Opinión

EE.UU. libra una guerra económica total contra Irán

Un análisis esclarecedor con uno de los periodistas mejor informados sobre el hostigamiento occidental contra Irán

Redacción Central |

Kourosh Ziabari
Countercurrents.org

Pepe Escobar es incuestionablemente uno de los más destacados periodistas opuestos a la guerra. Es brasileño y ha vivido en varios países en todo el mundo, incluidos EE.UU., Francia, Italia, Singapur, Tailandia y Hong Kong. Publica regularmente una columna en Asia Times Online titulada The Roving Eye [El ojo itinerante] en la cual escribe comentarios y artículos sobre asuntos de Medio Oriente y Asia y la política exterior de EE.UU. Ha sido entrevistado por Russia Today, Press TV, Al-Jazeera y The Real News Network.

Los artículos de Pepe también han aparecido en revistas y sitios noticiosos en la web como Huffington Post , Tom Dispatch, The Nation, Voltaire Net, Salon, Common Dreams, Information Clearing Housey Antiwar.com. Su primer libro Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War se publicó en 2007 y su cuarto libro aparecerá pronto.

Pepe Escobar cree que EE.UU. y sus socios europeos han librado una guerra económica contra Irán al imponer devastadoras sanciones que afectan las vidas de ciudadanos iraníes comunes y corrientes. También señala que si Irán hubiera cometido la locura de asesinar científicos civiles estadounidenses, como lo han hecho cinco veces EE.UU. e Israel en Irán, se habría desencadenado una guerra nuclear general contra Irán.

Respecto a la controversia por el programa nuclear de Irán, Pepe Escobar dice que Irán y Occidente deberían encontrar una solución sustentable y honorable que asegure los derechos esenciales de Irán según el Tratado de No Proliferación Nuclear, del cual Irán es signatario, y que también alivie las preocupaciones de Occidente respecto al carácter pacífico de las actividades nucleares de Irán.

A fin de ahondar en la perspectiva de las relaciones entre Irán y Occidente después del impasse por el programa nuclear de ese país, el impacto de las sanciones dirigidas por EE.UU. en la economía de Irán, las próximas conversaciones nucleares entre Irán y las seis potencias mundiales en Kazajistán y la posibilidad de una reconciliación diplomática entre Irán y EE.UU. después del nombramiento de John Kerry como Secretario de Estado de EE.UU., realicé una entrevista exhaustiva con Pepe Escobar y le hice algunas preguntas sobre estos temas.
Mi amigo y colega español Moisés Herrezuelo me ayudó considerablemente en la realización de la entrevista. Lo que sigue es el texto completo de la entrevista:

Kourosh Ziabari: Estimado Pepe: ¿Cuál es su punto de vista sobre el nombramiento por el Presidente Obama de John Kerry como Secretario de Estado y de Chuck Hagel como Secretario de Defensa? ¿Se propone enviar una señal de que quiere solucionar los temas provocativos de la política exterior de EE.UU., especialmente la controversia por el programa nuclear de Irán de una manera pacífica y diplomática? Por cierto, John Kerry sería mucho más indulgente que Hillary Clinton, y se dice que Hagel se ha opuesto a una acción militar y a sanciones económicas contra Irán con una actitud menos favorable a Israel. ¿Qué piensa al respecto?

Pepe Escobar: Las narrativas tanto de Hagel como de Kerry en EE.UU. están envueltas en una niebla de interpretaciones equívocas.

A diferencia del tipo acostumbrado de guerrero de poltrona de Washington, Hagel vio la realidad sobre el terreno en Vietnam. Es discutible si aprendió la lección en términos de cómo resulta derrotado el imperialismo sobre el terreno, pero por lo menos aprendió a ser cuidadoso en términos de aventuras en política exterior. Esos mismos guerreros de poltrona dicen que se opuso a la ‘oleada’ de Bush en Irak después de haber apoyado primero la guerra/invasión en 2003. Ese no es el caso; el punto es que comprendió que una escalada no llevaría a ninguna parte, como así fue. De hecho condujo a menos que nada: el mito de que el general David Petraeus “ganó” la guerra con la ‘oleada’.

Hagel también se atrevió a sugerir –discretamente– que el hecho de que EE.UU. siempre siga ciegamente cualquier trama urdida por Israel, letalmente y con sus “hechos en el terreno” amañados, nunca ayudará a encontrar una salida de la ocupación/limpieza étnica de Palestina. Decir algo semejante es prácticamente anatema en Washington, aunque numerosos israelíes bien informados que viven en Israel –y no en Manhattan– comparten la misma posición.

También hay una razón extremadamente mezquina para que el nombramiento de Hagel sea bloqueado por senadores republicanos: en la elección presidencial de 2008 en EE.UU. se negó a apoyar al abominable John McCain. No, eso jamás será explicado a crédulos ciudadanos estadounidenses por el Washington Post o el New York Times.

Pasemos a Kerry. Hubo mucho ruido en Washington respecto a los comentarios del Supremo Líder sobre las nuevas negociaciones P5+1. La narrativa oficial era que Jamenei no quiere ningún acuerdo. Se equivocan. Lo que el Supremo Líder dijo es que Teherán no negociará bajo amenazas. Siempre ha subrayado que la condición para cualquier negociación es el respeto mutuo, el reconocimiento de que la República Islámica representa legítimos intereses nacionales. Cuando consideramos los antecedentes en detalle, Teherán tiene innumerables motivos para desconfiar de Washington. Basta un ejemplo: después de que Irán ayudó considerablemente mediante el suministro de inteligencia –e incluso de verdaderos yihadistas– a los estadounidenses a finales de 2001 en Afganistán, la recompensa fue que le calificaron de Estado miembro del “eje del mal”.

Esta vez, Kerry fue más astuto. Dijo que EE.UU. está “dispuesto a responder” si la reunión en Kazajistán rinde “sustancia real”. No repitió el mismo disco rayado “todas las opciones están sobre la mesa”. Su respuesta fue escrita, no una cita, lo que significa que es serio, directamente desde arriba: la diplomacia –por lo menos en teoría– debe prevalecer.

En palabras de Kerry: “ellos [Irán] tienen que probar al mundo que su [programa nuclear] es pacífico y estamos dispuestos a sentarnos razonablemente y negociar cómo lo pueden hacer”. Es ciertamente mejor de lo que yo llamé la escuela de diplomacia de “túmbate y muere” que fue aplicada en los dos períodos de Bush y el primer gobierno de Obama.
En diciembre, Kerry dijo al Emir de Catar que “EE.UU. reconoce las ambiciones de protagonismo regional de Irán y quiere un diálogo sobre qué tipo de potencia será, especialmente después de la elección presidencial iraní.

El presidente Obama asumió el mando con la promesa de que se acercaría a Irán en busca de un diálogo sobre una base de igualdad y basado en la confianza mutua y el respeto. Pero aunque se logró un cierto progreso en las negociaciones Irán-P5+1, el impasse respecto al programa nuclear de Irán sigue existiendo. ¿Por qué no ha cumplido su promesa Obama y no llegó a un compromiso con Irán? ¿Por qué renovó las sanciones durante el primer año de su mandato?

En este artículo publicado en diciembre pasado, enumeré los principales motivos por los cuales Obama no ha cumplido su promesa (http://www.tomdispatch.com/post/175625/tomgram%3A_pepe_escobar%2C_obama_in_tehran/)

También fui mucho más lejos y subrayé que la visión global va mucho más allá del expediente nuclear iraní. Involucra no solo el derecho de Irán a utilizar energía nuclear civil sino también lo que llamo Ductistán, el complejo tablero de ajedrez de óleo y gasoductos en toda Eurasia; las futuras relaciones de Washington con China –un serio aliado de Irán– así como el resto de Asia; y quién dominará las versiones energéticas, de transporte y comerciales de la antigua Ruta de la Seda por Eurasia en el siglo XXI.

Puede que Obama estuviera lleno de buenas intenciones a principios de 2009. Pero lo que pudiera desear esencialmente fue abortado por el lobby de Israel –del cual AIPAC es el miembro más elocuente– y el Congreso. También hubo una fuerte y dura presión de la Casa de Saud y de Francia bajo esa entidad alharaquienta, el Rey Sarko, quien posteriormente recibió una patada de los votantes franceses. Hay muchas razones más. El drama de la elección de junio de 2009 en las calles de Teherán, no ayudó, por no decir otra cosa peor, porque estableció firmemente en Washington la impresión de que la elección fue robada; por lo tanto Obama no podía justificar la diplomacia bajo tales circunstancias. También desde el comienzo –cuando miramos a largo plazo, lo que detallo en un capítulo incluido en un futuro libro sobre la política exterior de Obama– el gobierno de Obama adoptó realmente una política muy confusa de “doble vía”, combinando la diplomacia con el implacable refuerzo de las sanciones. Poco tiempo después, fue obvio que Obama no tenía coraje para desafiar al statu quo de Washington que a todos los efectos prácticos clasifica a la República Islámica como enemigo mortal.

Uno de los motivos por los cuales los dirigentes iraníes no pueden confiar en EE.UU. es que es seguro que Washington presionará por más concesiones políticas si Irán acepta detener su enriquecimiento de uranio a 20%. En las últimas tres décadas, EE.UU. ha ayudado militar y económicamente a grupos terroristas anti-iraníes como MKO y Jundallah a realizar actos de sabotaje e intimidación en Irán y a matar a gente iraní, funcionarios e incluso científicos civiles. Irán también se ha quejado de la asignación de considerables presupuestos para financiar medios de propaganda antiiraníes y apoyar a así a las llamadas ONG pro democracia. Por lo tanto Irán probablemente tiene razón al sospechar de EE.UU. y su sinceridad al entrar en conversaciones. ¿Qué piensa al respecto?

Examinemos cómo lo ve el mundo. El grupo BRICS de potencias emergentes, así como la mayoría absoluta del Movimiento de No Alineados (NAM) –basta con ver su cumbre del año pasado en Teherán– apoyan todos los derechos nucleares de Irán. Japón y Corea del Sur, clientes energéticos de Irán, también apoyan un programa nuclear civil bajo el TNP cuando no son presionados por Occidente. Por otro lado están esencialmente EE.UU. y Canadá, la UE e Israel. El caso de la UE es puro teatro del absurdo. Especialmente las naciones del Club Med, de Europa del sur, han sufrido por culpa de las sanciones de EE.UU./UE contra Irán. Y a pesar de todo, cada vez que se habla –extraoficialmente– con especialistas en Bruselas, dicen que desearían que Europa pudiera hacer negocios, e invertir, en la industria energética de Irán, porque es el camino más rápido para que Europa se libre de su (temida) dependencia de Gazprom. Por encima de todo, las grandes petroleras estadounidenses también son excluidas de los negocios en Irán, algo muy negativo desde su punto de vista. E incluso Hillary Clinton –en sus momentos desprevenidos– ha admitido que las sanciones afectan sobre todo a los civiles iraníes, como en el caso de la escasez de medicinas y suministros de alimentos.

EE.UU. asume que al imponer sanciones económicas duras a Irán, puede incitar al pueblo contra el gobierno y causar un levantamiento popular o un resentimiento generalizado contra el gobierno; mientras la realidad sobre el terreno es la contraria, que las sanciones contribuyen a la expansión de sentimientos antiestadounidenses entre los iraníes y los une para enfrentarse a quien perciben como enemigo. ¿Qué piensa al respecto?

Es otro caso de teatro del absurdo; que algunas personas que (supuestamente) han crecido en Washington crean realmente que Teherán debe llegar a la mesa de negociación mientras está bajo lo que para todos los efectos prácticos es una guerra económica; atacado mediante ciberguerra y operaciones clandestinas y bajo la implacable amenaza de cambio de régimen. Cualquier iraní medio bien informado puede verlo, esté o no de acuerdo con los que mandan en Teherán. La gente de todo en mundo en los países en desarrollo también lo ve claramente. Si nos limitamos al expediente nuclear, existe una solución extremadamente simple: Washington reconoce el derecho de Irán a enriquecer uranio hasta 20%. Después de eso, un acuerdo es un detalle. No sucederá, sin embargo, porque para Washington, tal como están las cosas, Teherán no tiene derecho a enriquecer nada.

Cualquier observador occidental informado –inmune a la perenne histeria del lobby ¡Bombardead, bombardead Irán!– estaría de acuerdo con el embajador Hossein Mousavian, ex portavoz del equipo de negociación nuclear iraní de 2003 a 2005. Lo he estado citando desde hace tiempo, porque –técnicamente– es una solución sólida, a prueba de idiotas, del expediente nuclear. Una vez más:

Para reducir las preocupaciones de Occidente respecto a las reservas del 20% de Irán, una solución mutuamente aceptable a largo plazo significaría una “reserva cero”. Según este enfoque, un comité conjunto del P5+1 e Irán cuantificaría las necesidades internas de Irán para uso de uranio enriquecido al 20%, y cualquier cantidad más allá de esa cifra se vendería en el mercado internacional o se reconvertiría a un nivel de enriquecimiento del 3,5%. Esto garantizaría que Irán no poseyera nunca un exceso de uranio enriquecido al 20%, satisfaciendo las preocupaciones internacionales de que Irán pueda querer armas nucleares. Sería una solución que salvaría las apariencias para todas las partes ya que reconocería el derecho de Irán al enriquecimiento y ayudaría a eliminar la preocupación de que Irán busca armas nucleares.

Hay otro aspecto que considero aún más importante: Irán no está utilizando el petrodólar en su comercio energético. Sea en yuan, rublos, oro, trueque, esto seguramente muestra el camino hacia la salida. China, Rusia, incluso el aliado de EE.UU. India, muchos países en desarrollo estarían muy satisfechos si se enterrara finalmente el petrodólar. Sadam y Gadafi trataron de hacerlo; ved lo que les pasó. Pero Irán no es un Irak sin armas o una Libia desorganizada. Chris Cook ha señalado claramente la tendencia del futuro: una moneda basada en la energía.

¿El embargo petrolero de la Unión Europea ha provocado problemas económicos en el continente? La mayoría de los medios occidentales han guardado silencio sobre las posibles consecuencias de las sanciones contra Irán en la economía europea, pero en uno de sus artículos del año pasado usted mencionó el aumento de los precios del petróleo crudo como resultado del embargo y que los clientes asiáticos de Irán siguen comprando su crudo a pesar de la presión de EE.UU. ¿Cómo está la situación ahora mismo? ¿Irán puede seguir manejando su economía sin los ingresos del petróleo?

El bloqueo de las ventas de petróleo de Irán por parte de Washington en realidad es una guerra económica total, burlándose una vez más del derecho internacional. Pero incluso el hecho de que se aplique lo que realmente es una presión al estilo de la Mafia sobre los clientes energéticos de Irán, y se obligue a Arabia Saudí a inundar el mercado con otros 2 millones de barriles de petróleo diarios no es suficiente, porque algunos países lucharon por exenciones y otros siguieron comerciando, soslayando el sistema financiero dominado por Occidente.

Japón –que siempre hace lo imposible para cumplir todos los deseos de Washington– ciertamente se está acomodando con Arabia Saudí; quiere garantías de que recibirá suministros de petróleo de emergencia durante los próximos 20 años. En ese caso no necesitaría importaciones de Irán. Pero Japón no es la norma en Asia. Es verdad, las sanciones tuvieron efecto; las exportaciones de energía de Irán bajaron un 40% en 2012. Pero entonces comenzaron a subir de nuevo, porque Irán comenzó a implementar algunas soluciones muy creativas, como comprar buques tanque de China, asegurarlos, y llenarlos de petróleo para China. Es posible que Irán esté en camino de establecer su propia red de distribución de petróleo, la autosuficiencia siempre es una buena idea. India, por su parte, paga en rupias el petróleo iraní. El resultado: no importa lo que fragüe Washington, no interferirá en los requerimientos de energía de esos dos cruciales miembros de BRICS. Por el lado perdedor, una vez más, solo están los europeos.

¿Finalmente el régimen israelí podría arrastrar a EE.UU. a una guerra con Irán? ¿Escuchará el gobierno de Obama los llamados de Netanyahu y otros halcones belicistas de Tel Aviv a que se inicie una guerra con Irán por su programa nuclear? ¿Tiene suficiente coraje y autoridad Obama para resistir la presión del lobby israelí y utilizar la diplomacia en lugar del enfrentamiento militar?

El lobby de Israel y lo que podríamos llamar el Partido de la Guerra, sobre todo republicanos pero también demócratas, más algunos operadores en posiciones clave del Pentágono, la CIA, el complejo industrial-militar-seguridad, además de los medios corporativos (Del Fox News al Wall Street Journal y al Washington Post) estos son los protagonistas que quieren una guerra contra Irán. Como se preveía, el lobby de Israel lanzó toda su artillería contra Chuck Hagel, de AIPAC al Instituto Washington de Política de Medio Oriente (WINEP), donde se encuentran los notorios lobistas Dennis Ross y Elliott Abrams; después de todo, Hagel no estaba colocando los intereses de Israel sobre los de Washington, como es la norma. No se impusieron, pero tampoco desaparecerán; el modo de pensar de “Bombardead, bombardead Irán” continuará incluso con Hagel y Kerry, y eso incluye rutinarios artículos insanos en el Wall Street Journal advirtiendo, por ejemplo, de que Irán está listo para atacar Arabia Saudí con armas nucleares, o rechazos rutinarios cada vez que el Supremo Líder insista en que hay que eliminar las armas nucleares.

Existen, por supuesto, focos de inteligencia en este debate, pero son una minoría. Leed, por ejemplo, el excelente libro de Flynt y Hillary Leverett, Going to Tehran : http://goingtotehran.com/the-book . Son las personas informadas de Washington, han estado en Irán y son incondicionales de la diplomacia.

¿Qué piensa del patrocinio de EE.UU. a grupos como Jundallah, cuyo objetivo es crear conflictos sectarios en Irán, y MKO que ha alardeado abiertamente de su intención de lograr un cambio de régimen en Teherán? Terroristas respaldados por EE.UU. e Israel han asesinado hasta ahora a cuatro científicos nucleares iraníes, pero el jefe de la ONU y el Consejo de Seguridad no han alzado ninguna voz de protesta. ¿Cómo analiza estos eventos?

Esas tácticas son clásicas de Divide y Vencerás, heredadas del Imperio Británico. Jundallah es poco más que una banda, entrenada por la CIA. La organización de una operación a través de la frontera en Sistan-Baluchistán, el asesinato de algún policía y la consiguiente retirada, pueden crear una molestia a Teherán, pero es un detalle. Mucho más peligrosa sería la capacidad de la CIA de instigar un conflicto masivo a escala nacional entre suníes y chiíes; no poseen la inteligencia, o los contactos, para hacerlo. MKO es un culto ridículo, desacreditado desde tiempos de Sadam y sin ningún apoyo en Irán; su capacidad de movilización es insignificante.

El hecho de que el asesinato de científicos nucleares iraníes –que si fuera realizado por Irán en EE.UU. o Israel, podría incluso provocar un ataque nuclear occidental– no haya causado ninguna reacción en el Consejo de Seguridad de la ONU es una ilustración gráfica de su incompetencia cósmica y de su irrelevancia; tan absurdo como el hecho de que Israel nunca sea condenado por sus prácticas genocidas a cámara lenta en Palestina.

Una de las razones por las cuales no se ha encontrado una solución del impasse nuclear de Irán puede ser el arsenal nuclear de Israel. Irán siempre se ha quejado del doble rasero de Washington respecto a las instalaciones nucleares subterráneas de Israel. ¿Podemos imaginar que la controversia se podría resolver si se desarmara a Israel y se materializara la idea de un Oriente Medio libre de armas nucleares que han propuesto Irán y el Movimiento de No Alineados?

La idea de que Israel pueda renunciar algún día a su (“secreto”, no declarado) arsenal nuclear de varios cientos de ojivas es una colosal y vana ilusión. Es uno de los secretos sucios tras la campaña histérica de Israel contra el programa nuclear iraní. Si Teherán, hipotéticamente, decidiera buscar un arma nuclear, abandonando lo que podría describirse como un período de latencia (conseguir suficiente uranio enriquecido para construir un arma incluso a corto plazo), la ventaja estratégica de Israel quedaría eliminada. Dejaría de ser la única potencia nuclear militar de todo el Sudoeste Asiático (Medio Oriente, una vez más es un estúpido concepto occidentalizado, lo mismo que “Lejano Oriente”). Todos los protagonistas del Sudoeste Asiático –excepto Israel– están a favor de una región libre de armas nucleares, incluso Arabia Saudí.

¿Cuánto impacto tendrá la crisis siria en el futuro de las relaciones Irán-Occidente? Por una parte, EE.UU. y sus aliados europeos han declarado explícitamente que no aceptarán ninguna solución de la crisis Siria que no sea la expulsión de Bashar Al-Asad, y por otra parte Irán ha prometido que hará todo lo posible para que Asad no se vaya a ninguna parte. ¿Llevará la confrontación en el frente sirio a más hostilidades y animosidades entre Irán y Occidente?

Al contrario del tsunami prácticamente diario de predicciones de la caída del régimen de Asad, la terrible situación de Siria ha llegado a un punto muerto. La OTAN no puede exigir una zona de exclusión aérea porque Rusia y China trazaron una línea roja, por lo menos tres veces. Por lo tanto no será Libia 2.0.

Washington no se atreve a una nueva guerra en Medio Oriente. Turquía –con su política de “cero problemas con nuestros vecinos” convertida en “muchos problemas con un vecino”– comenzó a ver el asunto como el cenagal que es en verdad; de hecho el primer ministro Erdogan comenzó recientemente a distanciarse de la OTAN y de la UE y a hacer ruidos seductores hacia la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), que está encabezada por China y Rusia.

El denominado Ejército Libre Sirio ha sido repetidamente desenmascarado; poco más que pandillas de matones armados. Washington –después de Bengasi– terminó por despertar al hecho de que los salafistas-yihadistas son útiles para los combates en Siria. Lo que queda son las agendas divergentes de Arabia Saudí y Catar; los saudíes financian a wahabíes de la línea dura y los cataríes todos los aliados de la Hermandad Musulmana. La nueva coalición de la oposición –forjada por Washington/Doha– es un chiste; su líder Moaz al Khatib anuncia que deben hablar con el régimen, pero otros dicen que de ninguna manera, Asad debe partir primero (que ha sido el único mantra).

Esto significa, por desgracia, una larga guerra civil en la cual las verdaderas víctimas serán vastos sectores de la población civil siria ahogada en las usuales lágrimas de cocodrilo occidentales sobre “el sufrimiento del pueblo sirio”.

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