Opinión

Paradojas hídricas en el norte de Sri Lanka

Luego de una guerra feroz, nuevos peligros, resultado de planes de desarrollo, se alza sobre regiones del desconocido país asiático

Redacción Central |

Amantha Perera
IPS

La guerra civil de Sri Lanka duró casi tres décadas y dejó entre 80.000 y 100.000 muertos, pero también parece haber bendecido los precarios recursos hídricos de la norteña península de Jaffna.

Fue precisamente esa zona la que cargó con lo peor de los combates, que comenzaron en 1983, tras una serie de ataques de la comunidad cingalesa, mayoritaria en este país, contra la tamil, predominante en el norte y el este.

Los rebeldes Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE), que lucharon por la separación e independencia de sus territorios, se declararon derrotados por las fuerzas del gobierno el 17 de mayo de 2009.

Durante el conflicto, Jaffna, centro neurálgico en lo político y lo cultural de la población tamil, se convirtió en la capital de facto del estado separado que reclamaban los rebeldes.

Muchos civiles, atrapados entre el LTTE y las Fuerzas Armadas de Sri Lanka, empezaron a huir masivamente de Jaffna. De ahí que los cultivos se redujeran al nivel de la subsistencia, que las empresas permanecieran pequeñas y que los proyectos de desarrollo a gran escala se convirtieran en una suerte de especie amenazada.

Con la derrota del LTTE en 2009 llegó una nueva ola de desarrollo que está transformando a Jaffna en una pujante metrópolis, que trabaja denodadamente para compensar el estancamiento que prevaleció durante los años de la guerra.

Aunque muchos elogian estos planes para hacer que Jaffna se desarrolle a toda marcha, expertos en ambiente advierten que el suministro hídrico de la región, que se mantuvo relativamente intacto durante la guerra, no soportará una ofensiva abierta en nombre del crecimiento económico.

Un estudio del Instituto Internacional para el Manejo del Agua concluyó que la delicada napa freática de Jaffna puede contaminarse fácilmente con el uso rampante de fertilizante, o verse alterada por los esfuerzos de extracción, permitiendo que el agua de mar se filtre en el suministro de agua dulce superficial.

“La apertura de Jaffna luego de la guerra está depositando una enorme presión sobre los recursos hídricos”, dijo a IPS el director del Instituto para el país, Herath Manthrithilake.

Ningún río atraviesa la península de 1.000 kilómetros cuadrados, compuesta principalmente de piedra caliza. El agua para uso agrícola y humano hasta ahora se ha extraído de pozos, aunque algunas partes de Jaffna tienen acceso a agua corriente.

“Es un asunto urgente. Necesitamos tomar nota de (la precaria situación hídrica de Jaffna) e implementar medidas adecuadas antes de que sea demasiado tarde”, dijo a IPS laconferencista Thushyanthy Mikunthan, del Departamento de Agricultura de la Universidad de Jaffna.

La científica agregó que si Jaffna apuesta a depender del existente colchón de agua que forman las lluvias, debe adherir a un consumo mínimo, y no extraer más agua de la que la piedra caliza retiene.

Ella cree que la extracción de agua debería ser inferior a 50 por ciento de la recarga anual mediante lluvias.

De modo alarmante, un estudio llevado a cabo por Mikunthan un año antes de que terminara la guerra concluyó que, incluso entonces, los niveles de extracción eran casi 20 por ciento más altos que la proporción de recargas, pese a que ese año la región recibió precipitaciones superiores al promedio debido al ciclón Nisha.

“Los resultados del estudio sobre equilibrio hídrico muestran tendencias a la baja en el almacenamiento de agua subterránea, demostrando de este modo una sobreexplotación del acuífero subterráneo”, plantea el estudio.

Manthrithilake manifestó preocupaciones similares. “No estamos reclamando una clausura de Jaffna, (sino) simplemente un enfoque de desarrollo integral, donde también se considere el manejo del agua”, dijo a IPS.

También advirtió que, si el agua está contaminada, será imposible devolverla a niveles seguros. “Una vez que se filtra el agua salada, es casi imposible limpiar el agua”, señaló.

Mikunthan dijo a IPS que, pese a la seriedad del problema, muy pocas de las personas que toman decisiones le prestan atención. “La situación sin duda debe haber cambiado para peor desde el momento en que hice mi investigación”, dijo.

Su investigación concluyó que la causa más grave de explotación era el uso de bombas mecanizadas para extraer agua subterránea, especialmente con fines agrícolas.

Al abrirse los mercados, la producción agrícola, que hasta ahora había dependido de técnicas de agricultura orgánica, aumenta a pasos agigantados.

Christine Kurukularajah, una pequeña agricultora de la región, confirmó que la producción aumentó debido a la disponibilidad de fertilizantes y pesticidas, que durante los años de la guerra estuvieron prohibidos por el LTTE.

“Ahora no hay restricciones en absoluto”, dijo a IPS.

El colchón de agua superficial de Jaffna significa que un uso excesivo de fertilizantes podría filtrarse fácilmente en el agua dulce.

“Mi investigación señaló que hay un vínculo entre el nitrato en el agua potable y el aumento del cáncer en la región”, expresó Mikunthan.

También planteó que Jaffna está a merced de los cambiantes patrones meteorológicos, donde lluvias breves pero de alta intensidad son seguidas por sequías prolongadas.

De hecho, una larga sequía que se inició a comienzos de este año solo se vio interrumpida por una tormenta ciclónica en los últimos tres días de octubre.

Por el momento, la mejor esperanza para Jaffna es el nuevo programa hídrico, por el cual el agua será bombeada desde el tanque de Iranamadhu, ubicado unos 50 kilómetros al sur de la península.

Aunque se han iniciado las obras del proyecto, este suministro no se espera para antes de 2015, por lo menos.

Manthrithilake dijo a IPS que existe la posibilidad de aumentar las fuentes hídricas de Jaffna excavando en los aproximadamente 1.000 grandes estanques que se encuentran en la región y cavando nuevos.

Algunas autoridades gubernamentales también ponen la mira en nuevos sitios de extracción ubicados en el sur de la península, agregó, “pero todo está en la etapa de planificación”.

Mikunthan enfatizó: “Hasta que podamos sumar a los recursos hídricos disponibles, Jaffna tendrá que arreglárselas con lo que tiene y manejar el recurso diligentemente”.

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