Opinión

Micro vida, macro información

Pequeños organismos fosilizados permiten interpretar los orígenes de las especies y proveen claves para explorar depósitos de hidrocarburos Alejandro Cannizzaro CONICET Claudia Rubinstein, especialista en Paliopalinología, afirma: “Somos los paleontólogos de un mundo microscópico”, comenta Claudia Rubinstein, investigadora independiente de CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-Mendoza-UNCu). Rubinstein interpreta […]

Redacción Central |

Pequeños organismos fosilizados permiten interpretar los orígenes de las especies y proveen claves para explorar depósitos de hidrocarburos

Alejandro Cannizzaro

CONICET

Claudia Rubinstein, especialista en Paliopalinología, afirma:

“Somos los paleontólogos de un mundo microscópico”, comenta Claudia Rubinstein, investigadora independiente de CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA, CONICET-Mendoza-UNCu).

Rubinstein interpreta la biodiversidad en el planeta de hace 500 millones de años. “En el Paleozoico inferior la vida estaba restringida a los océanos. El estudio del microplancton fosilizado es clave para entender el surgimiento de formas de vida que empezaron a generar fotosíntesis”.

Estos organismos eran la base de la cadena trófica, el alimento de seres más avanzados. Cuando no había plantas sobre la faz de la tierra, fueron los responsables de comenzar a generar las condiciones en la atmósfera para convertir a nuestro planeta en un medio habitable.

La aparición de las plantas terrestres es un hito evolutivo de importancia. “Es trascendente entender el nexo entre la vida en los mares y la vida sobre la superficie terrestre. Estas esporas fosilizadas son nuestros testigos más antiguos”, comenta la investigadora.

En 2010 Rubinstein y su grupo de trabajo encontraron en la provincia de Jujuy esporas fósiles que corresponderían a las primeras plantas que colonizaron tierra firme hace 472 millones de años, cuando los océanos y continentes tenían una distribución muy diferente a la actual y nuestro país formaba parte del megacontinente Gondwana. La investigación fue publicada en la revista científica internacional New Phytologist.

Parte esencial del microfitoplancton de los mares paleozoicos que estudia Rubinstein son los llamados “acritarcos”, que en griego significa incierto. No se conoce su afinidad biológica, es decir a que organismo correspondió el fósil que encontrado y sin embargo permite interpretar diversa cantidad de información relacionada a eventos globales como grandes cambios climáticos y las glaciaciones, qué especies del microplancton marino y de las plantas terrestres se adaptaron y cuáles se extinguieron.

Palinomorfos que encuentran petróleo

Entre las múltiples aplicaciones, la paleopalinología – estudio del polen, esporas, algas y plancton marino fósiles – es de utilidad en la exploración de hidrocarburos.

Las rocas donde se produce y se aloja el petróleo tienen características particulares. Están relacionadas a una edad geológica y a un ambiente determinado en el cual se acumuló materia orgánica que, sin oxidarse y destruirse a lo largo de los años, se fosilizó y sufrió determinados procesos fisicoquímicos que dieron origen a los hidrocarburos.

“La paleopalinología aporta herramientas muy precisas y económicas a través del análisis de los palinomorfos fosilizados, que permiten determinar la edad de las rocas y el ambiente donde se acumularon los sedimentos que les dieron origen para evaluar la posibilidad de encontrar petróleo, teniendo en cuenta que realizar la perforación de pozos es muy costoso”, concluye Rubinstein.

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