Opinión

Los buitres versus Argentina

Los especuladores financieros internacionales intentan poner al país sureño ante una injusta opción: o paga la vieja deuda heredada de los gobiernos militares, o utiliza sus fondos en beneficio social

Redacción Central |

Nick Dearden
Rebelión

Ha sido llamado “el caso de la deuda soberana del siglo”. Un pequeño grupo de acaudalados especuladores ha tomado como rehén a la economía argentina. Si Argentina no cede a sus exigencias antes del 15 de diciembre, según lo decidido por una corte de Nueva York, el país será declarado en default.
El desenlace de esta crisis no solo afecta a Argentina sino a todo el sistema internacional de la deuda, específicamente en relación a si una nación soberana dispone de algún tipo de poder para poder defender a su pueblo del más agresivo comportamiento del capital internacional. Grecia, por ejemplo, deberá observar el resultado de este caso con mucha atención.

El caso está en la etapa más dramática, hasta la fecha, de una batalla que han llevado adelante los fondos buitres contra la República Argentina, intentando “reclamar” pagos de bonos de la deuda que compraron durante la crisis económica argentina de hace diez años. El actor más destacado es NML, una subsidiaria de Elliot Associates, especializada en fondos de “cobertura de riesgos” (hedge fund), propiedad de Paul Singer, uno de los financistas de la campaña de Mitt Romney.

NML formó parte del puñado de llamados ’inversores’ que especularon con la deuda argentina en esa época, y que se negaron a unirse a la vasta mayoría de ’acreedores’ que negociaron una reducción del ’valor facial’ (valor de cotización en el mercado) de la deuda (incluso cuando ellos solo pagaron una fracción del valor facial). Desde esa época han perseguido a Argentina para que esta pague, el mes pasado llegaron al punto de retener la Fragata Libertad, que permanece inmovilizada en un puerto de Ghana.

Esta semana una corte de Nueva York dictaminó que Argentina no podrá pagar a sus acreedores si no les paga a los fondos buitres al mismo tiempo, y que cualquier banco que permitiera que Argentina efectúe un pago sin pagarles a los fondos buitres actuará en desacato. El próximo pago debe ser efectuado el 15 de diciembre.

Primero, hablemos de los fondos buitres. No existe ninguna justificación ética para pagarles. Estos fondos jamás le prestaron dinero a Argentina. Especularon con la crisis argentina, comprando bonos de la deuda con la esperanza de que Argentina se declarara en bancarrota -sin que les importara las condiciones paupérrimas que reinaban en Argentina en ese momento.

Los bonos de la deuda con los que especularon fueron adquiridos a precios baratos, dato indicativo del extremo riesgo que corrían. Corrieron el riesgo y perdieron. Si no se les paga, un puñado de multimillonarios perderán algunas monedas.

Pero la razón por la cual estos fondos buitres tienen un caso legal es que el sistema internacional de la deuda está reglamentado por un conjunto perverso de leyes, desarrollado desde la década del 70, que considera a una nación como un actor más en el ’mercado’. Un estado, que tiene el deber de proteger los derechos humanos de millones de ciudadanos, es considerado igual a una compañía financiera -incluso peor en el sentido de que carece de la protección en caso de bancarrota que se otorga a autoridades locales y a individuos.

A pesar de todos los tratados internacionales y convenciones de la ONU, los derechos humanos de los ciudadanos son dejados de lado cuando se decide si una deuda debe pagarse o no. El primer deber de un estado no es con su pueblo sino con el mercado. Esto queda claramente demostrado con el fallo judicial de Nueva York, el que implica que una ley argentina aprobada democráticamente que prohíbe la negociación del ejecutivo con los fondos buitres, está sin embargo en contravención con el mercado.

Por supuesto que el mercado es incapaz de funcionar sin el estado -fueron los estados de los países poderosos, incluyendo EE.UU. y Gran Bretaña quienes crearon las leyes que reglamentan este paraíso benigno con los inversores. Es por eso que bandidos del ’mercado libre’, como Elliot, gobiernan las cortes de EE.UU. intentando sacar provecho de Argentina.

Si queremos cambiar esto, la gente debe exigir que los gobiernos defiendan sus derechos por encima de los derechos del mercado. Eso significa defender al gobierno de Argentina cuando este se enfrenta a los fondos buitres.

Los miembros de la Campaña Jubileo en Argentina están presionando para que el gobierno vaya más lejos aún. La inmensa deuda Argentina ha sido reciclada una y otra vez a lo largo de 30 años pero está basada fundamentalmente en la acumulación de la deuda contraída por la brutal dictadura de los setentas. En efecto, parte de la actual deuda proviene directamente de ese periodo, como los préstamos que el gobierno británico le dio a la horrorosa junta militar para que esta comprara armas británicas.

En julio de 2000, el juez federal Jorge Ballester dictaminó que la deuda argentina fue el resultado de, al menos, 477 actos fraudulentos y arbitrarios. Una decisión del juzgado federal para declarar la nulidad y anulación de la deuda está pendiente, al igual que varias investigaciones judiciales abarcando distintos aspectos de la deuda. El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel declaró que “La deuda reclamada por esta acción altamente simbólica [de los fondos buitres] es una deuda ilegítima”. Se unió a diversos grupos que demandan una auditoría de la deuda argentina a fines de determinar qué parte es ilegítima y está exenta de pago.

Quizás no debería sorprendernos que las leyes que gobiernan el pago de la deuda desconozcan el concepto de deuda ilegítima. Un acreedor de la deuda no puede estar equivocado. Esta situación no cambiará en el contexto legal actual, solamente cambiará cuando países como Argentina actúen de manera soberana. Para que lo puedan hacer, necesitan de nuestro apoyo.

Si Argentina decide llevar hasta el fin su decisión de no pagarles a los fondos buitres, va a ser sometida a una tremenda presión internacional y a una desestabilización económica. Si creemos que el primer deber de un estado es el bienestar de sus ciudadanos, y que esto está por encima de los mercados internacionales, debemos apoyar a Argentina, a pesar de la propaganda en contra. Los miembros de la Campaña Jubileo Sur pidieron nuestro apoyo diciendo: “No llores por Argentina -lucha por ella”.

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