Opinión

La CELAC hacia su plena consolidación

La reunión de los días 28 y 29 en La Habana será un nuevo paso hacia la consolidación de la joven organización

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

El ambiente actual en la capital cubana es típico del preludio de una gran reunión. Desde informativos especiales en la radio, la televisión y la prensa hasta complicadas medidas de tránsito anuncian que en breve la ciudad estará en disposición de reunir a los participantes en la Cumbre presidencial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Siguiendo el esquema tradicional en estas reuniones, trabajan ya los expertos en la preparación de los documentos que considerarán los ministros de Relaciones Exteriores para, finalmente, presentarlos a la reunión presidencial que los discutirá y los aprobará.

Ha sido largo el camino recorrido.

Para llegar a la creación de una entidad de este tipo, depositaria de la vocación unitaria bolivariana y martiana, fue necesario esperar a que en la región predominaran países comprometidos con el desarrollo económico y social de sus pueblos, y decididos a enfrentar los flagelos de la pobreza y el hambre.

Históricamente hablando, la convocatoria para la capital cubana entraña un reconocimiento a la idea que Fidel Castro proclamó desde los momentos inaugurales de la revolución, de que la unidad era la única manera de que América Latina y el Caribe fueran realmente independientes, y aprovecharan la fuerza que les daban su amplio territorio, su gran población y sus ilimitados recursos naturales.

Su llamado encontró eco en años más recientes en los procesos triunfantes en nuestro continente: en la Venezuela chavista, en la Bolivia plurinacional, en la Nicaragua sandinista, en Ecuador y su revolución ciudadana, y en muchos otros países que acogieron finalmente la consigna unitaria.

En una reciente entrevista radial, el viceministro cubano Abelardo Moreno de Relaciones Exteriores, a cargo de la diplomacia multilateral de su país, abundó sobre los retos que suponía el funcionamiento de una organización de tamaña responsabilidad, donde se logra la unidad en medio de la diversidad de sus integrantes.

Para Moreno, el reto de la diversidad tiene una resultante positiva: “hace a la CELAC más rica, porque la búsqueda de los necesarios consensos entre países de tamaño y riquezas diferentes, sistemas políticos, económicos y sociales que no son los mismos, obliga a ejercer la imaginación, en un ejercicio que es central para lograr, justamente, la unidad dentro de la diversidad, como lo ha expresado en varias ocasiones el presidente Raúl Castro”.

“Aunque en lo esencial tenemos un origen bastante común, tenemos particularidades los unos y los otros. Y el gran desafío es que estas diferencias no constituyan un valladar insalvable en la búsqueda de la necesaria unidad.”

La ausencia de Estados Unidos tiene una explicación lógica: no forman parte de nuestra América, tal como la definieron los próceres, y como la misma historia se ha encargado de ratificar.

Los tiempos han cambiado

“Los tiempos cambian”, afirma Moreno, “y en la misma medida en que las ansias de independencia real en la región se han ido ampliando, también se ha ensanchado la necesidad de crear una organización propia, que no tenga que ver con factores ajenos a nuestra región. Nuestra región no es el hemisferio occidental, sino la América Latina y el Caribe, donde existen factores de unidad que hacen posible la existencia y el desarrollo de una comunidad como esta”.

La CELAC no es una organización integracionista como el Mercosur o Unasur. Esta Comunidad es esencialmente una entidad política, una buena parte de cuya labor consiste en encontrar las necesarias coincidencias entre los países integrantes para llegar a políticas de consenso sobre los principales temas que preocupan a nuestro continente.

“Eso no significa”, añade el viceministro cubano, “que en un momento determinado -no hoy ni mañana- la CELAC no pueda fomentar proyectos de integración propiamente dichos, pero ese momento no ha llegado. Este es el momento de la conciliación política, de la búsqueda de concepciones comunes en aquellos temas en que realmente sea posible, y es el momento de proyectar esas posiciones hacia el exterior, para contribuir a una mayor eficiencia en el relacionamiento de América Latina y el Caribe con otras regiones del mundo”.

Este objetivo se pone de manifiesto de forma particular en los foros internacionales. Los interlocutores identifican a la CELAC como los representantes de los intereses latinoamericanos y caribeños, que cada vez más expresan posiciones conjuntas en esos ámbitos a nombre de la organización.

El tema principal de esta Cumbre -la lucha contra la pobreza, el hambre y la desigualdad, así como convertir a nuestra América en una zona de paz-, está reflejado ya en los documentos adoptados en distintos momentos por CELAC en el último año. De igual modo, se ha logrado estrechar los vínculos, hacia objetivos comunes, entre los países latinoamericanos y los caribeños, que generalmente tienen menor desarrollo económico y son propensos incluso a desastres naturales.

“El desafío principal”, acota Abelardo Moreno, “radica en preservar lo alcanzado y seguir adelante. La CELAC es una organización muy joven, y en dos años no se puede aspirar a que esté plenamente consolidada. Por eso el principal desafío es seguir consolidándola e identificando los principales temas de su agenda futura, y perfeccionar su proyección internacional ante países principales y otras organizaciones de todas las regiones del mundo”.

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