por el espionaje a que estaba siendo sometida y señaló: “Me corre frío por la espalda cuando nos enteramos que nos están espiando a todos a través de sus servicios de informaciones. Más que revelaciones, son confirmaciones que teníamos de lo que estaba pasando”.

Venezuela propuso discutir la adopción de mecanismos para evitar espionajes de Estados Unidos en los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur). Lo hizo en la instalación de la I Reunión de Autoridades y Expertos en Seguridad Informática y de las Telecomunicaciones del Mercosur que se realizó en Caracas. Se divulgó que sería conformado un equipo de trabajo para formular políticas públicas que contrarresten las injerencias del imperialismo.

Por último me referiré al ALCA. El ALCA fue uno de los últimos inventos en la mascarada para entrometerse en los países latinoamericanos con fachada de “buena gente”. Es en realidad un tratado de adhesión y una herramienta más del imperialismo para la explotación de Latinoamérica. La idea surgió y fue desarrollada en la década de los 80, pero ya luego, con los cambios en los gobiernos latinoamericanos fue imposible que los Estados Unidos la pudieran implantar. Como dijera el presidente Hugo Chávez: “el ALCA se fue al carajo”.

Como hemos visto, el espionaje a los países latinoamericanos y la intromisión de los Estados Unidos en los asuntos internos de éstos, ha pasado por etapas desde las más burdas y groseras hasta las más refinadas y solapadas. Pero es la esencia del capital, más o menos su ADN. Todo eso es real, palpable. No es un mito. Que nadie se llame a engaño.

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