Opinión

Unasur, Venezuela y la conspiración fascista

Intentan cancilleres del bloque regional procurar un diálogo entre la derecha opositora y el gobierno

Paz en Venezuela
Conferencia Nacional de Paz en Venezuela | Percy Francisco

Percy Francisco Alvarado Godoy |

La derecha venezolana ha mostrado una clara intención de viciar la visita de varios cancilleres de Unasur, quienes participarán mañana en la Conferencia Nacional de Paz, impulsada por el presidente Nicolás Maduro, entre los que se encuentran la colombiana María Ángela Holguín, el ecuatoriano Ricardo Patiño, el surinamés Winston Lackin, el brasileño  Luiz Figueiredo, el argentino Héctor Timerman, el uruguayo Luis Almagro, el chileno Heraldo Muñoz y el boliviano David Choquehuanca. La clara intención de los participantes de procurar un diálogo entre la derecha opositora y el gobierno permitirá desnudar las sucias intenciones de sectores de la extrema derecha fascista, nada contentos con la paz y quienes apuestan por el derrocamiento violento del mandatario.

Esta visita es considerada una continuación directa de la Primera Reunión de la Comisión de Cancilleres de Unasur, realizada los días 25 y 26 de marzo, cuando pudieron intercambiar criterios con un amplio sector de la sociedad venezolana, entre los que se encontraban representantes de la iglesia católica, estudiantes de diferente filiación política, empresarios, otros sujetos de la sociedad civil y con el propio gobierno de Venezuela. Como resultado de estos encuentros, la Comisión de Unasur hizo un llamado al cese de la violencia y denunció su desligue de cualquier intento de ruptura del orden constitucional.

¿A quiénes dolió esta posición de Unasur? Evidentemente a aquellos que promueven planes desestabilizadores por medio de la violencia fascista, buscan el derrocamiento del gobierno de Maduro y conspiran tras bambalinas para propiciar un golpe de Estado.

La cara del fascismo de derecha

El lunes fueron trasladados al Palacio de Justicia de Carabobo más de una decena de violentos, quienes promovieron desórdenes en El Trigal. Eran guarimberos que se dedicaban a entorpecer el tráfico vial y otras acciones violentas el fin de semana reciente. Varios de ellos respondieron a un llamado de Leopoldo López, incitador en prisión, para mantener la violencia fascista en las calles. Prueba de ello es que, entre los detenidos, se encontraba el universitario Gerardo Pezzuti, quien de inmediato fue defendido por el  abogado Antonio Marval, miembro del derechista y manipulador Foro Penal Venezolano. Otros fueron identificados como José Gregorio Villamizar, Luis Alfonso Pebeillón, Andrés Torres Viñar y José Hidalgo. Todos ellos habían montado barricadas, lanzado objetos contra efectivos de la GNB y la PNB, así como provocado daños a la propiedad.

El recuento de las acciones de corte fascista no solo es contabilizado por los grandes daños a la propiedad, sino en un sinnúmero de heridos y víctimas fatales, los que han sido salvajemente asesinados por mercenarios y paramilitares colombianos, así como miembros de la delincuencia común instigados por la derecha. Su misión en crear caos y generar miedo en la población, así como afectar la paz ciudadana.

Las protestas de estos sectores van acompañadas de otras acciones, tales como disparos desde edificios, cobro para transitar por las barricadas y zonas de conflicto, amenazas a ciudadanos chavistas, secuestros y ataques desmedidos contra los simpatizantes del gobierno, así como contra colaboradores cubanos. Las zonas controladas por los guarimberos muestran un ambiente desolador: obstáculos en la vía pública, acumulación de basura, edificios universitarios y públicos quemados, más de 5 000 árboles arrancados, postes de electricidad y semáforos inutilizados y derribados, destrozos en parques y otros daños. Estos grupos violentos cuentan con una gran acumulación de medios incendiarios, armamento y han preparado diferentes sabotajes contra objetivos vinculados a la vida económica, política y social del país.

Dentro de sus objetivos está la paralización de la vida ciudadana, sobre todo en aquellos lugares dominados por alcaldes derechistas, quienes dan su visto bueno y apoyan a estas convocatorias desestabilizadoras. Otras acciones han sido los ataques contra los suministros de alimentos, electricidad y agua, culpando al gobierno de los mismos. Se ha sabido de casos en que se envenaron fuentes de abasto de agua para sembrar miedo en la población, así como el hostigamiento contra personas pacíficas, las que repudian este tipo de acciones.

El empleo de falsas banderas para asesinar, herir y causar tropelías es casi una costumbre. Se mata fingiendo ser parte de grupos chavistas, cuando en realidad los ejecutores son mercenarios, paramilitares y delincuentes.

Una prueba de estas acciones fue el lanzamiento de un explosivo, mediante un mortero de alta potencia, contra la casa del artista plástico Antonio Fernández, en la urbanización Valle Hondo, en Palavecino, estado de Lara. Otro hecho condenable fue el incendio de un edificio donde hay un centro médico popular atendido por médicos cubanos, en la ciudad de Guarenas.

Otra prueba de los altos niveles de odio promovidos por los fascistas fue lo acaecido en la Universidad Central de Venezuela, donde en contubernio con quien dirige este centro, Cecilia García Arocha, fue torturado y casi asesinado el estudiante William Muñoz. Los atacantes fueron identificados como integrantes de los grupúsculos violentos  Bandera Roja, Javu, Anonimus, Voluntad Popular y otros vinculados a varios partidos dentro de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Fueron estos guarimberos los causantes del incendio en  el preescolar Mamá Rosa, en Chacao, amenazando la vida de 89 menores de edad. Este hecho fue acallado por todos los medios de comunicación de la derecha venezolana y los grandes medios de comunicación.

La falsa victimización

Mientras el alcalde Ledezma lanzaba su veneno contra el gobierno de Maduro en el foro de la SIP, en Barbados, ocurrieron varios homicidios sospechosos en Caracas. El asesinato de Gustavo Giménez y Luis Daniel Gómez, en el cerro El Ávila, quienes se encontraban vinculados a líderes de la derecha fascista, hace pensar que este hecho fue realizado como falsa bandera para continuar el plan de satanización contra el chavismo. Se sabe que Luis Daniel Gómez era pariente de Leopoldo López, y Gustavo Giménez fue cuñado del alcalde del municipio de Sucre, Carlos Ocariz. Otras víctimas fueron un sujeto apodado “El Plastilina”, Eybert David Villa, Rodeny Terán, Edicson Javier Loyo Sánchez y Carlos Enrique Aguilera.

Otro hecho que remarca un suceso sospechoso como falsa bandera es el secuestro de Nairobi Pinto, jefa de corresponsalías de Globovisión, quien fue capturada por tres sujetos en la entrada del edificio en que reside.

Doble cara: Guerra mediática y asonada fascista

Mientras la derecha hace gala de todo tipo de violencia, sus socios vinculados a la guerra ideológica contra el gobierno de Maduro desarrollan una feroz campaña mediática, proyectando la violencia contra él e ignorando quiénes son los verdaderos promotores de la misma. Este es el caso de Amnistía Internacional (AI), que expresó “su profunda preocupación por la situación de los derechos humanos en Venezuela”. La ambigüedad de AI radica en que hace un llamado al diálogo, pero trata de tapar el sol con un dedo al no identificar a los grupos desestabilizadores como focos principales de esa violencia. Esta vez fue Erika Guevara, directora del Programa de las Américas de Amnistía Internacional, quien usó a la Voz de América (VOA) para usar sus argumentos falsarios y manipulados.

Un caso parecido sucede con Human Rights Watch, cuyo director para América, José Miguel Vivanco, ataca a los órganos institucionales como el TSJ y al gobierno por infundadas acusaciones de violación de derechos humanos, usando para ello al insidioso diario español El País. Este mismo diario asume una posición injerencista y pide tácitamente la renuncia de Maduro cuando expresa que el diálogo no dará resultados si no se realizan cambios políticos en Venezuela.

Matrices de la derecha

La derecha ha recurrido a todo aquel que se preste para desarrollar su campaña de satanización contra el gobierno bolivariano. Otras veces manipula declaraciones y preocupaciones, sobre todo de quienes se dejan manipular con complicidad. Este es el caso de  la Conferencia Episcopal Venezolana, la que emitió una declaración denominada “Responsables de la paz y el destino democrático de Venezuela”, la que manipula la realidad de los sucesos en Venezuela, proyectando culpas hacia el gobierno. Su principal problema es el desconocimiento de las guarimbas, de la violencia descontrolada y las incitaciones a la misma por parte de la derecha. Esta ceguera la hace cómplice.

La MUD mostró clara reticencia a la presencia de los cancilleres de Unasur al poner en duda maliciosamente la intención del gobierno por procurar la paz. La MUD cuestiona la imparcialidad de Unasur cuando expresa en un comunicado: “Estamos por un diálogo respetuoso, a la vista de todo el país, con una agenda acordada y con la presencia de un tercero de buena fe, nacional o internacional, que garantice, facilite y, en caso de ser necesario, medie” en este diálogo”.

La MUD, con su acostumbrada hipocresía, se exculpó de la violencia a través de su secretario, Ramón Aveledo, quien acusó burdamente al gobierno.

Otro papagayo en la VOA es el diputado de la asamblea legislativa de Táchira, Walter Márquez, quien manipuló la presencia armada en  Táchira y San Cristóbal para frenar el clima de violencia instigado por alcaldes derechistas y ejecutado por paramilitares y fascistas. Márquez dijo a la VOA la intención de preparar un expediente para presentarlo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

También Alfredo Romero, liderzuelo del Foro Penal Venezolano, sobredimensionó una supuesta represión gubernamental, argumentando la detención de 2 228 personas, sin mencionar que en su mayoría son guarimberos y asociados a la violencia fascista.

Conclusiones

El intento de desarrollar un incremento en el ataque mediático contra Maduro mientras se encuentra la delegación de Unasur en Venezuela es un ardid más de la derecha venezolana, promotora de la violencia, opuesta realmente a todo tipo de diálogo honesto, capaz de victimizarse y manipular la realidad, conspiradora en las sombras para propiciar una asonada golpista. Tengo plena confianza en que Unasur sepa vadear este escollo de mentiras y apueste por el diálogo transparente, a la par que defienda la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro.

Unasur no es la OEA y el sol no puede taparse con un dedo.

también te puede interesar