Opinión

Bernardo Kliksberg: “Es imprescindible profundizar una economía de rostro humano”

Ante la actual crisis de las recetas neoliberales en Europa, Bernardo Kliksberg plantea un nuevo modelo de desarrollo global. La experiencia argentina y la crisis europea.

pobreza en europa
Kliksberg, con su estilo pedagógico, desglosa una serie de estadísticas que guarda en su memoria, y que retratan la desigualdad que se cierne sobre el mundo. En ese océano de números, no olvida remarcar aquéllos que dibujan el cuadro general: "El 1 por ciento de la población global posee el 43 por ciento de todos los activos patrimoniales del mundo". | theprisma.co.uk

Redacción Central |

Cecilia Escudero
Debate

En un bar de Palermo, el teórico de la economía “con rostro humano”, Bernardo Kliksberg, anuncia, sin rodeos, su secreto. “La única explicación es que segrego continuamente serotonina”, bromea, antes de comenzar la entrevista. Ello explicaría una hiperactividad, en apariencia, inagotable.

De hecho, sólo en los días anteriores al encuentro con Debate, esta “autoridad moral” en la lucha contra la pobreza en el mundo recorrió el país dando conferencias, aceptó la convocatoria de YPF para asesorar a la petrolera en materia de responsabilidad social empresaria (RSE), y recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén, además de la distinción como Miembro de Honor de la Sociedad Hebraica Argentina.

Kliksberg, con su estilo pedagógico, desglosa una serie de estadísticas que guarda en su memoria, y que retratan la desigualdad que se cierne sobre el mundo. En ese océano de números, no olvida remarcar aquéllos que dibujan el cuadro general: “El 1 por ciento de la población global posee el 43 por ciento de todos los activos patrimoniales del mundo”.

En su recorrido por todo el planeta, Kliksberg propugna su filosofía económica, que enfatiza la ética como valor central, y cuyo desarrollo teórico lo convirtió en el padre de la Gerencia Social.

Sobre el modelo económico que adoptó la Argentina en la última década, asegura que “se está yendo por el buen camino”. Por ello, en este diálogo, se le pidió, en primer lugar, que enumere tres aspectos positivos de la gestión actual, en contraposición a otros tres que ya no pueden esperar a ser resueltos.

¿Cuáles serían los primeros?

Por un lado, hubo avances muy importantes en términos educativos. Durante el mandato de Carlos Menem, los recursos que se destinaban a la educación
representaban el 3 por ciento del PBI y ahora son el 6,4 por ciento de un producto bruto que se cuadruplicó. Ello significó que, desde 2003, la matrícula escolar subiera un 25 por ciento en la primaria, y un 23 en la secundaria. En segundo lugar, cabe destacar la Asignación Universal por Hijo. Es la mayor política social de la historia argentina y la más importante de América Latina. Significa el 1,2 por ciento del PBI, y lo
más importante es que restablece un derecho violado a los más pobres, porque no se trata de una política asistencial. Tercero, destacaría la inversión en ciencia y tecnología. El país está poniéndose al día. Una evidencia de ello es Tecnópolis o la ampliación de la cantidad de investigadores en el Conicet.

¿Y con respecto a los desafíos?

Como contrapartida a lo mencionado, el primer punto sería la exclusión juvenil: un 20 por ciento de los jóvenes están fuera del sistema educativo y del mercado laboral. En la época de Menem, esa cifra ascendía al 70 por ciento, pero el actual nivel es un desafío importante. En este sentido, no hay que caer en la trampa siniestra que plantean varios sectores con respecto a la conveniencia de aplicar la mano dura sobre estos jóvenes. Es la idea que sugiere el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Segundo, subrayaría la deserción en los secundarios, que es muy alta, ronda el 46 por ciento. Tercero, la informalidad laboral. Sigue habiendo un gran porcentaje de población sin ninguna protección. Sería interesante el fortalecimiento de las Pymes, que es un camino efectivo para crear trabajo formal.

En nuestro país, pero también en la región, se discute acerca de si el crecimiento tuvo que ver con un nuevo modelo o más bien es producto del llamado “viento de cola”. ¿Cuál es su visión?

Que no basta el viento de cola. Es preciso analizar quién realmente maneja el poder y a favor de quién. La Argentina se vio beneficiada por el aumento del precio de la soja pero, por ejemplo, Arabia Saudita fue mucho más favorecida con el aumento del precio del petróleo. Sin embargo, ese país no cambió un ápice la gran pobreza y exclusión que padece su pueblo, así como tampoco se modificó la brutal discriminación de género que viven las mujeres.

¿Entonces?

Estamos haciendo una gran apuesta mediante el programa que fundé en la Universidad de Buenos Aries, llamado Cien Jóvenes para una Economía con Rostro
Humano. Se trata de formar a los estudiantes, que son agentes de cambio puro, precisamente, para que puedan dirigir y profundizar, a futuro, un nuevo paradigma económico inclusivo. Los países nórdicos lo han logrado. La Argentina, Brasil, Uruguay o Ecuador están avanzando en esa dirección. El programa se extendió a las 26 universidades públicas nacionales del país y ahora también se llevará a cabo en toda la Unasur. Este tipo de enseñanza es imprescindible en momentos en que el capitalismo salvaje está estallando por los cuatro costados.

A nivel regional, uno de los grandes desafíos a futuro es la gestión soberana de los recursos naturales.

La región fue beneficiada totalmente por la naturaleza. Recientemente, se ha establecido que la Argentina y Bolivia son los dos mayores reservorios de litio de todo el planeta. El Norte argentino es pobre; sin embargo, su subsuelo está lleno de ese químico, y lo mismo ocurre en Bolivia. En este contexto, nuestro país debe hacer una gestión inteligente de sus recursos. El tema es cómo ponerlos al servicio de una economía con rostro humano y en consonancia con el ecosistema. Por otro lado, hacen falta políticas medioambientales más activas porque la situación es grave. No sólo en
la Argentina sino en todo el mundo. De hecho, América Latina sólo aporta el 3 por ciento de toda la contaminación global. La inmensa mayoría es producida por las grandes empresas estadounidenses y chinas y por el mundo desarrollado en su conjunto.

Cambiando de tema, los alcances de la crisis mundial muestran sus efectos especialmente dramáticos en Europa. ¿Cuál es su lectura?

En principio, si miramos el caso de Grecia, en los últimos tres años, el PBI cayó un 20 por ciento. En España, Italia, Irlanda y Portugal la receta ortodoxa da los mismos resultados, contrae la economía y provoca que la desocupación alcance a 25 millones de personas en Europa. La situación de la juventud es desesperante, el 52 por ciento de los jóvenes españoles están desocupados, al mismo tiempo, se recortan los gastos en salud y educación. Otra de las cuestiones poco abordadas es la ola de suicidios, en Grecia aumentó un 40 por ciento en los últimos meses. Es decir que son medidas que
están destruyendo físicamente a las personas.

Una de las grandes discusiones es si habría que “europeizar” la deuda soberana de los países con mayores dificultades. Como economista, ¿qué recomendaría?

Se está pidiendo, de alguna manera, una suerte de fiador de la deuda de los países. En este sentido, la emisión de eurobonos iría en esa dirección por lo que sería absolutamente útil. Representaría una medida positiva porque bajarían las tasas de interés, hoy realmente usurarias. Aumentaría la confianza de que los países en problemas van a pagar y no tendría sentido obligarlos a la fuerza a recortar gastos y bajar drásticamente la calidad de vida de la población. De todos modos, los países más ricos de Europa no aceptan blindar con una garantía colectiva y solidaria a las otras
naciones. Pero si esto no ocurre, el riesgo es que el electorado se siga volcando por opciones políticas de extrema derecha. No olvidemos que, en Francia, la ex candidata presidencial Marine Le Pen sacó una cantidad inédita de votos. Por eso, es una esperanza para el género humano que François Hollande haya ganado la elección.

Con respecto a su papel en YPF, ¿cuáles son los proyectos? ¿Cómo ve a nuestro país en materia de responsabilidad social empresaria?

Fui convocado por el presidente de la compañía, Miguel Galuccio, para integrar un consejo de asesores del más alto nivel que tendrá el objetivo de encauzar la RSE de la petrolera estatal. Se van a concretar planes a la brevedad. Es un gusto aportar desde un lugar tan relevante, destacando que ha sido un acierto muy importante que el pueblo argentino en su conjunto pueda administrar un recurso estratégico, tal como lo hacen casi todos los países del mundo. En un marco general diría que el objetivo es impulsar la RSE a nivel nacional, ya que hasta hace poco la responsabilidad empresaria
prácticamente no existía en nuestro país. Es decir, es tiempo de crear condiciones para que las empresas sean competitivas y, a la vez, exigirles que se involucren con los problemas generales del país.

¿Pensó en algún momento en seguir una carrera política?

No es mi preocupación. En lo personal uno trata, desde una posición ética comprometida y no abstracta, de brindar la mayor utilidad posible para forjar una economía que incluya a todas las personas en un sistema sustentable y con respeto por el medio ambiente. Si ello requiriera un desempeño desde un lugar público estaría dispuesto a hacerlo, como de hecho ocurre ahora con mi participación en YPF.

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