Opinión

Nicaragua trabaja para disminuir cifra de embarazo precoz

Responde al desafío con la ejecución de un proyecto para prevenir ese flagelo

Aurora Rondón |

Nicaragua enfrenta uno de los problemas existentes en la mayoría de las regiones en la era moderna -el embarazo adolescente- que afecta el desarrollo social y juvenil, y el país responde al desafío con la ejecución de un proyecto que ayude a prevenir ese flagelo.

El fenómeno tomó fuerza en el mundo en la segunda mitad del siglo XX, con la relación de pareja en edades tempranas y sus lamentables consecuencias de enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, muerte materna e infantil y fracaso social.

El conjunto de los elementos que alimentan ese fenómeno es considerado por varias agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU), dedicadas a la infancia como UNICEF, un problema familiar y social.

En Nicaragua, en el período 2000-2010, de cada cien nacimientos reportados al sistema de salud pública, 27 eran de adolescentes entre los 14 y 18 años de edad, según un documento oficial del Ministerio de Salud (Minsa).

El texto, Análisis Estadístico de Salud 2000-2010, dado a conocer por el doctor Wilmer Beteta, funcionario del Ministerio de Salud (Minsa), en un evento auspiciado por el Fondo de Población de la ONU (UNFPA),  hace precisiones sobre el tema.

Estadísticas contenidas en ese documento refieren que el porcentaje de niñas entre 10 y 14 años de edad que fueron embarazadas en la última década se ha elevado hasta el 47 por ciento, desde el 2000 hasta el 2010.

Asimismo, un informe preliminar oficial de la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (Endesa), indica que en 2012 casi una de cada cuatro adolescentes nicaragüenses (23,3 %) entre 15 y 19 años ya eran madres o estaban embarazadas de su primer hijo.

Por su parte, el representante en Managua del UNFPA, Markus Behrend, señaló que la tasa  de fecundidad en Nicaragua está disminuyendo y “con cifras muy prometedoras”, que  indican un descenso en los últimos seis años de 2,7 a 2,4, la cantidad promedio de hijos por mujer.

En cuanto a los embarazos de las más jóvenes, cifras de Endesa precisan que la fecundidad adolescente pasó de 106 por cada mil mujeres de 15 a 19 años en el período  2006-2007, a 92 en 2012.

De acuerdo con estadísticas del Minsa, el 27 por ciento de los embarazos totales del país son de adolescentes y el 47 por ciento de ellas tiene entre 10 y 14 años de edad, pero las autoridades sandinistas con sus proyectos se proponen en el futuro disminuir esa cifra.

La maternidad precoz no es un fenómeno nuevo en Nicaragua y desde la llegada del Gobierno Sandinista al poder, lucha contra sus múltiples causas: violencia sexual, falta de educación y orientación familiar, la intimidación y el abuso de poder.

En ocasiones las jovencitas son sometidas —en un entorno donde prevalece el machismo—, a la violencia psicológica, el chantaje económico y la presión social del grupo de sus amistades quienes las empujan a aceptar propuestas sexuales de amigos o desconocidos.

Otro aspecto que  contribuye al problema es que el 74 por ciento de las hijas, cuyas madres las tuvieron antes de los 18 años, son más propensas al embarazo en la adolescencia y traen al mundo hijos biológicamente inmaduros, con  bajo peso y desnutrición crónica.

El problema en la región

Este fenómeno social no sólo constituye una amenaza para Nicaragua, pues la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ) ha señalado que América Latina y el Caribe es la única región del planeta donde ha aumentado la fecundidad adolescente en las últimas décadas.

Como indican estadísticas de la OIJ y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este flagelo azota a toda la zona latinoamericana y caribeña, en la que  alrededor de 7,3 millones de mujeres adolescentes se convierten en madres, cada año.

Las tasas de embarazo adolescente en América Latina están entre las más altas del mundo, situadas después de África subsahariana y el sur de Asia. Los primeros 50 países del mundo en fecundidad adolescente son latinoamericanos.

Sobre el tema, el estudio del Banco Mundial (BM), Embarazo en Adolescentes y Oportunidades en América Latina y el Caribe, advierte que “el embarazo adolescente y la maternidad temprana constituyen un desafío para la región” y señala que ambos fenómenos están asociados con la pobreza y la falta de oportunidades.

En la actualidad, los países no están cruzados de brazos ante ese peligro y varios gobiernos, como el de Nicaragua ponen a prueba recursos e ingenio, para reducir y acabar en el futuro, esa situación.

Plan para disminuir la cifra

Representantes del Fondo de Población de Naciones Unidas (del UNFPA) y autoridades del Minsa y el Ministerio de la Juventud ejecutan un plan conjunto de formación juvenil que ayudará a evitar el embarazo adolescente, que afecta al 23 % de sus adolescentes.

En Nicaragua existen legislaciones que promueven la salud, la educación y brindan protección a  las adolescentes, como está estipulado en el artículo 168 del Código Penal vigente.

En ese artículo se indica que toda relación sexual con una niña menor de 14 años es una violación, con ello se respalda a las mujeres menores de edad del abuso y la violencia, para que cualquier falta cometida contra ellas, no quede en la impunidad.

Pero para que los agresores sean castigados es necesario que tanto la joven víctima como la familia denuncien a los violadores, y en muchos casos, guardan silencio o hallan solución mediante cierta cantidad de dinero o el matrimonio.

El plan también da oportunidad a que las jóvenes madres que tuvieron que abandonar la escuela, adquieran conocimientos mediante cursos de costura, artesanía, se incorporen a pequeños negocios u otras ofertas con las que alcancen su  independencia económica.

Como parte del programa conjunto, en la mayoría de los distritos y departamentos del país, activistas del Minsa imparten conferencias en escuelas y comunidades en las cuales se explica a los jóvenes, la importancia del uso de los métodos anticonceptivos.

En esos encuentros, al igual que en los talleres que imparten los miembros de la Juventud Sandinista, promotores de salud y representantes de agencias de ONU, los jóvenes reciben clases sobre los riesgos del embarazo precoz y el aborto y pueden indagar con los especialistas sus preocupaciones acerca del tema.

En opinión de ginecólogos, obstetras y destacados ejecutivos del Minsa, con el plan implementado en Nicaragua, los jóvenes reciben una adecuada educación sexual que los alertará sobre el flagelo y así se evitará que constituya,  un problema social y familiar.

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