Opinión

Segunda cumbre de la Celac es para fortalecer la unidad

Además el encuentro se propone buscar fórmulas para combatir el hambre y la pobreza

Juan Maltes |

La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), inicia este martes en La Habana, Cuba, con la presencia de 33 presidentes de nuestra región, con varios objetivos que deben redundar en beneficio de todos nuestros pueblos.

Ya fortalecida, la CELAC debe convertirse en un espacio de UNIDAD Y DEFENSA DE LA SOBERANIA DE NUESTRA REGION, con políticas sociales efectivas para combatir a muerte el hambre y la pobreza, tal como lo vienen ejecutando en Nicaragua el Presidente Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo.

En esta segunda cumbre, sin injerencias ni imposiciones de fuerzas externas, los 33 mandatarios también deben buscar fórmulas que redunden en solucionar nuestros problemas a través del diálogo y el consenso, para que nuestra región sea una zona de paz.

La CELAC se creó en diciembre del 2011 bajo la idea visionaria del siempre recordado Presidente de Venezuela Hugo Chávez y aunque los agoreros de siempre le dieron poca vida, los resultados han sido realmente asombrosos, con una unidad latinoamericana nunca antes vista en nuestra historia continental.

La CELAC ha calado tanto, que el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, y el secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Inzulsa, asistirán a esta Segunda Cumbre, como un reconocimiento y espaldarazo a la creación de esta Comunidad.

Ya bajo el mandato del presidente de Chile, Sebastián Piñeira, donde se realizó la Primera Cumbre, se abordaron temas para fortalecer la unidad de la CELAC y desde ese momento se consideró como una de sus más grandes ambiciones, que debe redundar en beneficio de sus respectivos pueblos.

Los millones y millones de kilómetros cuadrados que representa la CELAC, están rodeados de una riqueza inconmensurable que no debe ser explotada nunca más por imperios extranjeros y beneficiar, exclusivamente, a los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Con el tiempo y ante la fortaleza que vaya adquiriendo la CELAC, la influencia de Estados Unidos deberá disminuir paulatinamente, hasta dejar de ser “el policía de la región” que ha dictado las normas durante casi 200 años.

Eso no significa que los países latinoamericanos dejarán de tener buenas relaciones con Estados Unidos, pero estas deberán ser en el futuro y por qué no desde ya, sin injerencias, que han servido únicamente para dividir y ensangrentar a los pueblos de nuestra región.

A pesar de la diversidad ideológica que existe dentro de la CELAC, se observa que hay un deseo real y verdadero de trabajar juntos y esa unidad debe ser dirigida única y exclusivamente a favor de las grandes mayorías, es decir, el pueblo latinoamericano y caribeño.

En esta Segunda Cumbre se vislumbra, pues, un desarrollo de continuos intercambios políticos, económicos y sociales. En esta segunda e histórica reunión en La Habana se observa armonía y homogeneidad porque el fin, el objetivo es el bienestar de casi mil millones de seres humanos que desean forjar su propio destino.

Si la CELAC se fortalece como parece ser y con el tiempo se observa que funciona bien en lo político, económico y social, con capacidad para tomar resoluciones por consenso o por mayoría en beneficio del pueblo, es seguro que la OEA desaparecerá totalmente ante su inoperancia, pues como se sabe, la OEA ha estado siempre al servicio de los intereses de Estados Unidos.

Si la CELAC a corto o mediano plazo se fortalece con bases fuertes y duraderas, es posible que, con el pasar del tiempo, se cumpla en sueño eterno de Simón Bolívar de ver nacer al GRAN PAIS LATINOAMERICANO, indivisible, pero cada uno de ellos con sus propias características.

Como lo manifestó el Presidente Daniel Ortega durante la Primera Cumbre en Chile, la CELAC nació para que, con sus enormes riquezas y potencial de influencia global favorezca a las grandes mayorías en lo económico, político y social.

Con lo observado hasta el momento, los 33 presidentes están decididos a profundizar esa unión latinoamericana y caribeña tanto tiempo deseada, sin injerencias externas, salir adelante y beneficiar, sobre todo, a sus respectivos pueblos.

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