Opinión

Google engaña a la derecha

Sin muchas explicaciones, la página del famoso buscador de internet colocó la imagen del dirigente campesino César Chávez en su página inicial. Las furias republicanas se desataron

Redacción Central |

Max J. Castro

Progreso Semanal

Para los cristianos, se supone que el Domingo de Resurrección sea un día de regocijo y paz. Pero la máquina de odio seudocristiana y derechista de este país no parece aceptar estos valores ni toma vacaciones. En su lugar, en un país que aún es abrumadoramente cristiano y mucho más religioso que otras sociedades avanzadas, los cristianos de la derecha actúan como si su fe estuviera constantemente asediada y se encuentran perennemente vigilantes en busca de desaires. Esta vez esa tendencia llegó a un nuevo nivel de mezquindad y absurdidad cuando los autodenominados guardianes de la fe se lanzaron sobre Google por, nada menos, el garabato que aparece en la página inicial del motor de búsqueda.

La causa específica de la indignación fue el hecho de que Google decidió mostrar un parecido con César Chávez, el fallecido líder de los trabajadores agrarios que nació el 31 de marzo (fecha en la que cayó este año el Domingo de Resurrección), en vez de un tema de Pascua en su sitio. La historia del consiguiente barullo fue reportado originalmente por el San Jose Mercury-News.

Me parece que hay un poco más que puro fervor religioso tras las protestas. Después de todo, Google no ha presentado un logo con el tema de la Pascua desde 2000. Cualquier cosa que haya aparecido en Pascua durante los últimos 12 años no ha significado ni siquiera una tempestad en una tetera. No es sorprendente, ya que los garabatos de Google, que cambian la imagen de la página de inicio de manera regular, son tan estrafalarios y caprichosos como dibujos de niños. Uno tiene que estar realmente fuera de contacto o un poco trastornado para ofenderse por estas ilustraciones simpáticas, graciosas y a veces humorísticas.

Entonces, ¿por qué a la derecha le ha dado esta pataleta? Una cosa está clarísima. No es que Google no haya usado su garabato para marcar la Pascua, ya que la compañía no lo ha hecho por más de una década y no se ha escuchado antes ni pío. Es por César Chávez. Los críticos de la página inicial de Google hablan como si la aparición del rostro de Chávez en el mayor sitio web del mundo fuera una decisión desatinada, incluso risible. Dana Perino, exsecretaria de Prensa del presidente George W. Bush y ahora colaboradora de Noticias Fox, tuiteó: “Yo pensé que la cosa de Chávez en Google era una patraña o una broma temprana del Día de los Inocentes… ¿van a dejarla ahí el día entero?”

Hay muchos más, desde demagogos de la derecha y personalidades de los medios, como Glenn Beck, hasta reaccionarios de filas que usaron los medios sociales para expresar reacciones similares. Unos pocos hasta confundieron la imagen con el recién fallecido Hugo Chávez.

Hay mucha ironía en esto. César Chávez, quien junto a Dolores Huerta fundó el Sindicato Unido de Trabajadores Agrícolas, dedicó toda su vida a defender a los que se consideran la gente más oprimida y explotada en Estados Unidos. Usó medios no violentos para presionar a los grandes agricultores y corporaciones para que reconocieran el derecho de los trabajadores agrícolas a negociar colectivamente y a ganar un salario decente. Un hombre duro de suaves palabras y católico comprometido, el pensamiento y acción de César Chávez siguen una línea que va desde Mahatma Ghandi y Martin Luther King hasta el papa actual. ¿A quién mejor se puede recordar y honrar en una importante celebración cristiana?

A juzgar por la reacción de lo que una vez fueron considerados lunáticos extremos, pero que últimamente casi se ha convertido en la línea principal del Partido Republicano, cualquiera pensaría que Google escogió al propio Judas para su logo de Domingo de Resurrección. Los expertos de derecha deben estar muy faltos de chivos expiatorios cuando necesitan atacar a un hombre como Chávez, en especial porque murió hace 20 años.

En términos estrictamente ideológicos, es natural que la derecha se escandalizara por la acción de Google. No es solo racismo, aunque ciertamente eso es un elemento significativo. César Chávez representó todo lo que la derecha detesta y menosprecia. César Chávez creyó en la justicia social y luchó por ella. César Chávez creía que en este país el nivel de vida de los trabajadores agrícolas no debía ser como el del Cuarto Mundo, mientras que los propietarios del vino Gallo y su clase disfrutan de todos los lujos. César Chávez creía en los sindicatos; vamos, incluso fundó uno con todas las posibilidades en contra en un ambiente muy hostil. Peor aún, Chávez, su causa y su legado han sido aceptados por incontables pesos pesados demócratas, desde Robert F. Kennedy hasta Bill Clinton y Barack Obama.

Sin embargo, desde un punto de vista político, lo que este embrollo muestra es que la tendencia suicida dentro del Partido Republicano aún es fuerte. César Chávez es reverenciado por una gran porción de la comunidad latina, en especial, aunque no exclusivamente, por los de origen mexicano, con mucho el mayor grupo latino. En las elecciones de 2012, los latinos dieron al Partido Republicano una verdadera paliza y una lección en la política de venganza. Desde entonces, los republicanos han tratado desesperadamente de encontrar una manera de revertir lo que para ellos es una tendencia letal. El sonido y la furia que salen de la boca de gente como Dana Perino, debido al asunto Chávez-Google, muestra que en lo que concierne a los latinos el PR aún se está disparando en un lugar más vital que el pie. Simplemente no entienden.

Los demócratas pronto reconocieron esto y se burlaron de la estupidez del hecho: “¿Cómo les está funcionando esa mano extendida a los latinos?”, tuiteó en respuesta a Perino Christine Pelosi, hija de la congresista de San Francisco, Nancy Pelosi.

En su trato con la comunidad latina, los republicanos parecen trabajar con el mismo plan que utilizaron para derrochar lo que en un tiempo fue el apoyo mayoritario de los afro norteamericanos. Es una tóxica combinación de daño material y ofensa simbólica, y está dando resultado otra vez.

Mientras tanto, no se puede decir que la gente que dirige Google, sentada sobre montañas de dinero y animada por mucha autoconfianza, se hubieran echado a temblar. Dejaron a Chávez en su página, ignorando la pataleta de Perino.

Los republicanos desean borrar la (acertada) percepción de que ellos son, por encima de todo, el partido de los blancos viejos y ricos. Pero la primera regla a seguir cuando uno se encuentra en un hueco es dejar de cavar, y los republicanos siguen rompiendo esa regla. El revuelo por la aparición de Chávez en Google solo refuerza la misma imagen que los republicanos quieren cambiar. Ellos saben que es autodestructiva, pero no pueden evitarlo. Al igual que el escorpión que se ahogó cuando picó a la rana que lo llevaba al otro lado del río, está en su naturaleza.

La buena noticia para los que vemos el ascenso del moderno y reaccionario PR como un azote es que los republicanos siguen cavando su propia tumba. Y eso no es una broma del Día de los Inocentes.

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