Opinión

Informan sobre disminución de pobreza en América Latina y ¿qué pasa en Nicaragua?

(Por Antón Rius, especial para La Voz del Sandinismo) Los avances socio-económicos en Nicaragua no se recogen en estadísticas de los últimos años y es necesario que no nos sorprendan las realidades

Redacción Central |

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) informó de avances en cuanto a la eliminación de la pobreza en la región, así como de la disminución de la mendicidad, la categoría social más baja que ella registra, con estadísticas hasta el año 2011, en general, aunque para el caso de Nicaragua utiliza los datos de 2009, muy lejos de la realidad actual.

Una información dada a conocer por esa entidad de la ONU y publicada este miércoles señala que América Latina tiene 168 millones de personas que están calificados como pobres en el 2011, para un 29.4%, considerándose que es una cifra muy alta, pero que la indigencia se mantiene estable, con 66 millones. Sin embargo, en Nicaragua las realidades pueden ser muy distintas a esas cifras estadísticas.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcenas, dijo que las actuales tasas de pobreza e indigencia son las más bajas observadas en las últimas tres décadas, lo que es una buena noticia para la región, pero que aún estamos frente a niveles inaceptables en muchos países. El desafío es generar empleos de calidad en el marco de un modelo de desarrollo orientado a la igualdad y la sostenibilidad ambiental. Esa estrategia es precisamente la que se desarrolla en nuestro país hace más de cinco años.

El estudio “Panorama Social de América Latina 2012”, presentado en en Santiago de Chile, donde tiene su cede, señala que ese millón de personas debe agradecer su mejoría a las proyecciones de crecimiento económico positivo e inflación moderada para 2012 en la región, lo cual es cierto para el subcontinente, pero no así para Nicaragua, que avanza a pasos agigantados en la eliminación de la pobreza.

El informe plantea que al igual que en años anteriores, el aumento de los ingresos laborales en los hogares pobres fue el factor más determinante en la reducción de la pobreza. Las transferencias, tanto públicas como privadas, y el resto de los ingresos contribuyeron, pero en menor grado, a este descenso. Es de señalar que en Nicaragua precisamente se combate la pobreza con mayores posibilidades de empleo, además de programas sociales que desarrolla el gobierno nacional y que benefician directamente a los más desposeídos.

En el caso de esta nación centroamericana, señala el documento, muestra una reducción de 11.1 puntos porcentuales en los niveles de pobreza que registra el país, al bajar del 69,4% al 58,3% entre el 2001 y el 2009. La indigencia por su parte, se habría reducido en 13 puntos, al pasar del 42,5% al 29,5% en el mismo periodo. Pero sucede que entre el 2009 hasta el actual 2012 los saltos positivos son significativos desde el punto económico y social.

La Cepal señala que Nicaragua es uno de seis países de la región de los que no se pudo obtener datos actualizados al 2011, sin embargo es una realidad a voces que esta nación centroamericana ha tenido en los últimos años, fundamentalmente después de 2009, un crecimiento notable, con la creación de muchos puestos de trabajo y la incorporación de un número considerable de la población rural y urbana a diversas labores, tanto en la producción agropecuaria como en microempresas apoyadas por el gobierno sandinista.

Es por ello que considero, en este caso como observador político-económico, que los índices planteados por la prestigiosa entidad de la ONU se quedaron chicos, porque la disminución de la pobreza es mucho mayor, al igual que el llamado de indigencia, porque es poco válido tomar números del año 2009 cuando la crisis económica mundial afectó fuertemente al continente, sin tener en cuenta los años transcurridos hasta hoy día, porque si hay dudas hay que preguntarles a los comerciantes, quienes saben mejor que nadie como está la economía local.

Nicaragua ha tenido un crecimiento del Producto Interno Bruto (PÌB) de forma sostenida en los últimos años, gracias precisamente al aumento de la producción agropecuaria, lo cual ha permitido el incremento de las exportaciones de frijoles, carnes de bovinos y otros rubros que no contaban entre las ventas tradicionales al extranjero, como puede ser el algodón, la artesanía y otros rubros, sin pensar en el turismo internacional, que crece con el apoyo que da el gobierno a las micro y pequeñas y medianas empresas.

Asimismo ocurre con las cooperativas, que han crecido de forma notable, con el incremento de pequeñas industrias en diversos sectores, entre ellos el lácteo y agregarle valor a la exportación de granos, que con inversiones se ponen en el mercado internacional con mejores opciones, listas para llegar al mercado minorista en cualquier país.

A todo esto hay que agregar la labor del gobierno de abrir nuevos mercados en el ámbito internacional, entre ellos de Europa y Asia, como de la Unión Europea, Rusia y la República Popular China, que son mercados gigantescos que pueden resultar a muy corto plazo grandes demandas de productos agropecuarios, tras la certificación del control del mal de las Vacas Locas y de rubros agrícolas que pueden tener gran demanda en esas naciones.

Además, en estos últimos años creció también, de forma sostenida, las inversiones directas foráneas, creando fuentes de empleo, así como la ampliación de infraestructuras en Educación, la Salud y Caminos, que no solamente generan empleo, sino que facilita la transportación de productos agropecuarios hacia las ciudades y puntos de exportación. Sin hablar del desarrollo de la industria láctea y sus derivados, con posibilidades de abrir nuevos mercados en el extranjero.

Considero que es conveniente para nuestras estadísticas poner los numeritos al día y tener en cuenta que en los próximos meses, porque el tiempo pasa, quisiéramos o no, el estudio de factibilidad del canal, que avanza, así como los trabajos de otro megaproyecto, el del satélite, los que redundarán en mayores beneficios para la población, porque en este gobierno todos han tenido que reconocer la eficiente redistribución de las riquezas del país, en beneficio de todos, pero fundamentalmente de los de menos recursos.

En medio de todos estos aspectos tratados, podemos decir con toda seguridad, que los datos de la Cepal y de otras entidades pueden no estar actualizados, que generan equivocaciones, porque es precisamente en estos últimos años en los que nuestro país ha dado un salto positivo hacia el bienestar socio-económico, por lo que es necesario tener numeritos reales.

Además, es cierto, pueden faltar estadísticas, pero las realidades son fuertes y pueden comprobarse mediante un estudio más profundo como es una encuesta casa por casa, tras el cual se pueda saber la realidad de nuestra nación, con qué contamos realmente, cuantos son nuestros desempleados, las posibilidades y que los proyectos no nos sorprendan porque ahora los números dicen una cosa y la verdad es otra, porque de lo que sí estamos convencidos es que la pobreza es menor de lo que dicen esas cifras y que en un momento determinado podríamos tener más necesidades de mano de obra de la que hoy pensamos que está disponible.

En otros trabajos he expresado que Nicaragua puede convertirse en un país necesitado de fuerza laboral, porque sus nacionales no solo están ocupados, sino que se requiere de una masa laboral con esta o aquella preparación técnica, por lo que es necesario pensar en qué se requiere preparar a los compatriotas ante lo que se aprecia para el futuro cercano, ese que puede estar en uno o dos años, no en quinquenios o decenios, porque nuestro país avanza y ya los proyectos que están en desarrollo no son tan lejanos.

Los organismos internacionales, por suerte, pueden estar equivocados en este sentido y el país se encuentra no solo en mejores condiciones laborales y sociales de lo que dan sus numeritos, pero es conveniente preguntarse si es saludable seguir esa supuesta realidad ante el desarrollo que tenemos y lo más que se aproxima, que ya está ahí, en pocos meses. Es mejor estar preparados y poner nuestros números reales que al final son los que podrán expresar las necesidades futuras, a unos pasos de presentarse, y hay que afrontarlas con la cantidad de personas preparadas para esas nuevas tareas.

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