Opinión

Récords poco gloriosos

Varios países de América Latina encabezan la lista de las naciones donde se cometen más homicidios en el mundo, afirma un estudio de las Naciones Unidas

violencia en america
América Latina, la región con más homicidios del mundo | El Universal

Joaquín R. Hernández |

Es una agencia poco conocida de las Naciones Unidas, la Oficina contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). Entre otros temas,  analiza periódicamente las estadísticas sobre los homicidios que se cometen en el mundo.

Ahora acaba de rendir un voluminoso informe, donde se exponen desde distintos puntos de vista y a la luz de numerosos factores, la situación que este índice presenta hoy en nuestras convulsas sociedades.

Allí queda claro que, si bien en el año estudiado, 2012, hubo un descenso respecto al 2010 en los homicidios cometidos, la cifra es aún considerable: 437 mil personas muertas violentamente en ese año, algo menos que las 468 mil de dos años atrás.

El homicidio constituye, dice el informe, uno de los indicadores más completos, comparables y precisos para medir la violencia, vinculado con la seguridad ciudadana y el desarrollo económico y social.  Específicamente, el homicidio doloso, es decir, intencionado, se convierte en una amenaza que provoca miedo e incertidumbre en las sociedades.

Por ello, explica el informe, los datos sobre homicidio pueden ser una importante herramienta para monitorear la seguridad y la justicia.

Y expone algunos contrastes, que coinciden con los del mundo en que vivimos:  “Casi la mitad de los homicidios ocurren en países que concentran poco más de la décima parte de la población mundial;  a nivel global, cerca del 95 por ciento de los homicidas son hombres, y son hombres también casi ocho de cada diez víctimas;  dos tercios de las víctimas de homicidio cometido por compañeros íntimos o por familiares, son mujeres, y la mitad de todas las víctimas de homicidios son menores de 30 años de edad.”

En este párrafo se encierran varios de los aportes que luego desarrolla el informe:

El continente americano acumula el 36 por ciento del total de homicidios, por encima de África, con el 31.  En el otro polo, Europa y Oceanía presentan los índices más bajos. 

En particular, un conjunto de países de América Latina y de África, donde vive solamente el 11 por ciento de la población mundial, posee las cifras más elevadas de homicidios por volumen poblacional. 

América Central y el sur de África compiten por esta indeseada marca, al promediar entre 26 y 30 asesinatos por cada cien mil habitantes, cuatro veces más que el promedio mundial, 6,2, y altamente contrastante con el índice europeo y asiático, menos de dos asesinatos por cada cien mil habitantes.

Pocas sorpresas

No es sorprendente para un latinoamericano aceptar las conclusiones del informe, que relaciona esta extraordinaria diferencia con factores que incluyen las formas de la violencia política y en especial la existencia de grupos delictivos, asociados en muchos casos al narcotráfico y sus cárteles.

En el 2012, la violencia generada por estas organizaciones criminales representó el 30 por ciento del total de asesinatos de Norteamérica y de América Latina, mientras en Asia, Europa y Oceanía los crímenes atribuibles a las agrupaciones delictivas fueron solamente del 1 por ciento.

El viejo orden patriarcal, que privilegia al hombre por encima de la mujer, se ve también reflejado con cifras elocuentes.  Así, además de las referidas sobre la participación de hombres como víctimas y victimarios, las mujeres que mueren por la violencia doméstica aportan el 15 por ciento del total de homicidios.

“Mientras los hombres suelen morir a manos de un asaltante desconocido,las mujeres suelen ser asesinadas por personas que conocen”, explica el informe. “Su casa puede ser el lugar más peligroso para una mujer”, afirma el analista de la UNODC Jean-LucLemahieu.

La proliferación de armamento y su creciente comercio también tienen espacio en el análisis: cuatro de cada diez asesinatos se llevan a cabo con armas de fuego.

Y añade un dato esencial: de cada 100 homicidios, solamente el 43 por ciento es condenado judicialmente, cifra que es del 24 por ciento en América, frente a un 48 por ciento en Asia y un 81 en Europa.

Podríamos agregar:  la impunidad, por lo tanto, marcha de la mano con las crisis de las estructuras políticas, la corrupción del poder judicial, la impotencia  de las autoridades frente al poder de las mafias y la invalidez de la ciudadanía para resguardarse de los peligros del entorno.

Y como era de esperarse, las drogas y el alcohol incrementan estas cifras macabras.  Más de la mitad de los autores de homicidios lo hacen bajo la influencia del alcohol, de la cocaína o de otros estimulantes.

En la esfera de los récords, corresponden a nuestro continente varios de los primeros sitios.

Honduras, lo sabíamos desde antes, sigue siendo el país más violento, con un índice de 90,4 homicidios por cada 100 mil habitantes, y le acompañan, en orden, Venezuela, Belice y El Salvador.

Con un 39,9 aparece luego Guatemala, Sudáfrica con 31, Colombia con 30,8, Gabóncon 28, Brasil con 25,2 y México con 21,5, cifra que va en ascenso.

Y si como afirma el informe, el comportamiento de los homicidios es una pista a seguir para encontrar males originarios, los datos aportados nos permiten tropezar, una vez más, con nuestros principales azotes:  la pobreza, la desigualdad, el desempleo, el insuficiente desarrollo económico, educativo, cultural, y un listado interminable que, por conocido, no es necesario completar en este comentario.

Ver más: http://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/GLOBAL_HOMICIDE_Report_ExSum_spanish.pdf

también te puede interesar