Opinión

El Estadista Daniel Ortega y Carlos Pellas: Nicaragua en el punto de despegue

El Modelo de Alianzas es una movida revolucionaria que no se encuentra en los manuales de teóricos desfasados, como revolucionaria resulta la consistente demostración de que el Sandinismo es capaz de administrar con excelencia la economía nacional

Daniel Ortega y Carlos Pellas
Carlos Pellas, se sentía cómodo y nada alarmado por la posibilidad de que el candidato sandinista, comandante Daniel Ortega, regresara al poder. | el19digital.com

Redacción Central |

El Modelo de Alianzas es una movida revolucionaria que no se encuentra en los manuales de teóricos desfasados, como revolucionaria resulta la consistente demostración de que el Sandinismo es capaz de administrar con excelencia la economía nacional

Por Edwin Sánchez

En la primera semana de mayo de 2006, cuando ya se agotaba el período del presidente Enrique Bolaños, y la campaña electoral de la extrema derecha lanzaba toda su propaganda sucia contra el FSLN, incluido sus rencores completos, uno de los empresarios más fuertes de Centroamérica, Carlos Pellas, se sentía cómodo y nada alarmado por la posibilidad de que el candidato sandinista, comandante Daniel Ortega, regresara al poder.

— ¿No le quita el sueño que llegara la plataforma del FSLN al poder?, le pregunté en aquella ocasión, durante una de esas pocas entrevistas de prensa que ofrece y no precisamente para temas políticos. Don Carlos respondió sin pensarla dos veces: “Seguiría aquí trabajando. Yo me quedé en la década de los 80”.

Por encima de los odios, de los resentimientos, de la intolerancia, de lo que en el encuentro con el empresariado nacional el hoy presidente Ortega llamó “la miseria humana”, don Carlos establecía una perspectiva distinta para Nicaragua que coincidía con el liderazgo más pragmático, en tanto revolucionario, del Frente Sandinista para sacar adelante Nicaragua: el propio comandante Ortega, la escritora Rosario Murillo, el comandante Bayardo Arce…

El diálogo Gobierno-Empresarios del 4 de septiembre y que se promueve con otros actores indispensables de la economía nacional, como los trabajadores, los pequeños negocios, cuentapropistas y cooperativas, abonó a un mejor ambiente por juntar las mejores voluntades con una visión de nación.

Tras la última reunión, don Carlos dijo una verdad tan dulce como el azúcar, que amargó a la derecha antidemocrática más intolerante: “¿Qué si yo creo que hay una democracia? Bueno, hay unas elecciones, las elecciones determinan claramente quién es el ganador. Hasta la fecha se ha manejado de esa forma y yo creo que obviamente los nicaragüenses van a la votación y se elige el ganador. Los procesos siguen manteniéndose, por lo tanto yo considero que sí, que estamos viviendo en un país abierto. Aquí todo el mundo es libre de moverse, la prensa es libre de opinar”. (La Prensa)

En mayo de 2006, le pregunté: –¿Es capaz de platicar con un liberal, conservador o… sandinista? Sin dejarse arrastrar por la borrasca mediática de la derecha ultraconservadora, respondió:

“Claro, si no es nada secreto que yo me reúno una o dos veces al año con Daniel Ortega y su gente. El hecho de que (con) ellos tengan diferencia ideológica no significa que no vamos a conversar. Esto sería caer en esos grandes errores que cometen personas de poca visión. El hecho de tener diferentes maneras de pensar es todavía mayor razón para juntarse. En sí tenemos diferencias, pero también tenemos enormes coincidencias”.

“Fácil es destruir”

“Hay dos decisiones que uno toma cuando se encuentra con personas con las cuales tiene diferencias y coincidencias— continuó—: o enfatizamos las diferencias o enfatizamos las coincidencias. Definitivamente mi posición siempre ha sido sumar y no restar. (…)

“Es muy fácil buscar cómo destruir, eso es sencillísimo. Desafortunadamente muchos de nosotros, mucha gente se enfoca en destruir más que en construir. Yo soy lo contrario: yo siempre ando buscando cómo construir, cómo hacer, cómo sumar. Y para eso debes tener la capacidad de dialogar y sentarte con personas que piensan muy diferente a lo que uno piensa”.

El tiempo le ha dado la razón al señor Pellas, y a la actual dirigencia sandinista sin el lastre del radicalismo ortodoxo que lesiona no solo a las revoluciones triunfantes, sino todo lo que toca, sean movimientos sociales o políticos, de derecha o de izquierda.

La Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, confió que el Presidente de la República “nos llamó a todo/as a fortalecer el Modelo de Alianzas, establecido a raíz de que llegamos al Gobierno, el Pueblo de Nicaragua con el Comandante Daniel, con el Frente Sandinista, 2007”, por eso “…es que Nicaragua ha venido creciendo, ha venido avanzando, en Rutas de Justicia Social, de Prosperidad”.

El Doing Business, del Banco Mundial, edición 2011, corrobora esas palabras: nos clasificó como uno de los países de Centroamérica en los que mejor se protegen las inversiones. Así lo reportó El Nuevo Diario: “´Nicaragua es actualmente la luz brillante de Centroamérica en términos de seguridad, un marco legal estable para la minería y avanza en su infraestructura”, opinó Gregory Smith, presidente de Mining Corp´”.

Por si fuera poco, en abril, Financial Times ubicó a Managua como la tercera mejor ciudad en el mundo, para efectuar una Inversión Extranjera Directa, IED, estratégica, solo superada por Montreal y Toronto, y muy por encima de Chicago, Guadalajara,; Buenos Aires, Río de Janeiro…

Don Carlos dijo al concluir el encuentro: “Verdaderamente, señores, Nicaragua está en un punto de despegue, los medios internacionales así la están viendo. Pasamos por un período de una mala imagen de marca-país, o como nos veían mejor dicho en el extranjero. Hoy por hoy, cada vez se considera a Nicaragua como un lugar atractivo para venir a retirarse, para venir a turistear, en paz y tranquilidad”.

Nuestro país ha crecido más y apunta con mayor solvencia al desarrollo que con toda la cháchara del inmovilismo rancio conservador, cuyos representantes, cuando les tocó el turno, nunca tomaron en cuenta el Estado de Derecho, tan afanados estaban con su Estado de Derecha.

Ahora, estos ultraderechistas con su política en vías de extinción en el mundo, aparecen como “viajeros de la oportunidad” — en palabras del historiador Rafael Casanova—, para aprovecharse de la excelente cosecha del empresariado y su franca relación con el Gobierno Sandinista, sin haber sembrado una sola palabra de aliento. Al contrario, siempre tacharon de “abominable” y de “colaboracionismo” los encuentros por Nicaragua.

Bajo la perversa manipulación del concepto de democracia, la escuálida élite de derecha quiere mezclar su primitivo barro con la fortaleza de hierro del empresariado, lo cual sería urdir un futuro arcilloso para nuestra patria.   

El Modelo de Alianzas es una movida revolucionaria que no se encuentra en los manuales de teóricos desfasados, como revolucionaria resulta la consistente demostración de que el Sandinismo es capaz de administrar con excelencia la economía nacional, potenciando a la nación.

Todo ello demanda desafíos, encuentros, superación de escollos y de visiones estrechas para privilegiar las “grandes coincidencias”, desde el Cristianismo, la Solidaridad y el Socialismo, con aquello/as que como don Carlos Pellas andan “buscando cómo construir, cómo hacer, cómo sumar”.

Es la facultad de crear, de inventar. Es el Frente Sandinista. Es la imaginación en el poder. Y con resultados reales.

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