Opinión

Fracasan falsos demócratas

Es hora que la derecha nicaragüense aprenda a ser demócrata y admita sus reveses políticos (Por Consuelo Sandoval)

Redacción Central |

La oposición nicaragüense debe aprender de la verdadera democracia que imperó en su símil venezolana, cuyo aspirante presidencial Henrique Capriles, tuvo la madurez, entereza y la valentía de reconocer su derrota frente al victorioso Hugo Chávez Frías.

Capriles obtuvo el voto de más de seis millones de venezolanos, y si hubiese asumido como propia la propuesta de la dictadura mediática y de la derecha internacional para desconocer los resultados electorales del comandante Hugo Chávez, habría utilizado las mismas artimañas y desgastados argumentos de la oposición nicaragüense del “fraude electoral”.

En Nicaragua los alegatos y pretextos de la derecha para justificar sus fiascos electorales han sido variados y de diversos colores que rayan en lo ridículo.

Van desde que perdieron las elecciones debido a que supuestamente fueron infiltrados por otras agrupaciones políticas; la falta de entrega de cédulas, la no acreditación o suplantación de sus fiscales; padrón electoral incompleto, venta del tendido electoral de sus aliados al partido de gobierno, urnas preñadas, la calidad de la tinta indeleble, los observadores y la desunión de la derecha, entre otras sonseras.

Haraganes vividores

Capriles tampoco anduvo cuestionando a las autoridades electorales para justificar su fracaso como ha ocurrido un sinnúmero de veces en Nicaragua.

Estos haraganes y vividores de la política nacional, piensan que como ellos son chelitos y poseen mucho dinero; la gente del pueblo está obligada a rendirles pleitesía y concederles el voto sin que se muevan de sus lujosas oficinas con aire acondicionado.

Ganarse el favor del pueblo requiere de mucho trabajo, sacrificio esfuerzo y dedicación de los líderes.

Esa es una de las principales lecciones que los derechistas deben aprender tanto del desempeño electoral del presidente Daniel Ortega y su colega Hugo Chávez.

Ellos son verdaderos líderes que han puesto todo su empeño para ganarse al electorado, mantenerlo e incrementarlo como ha sucedido con Daniel que pasó del 38 por ciento de los votantes en el 2007 al 60 por ciento que mantiene en la actualidad.

Chávez en catorce años de gobierno, apenas ha perdido un mínimo porcentaje del electorado, debido al lógico desgaste que genera el ejercicio del poder.

Pésimo cálculo

No obstante, Chávez puede reconquistar a ese electorado si rectifica los errores cometidos que han sido reconocidos por ese maravilloso hombre que con su proyecto revolucionario y solidario ha favorecido a millones de latinoamericanos, incluyendo los nicaragüenses.

Contrario a sus pares nicaragüenses, Capriles recorrió Venezuela en busca de votos, no obstante, su posicionamiento como el segundo candidato de mayor preferencia electoral, fue obtenida gracias al inmenso poderío mediático, empresarial, transnacional e imperial que le dio todo su respaldo económico y político.

La dictadura mediática nacional pretendió hacer una especie de paralelismo entre los resultados electorales de Nicaragua en 1990, cuando ganó doña Violeta Barrios y el derechista venezolano Capriles, a quien ya miraban instalado en el trono que por derecho propio le pertenece a Chávez.

Pésimo cálculo porque se les olvidó que Nicaragua fue sometida a una guerra de agresión organizada, dirigida y financiada por Estados Unidos, la cual, provocó miles de nicaragüenses muertos, devaluación de la moneda, desabastecimiento, destrucción de la infraestructura vial y productiva.

Mientras que en Venezuela, Chávez con su gobierno humanista y solidario, además de no enfrentar ningún conflicto armado; ha emprendido un verdadero cambio en la distribución de las riquezas en el bienestar de los más desposeídos.

Reedición de victoria

Al igual que en Venezuela, el Frente Sandinista experimentará un aplastante triunfo electoral en las próximas elecciones municipales, por cuanto, Nicaragua está en paz y armonía; y fundamentalmente porque el gobierno del presidente Daniel Ortega está cumpliendo las promesas ofrecidas al pueblo de Nicaragua y resolviendo sus necesidades básicas.

Es hora que la derecha nicaragüense aprenda a ser demócrata y admita sus reveses políticos.

No deben echar la culpa a las autoridades electorales y los partidos vencedores de sus propias debilidades e incapacidades políticas.

Arriésguense al menos una vez en su vida y salgan a las calles a trabajar para conquistar los votos.

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