Opinión

Si Alemania abandonase el euro…

¿Qué pasaría si Alemania dejase el euro? El economista Gustav Horn, de la Fundación Hans Böckler, conjetura qué ocurriría luego de una salida de Alemania del euro.

Redacción Central |

Gustav Horn

Un juego de “y si…”: ¿Qué pasaría si Alemania abandonase el euro, como pide el inversor George Soros?
Digamos que el Parlamento Alemán aprueba con una mayoría de dos tercios salir del euro y reintroducir el marco alemán. En contra solo votan los Verdes. Se fija el tipo de cambio en uno por uno. El presidente del

Bundesbank abandona el Consejo de Gobierno del BCE con efecto inmediato.
Los mercados financieros y de divisas son los primeros en reaccionar a la espantada alemana. Desde el resto de la unión monetaria fluye una gran cantidad de liquidez hacia Alemania. La nueva divisa se aprecia de golpe un 50 por ciento con respecto al euro; un marco cuesta ahora 1,50 euros. Los activos invertidos en Alemania pierden –en euros– buena parte de su valor. Al mismo tiempo, el valor de las garantías del Estado alemán en el fondo europeo de rescate disminuye bruscamente. A principio, el riesgo de las finanzas públicas disminuye.

Caída de las exportaciones

Alrededor de doscientos economistas alemanes celebran la recuperada libertad de Alemania. Thilo Sarrazin acude a una popular tertulia política de televisión, presentada por Günther Jauch, para explicar que Alemania no necesita el euro

En el resto de la eurozona, los mercados financieros sufren grandes perturbaciones. El BCE, que ha trasladado su sede de Fráncfort a París, anuncia compras ilimitadas de bonos, con lo cual los banqueros del BCE calman las bolsas. Al mismo tiempo, devuelven los depósitos de Alemania en el MEDE imprimiendo euros. En el ínterin, esos depósitos han perdido un tercio de su valor. El Bundesbank, por lo tanto, sufre grandes pérdidas y la deuda del Gobierno alemán se infla consiguientemente.
Tras unas semanas de alivio por haber escapado de la crisis, varios grandes fabricantes de coches declaran que sus ventas se han venido abajo en la nueva eurozona. Los coches alemanes son ahora demasiado caros para los demás europeos. Los fabricantes recurren a las jornadas laborales acortadas y a despedir trabajadores.

Un poco después, la Confederación de Empresarios afirma que la economía alemana ya no es competitiva y pide a los sindicatos alemanes que los salarios se moderen. Pasado un trimestre, la Oficina Federal de Estadísticas anuncia que el superávit de la balanza de pagos por cuenta corriente alemana se ha quedado en la mitad porque las exportaciones a lo que queda de la eurozona se han hundido. Thilo Sarrazin dice ahora en la popular tertulia política de televisión presentada por Anne Will que “le va bien sin el euro porque sus ingresos no han disminuido”.

La economía nacional pierde impulso

En el resto de la eurozona, los países en crisis ganan tiempo para acumular ahorros. Los demás países también incrementan sus depósitos en el fondo de rescate del MEDE para compensar la ausencia de Alemania.

Se suspende el pacto fiscal y lo reemplaza un pacto de estabilidad. Por este, los países se comprometen a cumplir un objetivo de inflación para evitar desequilibrios en la balanza de pagos por cuenta corriente. El MEDE se transforma en Fondo Monetario Europeo (FME). Los países con grandes superávits o déficits por cuenta corriente deben ceder una parte de lo que ingresen gracias al impuesto de la renta al FME.

La balanza por cuenta corriente de Alemania ahora se ha equilibrado gracias al brusco declive de las exportaciones. La economía alemana está pasando por una rápida desaceleración. El sector exportador está en recesión y reduce de modo general sus plantillas. La economía, afectada por unos tipos de interés más altos, también empieza a perder impulso en el sector interno. En el resto de la eurozona, sin embargo, la situación económica se va estabilizando poco a poco. Thilo Sarrazin dice en la tertulia política presentada por Frank Plasberg que “eso no tiene nada que ver con el euro”.

La Volkswagen anuncia que traslada gran parte de su producción automovilística al resto de la eurozona porque “el mercado alemán es demasiado pequeño para nuestra producción y necesitamos una mayor seguridad en los tipos de cambio”. El valor de las acciones de la Volkswagen aumenta mucho. BMW y Daimler confirman que tienen planes parecidos. Como los ingresos fiscales disminuyen, el tope de deuda obliga a efectuar despidos en el sector público. Las negociaciones salariales acuerdan un aumento de solo medio punto porcentual.

La producción se ha estancado

Al año de haber dejado el euro, Alemania ha acabado en una recesión profunda con un aumento brusco del desempleo. Mientras, la demanda interior se hunde, ya que los pequeños aumentos salariales y los despidos están haciendo que el consumo decrezca. Al mismo tiempo, más y más empresas anuncian que desplazan puestos de trabajo a la eurozona, Estados Unidos o Asia. La Bolsa de Frankfurt ha perdido buena parte de su importancia; la de París, en cambio, la ha ganado. El capital financiero huye de Alemania.

La subida de valor del marco está ahora estancada.

La eurozona ahora se ha estabilizado y muestra crecimiento económico, aunque sea débil. En particular, las exportaciones de los países en crisis –hacia Alemania, sobre todo– han aumentado. Volkswagen proyecta expandir sus plantas de producción en España y piensa construir otra en Grecia.

A los dos años, el crecimiento de lo que queda de la eurozona es de nuevo de bastante más de un dos por ciento. La producción de Alemania, en cambio, se ha estancado y el desempleo sigue siendo alto. Alrededor de 200 economistas alemanes publican un vehemente llamamiento para que Alemania aumente su competitividad. El mercado laboral de Alemania es demasiado inflexible, los salarios demasiado altos y las prestaciones sociales demasiado generosas. Dos años después de haber abandonado el euro, escriben los economistas, Grecia y España salen para delante mientras que la economía alemana va a trancas y barrancas.

Thilo Sarrazin explica en la tertulia política presentada por Maybrit Illner que “nunca recomendé que saliésemos de la eurozona, pero me tendrá que conceder que tenía derecho a decir que no necesitamos el euro”.

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