Opinión

Reino Unido: Menos soberanía fuera de la UE

Lentamente, se va abriendo un abismo entre los británicos y sus vecinos europeos

Británicos quien salir de la UE
Una encuesta mostrara que el 56% de los británicos está a favor de la salida del país de la UE, el diario dominical británico expone que las consecuencias de esta retirada serían nefastas. | internet

Redacción Central |

The Observer

Después de que una encuesta mostrara que el 56% de los británicos está a favor de la salida del país de la UE, el diario dominical británico expone que las consecuencias de esta retirada serían nefastas.

Gran Bretaña parece haber iniciado inexorablemente una carrera para dejar de ser miembro total de la Unión Europea. La nueva encuesta de opinión del Observer es tan sólo otro indicador de la fortaleza del sentimiento anti-europeo, ya que indica que, si se convocara un referéndum en el que se preguntase si desean quedarse o salir de la UE, la mitad de los británicos estarían dispuestos a salir de ella. Ahora ya es casi seguro que los dos principales partidos políticos británicos se sentirán obligados a plantear un referéndum similar en sus programas para la próxima legislatura. A menos que Europa de repente se vuelva más atractiva o los pro-europeos puedan plantear un argumento más sólido, el resultado de un referéndum así podría ser inevitable.

La posibilidad de una salida total estará un paso más cerca cuando se celebre la cumbre europea de esta semana, en la que los 27 Estados intentarán llegar a un acuerdo sobre el presupuesto de la UE para los próximos siete años. El gasto en agricultura solía representar la mayor parte del presupuesto europeo; ahora, el grueso del gasto se dirige a la infraestructura de los países más pobres, a investigación y desarrollo y a la implementación de iniciativas paneuropeas, como la propuesta unión bancaria. Es poco probable que se produzca una congelación del gasto, dadas las necesidades del sur y el este de Europa; probablemente los 26 Estados restantes acordarán un pequeño aumento en términos reales.

Gran Bretaña no estará de acuerdo. David Cameron, atrapado entre sus propios parlamentarios euroescépticos cada vez más seguros y un oportunista partido laborista que ha antepuesto la ventaja táctica a sus principios, sabe que no logrará la aceptación del acuerdo en el Parlamento, y que tampoco sobrevivirá al escrutinio de los medios de comunicación euroescépticos de centro-derecha. Se verá forzado a vetar el acuerdo, lo que afianzará la desconfianza entre Gran Bretaña y sus vecinos europeos, haciendo con ello que sea mucho menos posible realizar concesiones incluso para ganar un referéndum sobre una relación semi-separada.

Un desastre a todos los niveles
Los euroescépticos conservadores estarán encantados. En su opinión, la pertenencia a la UE ha contribuido a la prolongada depresión británica. Recordando al derrotado Tea Party en Estados Unidos, ofrecen a Gran Bretaña la posibilidad de convertirse en una especie de Hong Kong. Protecciones mínimas en el lugar de trabajo; la posibilidad de transformarnos en un paraíso fiscal; convertirnos en el renegado político y económico de Europa, suponiendo que la UE no tenga problemas en aceptar una competencia injusta y sin regular. Creer que esta propuesta es la vía a la salvación económica resulta realmente descabellado.
Porque será un desastre a todos los niveles. La industria automovilística de Gran Bretaña se trasladará a países de bajo coste que sigan siendo parte de la UE. A este sector le seguirán otras áreas de la industria; la producción de Airbus migrará a Alemania y Francia. Ya estamos sufriendo enormes perjuicios. Debido en parte a que Alemania prevé la salida de Gran Bretaña de la UE, Berlín vetó el acuerdo de BAE con el gigante de la defensa EADS. No quería que la industria de la defensa en Europa se concentrara en un país que no fuera miembro de la UE. El sector de los servicios financieros se regulará según los términos fijados en Bruselas y no tendrá ningún poder para resistirse. Los agricultores británicos, que han prosperado con la Política Agrícola Común, tendrán que depender del miserable sistema británico de ayuda agrícola que lo sustituya. Las explotaciones agrícolas sobrevivirán con la agricultura industrial, con lo que nuestro querido campo inglés quedará arrasado.

La evasión fiscal llegará a niveles atroces a medida que nuestra economía acabe siendo propiedad total de multinacionales extranjeras, cuya estrategia empresarial se centre en la evasión de impuestos en Gran Bretaña. Ningún euroescéptico se queja sobre la venta de Gran Bretaña a los extranjeros, una limitación aún mayor en nuestra soberanía que la que pueda ejercer Bruselas.

Renegados o hacer frente a los retos del siglo XXI
Nos convertiremos en subcontratistas del mundo con cero soberanía económica, una economía de nimiedades que ofrece un trabajo temporal y mal remunerado a un público que no cuenta con la protección de ningún tipo de contrato social, por la desaparición de nuestra base tributaria.

Los mejores de Gran Bretaña lo saben, sobre todo los equipos de liderazgo de nuestros principales partidos políticos, incluido el partido conservador, los directores de nuestras principales empresas, nuestros líderes culturales, nuestros líderes sindicales, nuestras universidades y algunos de los intelectuales públicos. Pero colectivamente, se mantienen en silencio, acosados e intimidados por el poder abrumador de los medios de comunicación de los euroescépticos y perdiendo la esperanza por la crisis de la moneda única. Aún así, la UE está aplicando mecanismos para la supervivencia del euro e incluso está avanzando: con un mecanismo de rescate, una unión bancaria, una mayor coordinación fiscal y una mayor colaboración política. La UE, el euro y la moneda única seguirán presentes dentro de una década, pues son los instrumentos de nuestro continente para gestionar la globalización y para hacer frente a los retos del siglo XXI. Podemos ser los renegados al margen o bien desempeñar una función clave en uno los grandes proyectos de nuestros tiempos. Los que realmente crean en Europa tienen que empezar a hablar alto y urgentemente.
Un presupuesto inmoral en tiempos difíciles

En su columna semanal en el Daily Telegraph, Boris Johnson sostiene que en un contexto de austeridad general, resulta “sorprendente” que la Comisión Europea aspire a un aumento del 6,8% en su presupuesto. El vociferante alcalde de Londres manifiesta con claridad no tener “ninguna duda” de que en la reunión de Bruselas del jueves el primer ministro británico David Cameron –
[…] vetará este paquete, y no solo contará con el apoyo de cualquier persona sensata de este país -y del resto de Europa-, sino que además tendrá razón desde un punto de vista político, intelectual, moral o cualquier otra perspectiva que se pueda imaginar.

El elemento esencial del argumento de Johnson es que parte de esos 5.200 millones de euros del presupuesto se ha perdido a manos de ” sinvergüenzas multiuso que se han financiado a costa de todos nosotros”.

Este presupuesto está tan infestado de fraude y malas prácticas que en 18 años el Tribunal de Cuentas Europeo no ha procedido a su convalidación […] Hay campos donde los bosques deberían haberse cultivado, y bosques que deberían haberse destinado a campos de cultivo; pero estamos pagando subvenciones para ambos. El año pasado, la propia Comisión confesó que el gasto de la UE en Rumanía -515 millones de euros- había copado casi todos los casos de fraude o abuso de algún tipo. Bruselas manifestó con claridad que parecía como si únicamente alrededor del 10% del dinero en efectivo hubiera llegado a su destino legítimo. […] Los funcionarios de la UE que manejan un extenso abuso de los fondos públicos que se acerca al latrocinio, ahora tienen la desfachatez de decirnos que necesitan un enorme aumento masivo por encima de la inflación para pagar, entre otros, el gran mercadeo sin reformar entre Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo”.

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