(Por Antón Rius, especial para La Voz del Sandinismo) El desarrollo nacional y regional requiere del fundamental garante de la paz, la cual se logra mediante una adecuada justicia social, con posibilidades para todos
Managua.- Nicaragua registra desde el mismo año 2007 una tendencia alcista en cuanto al mejoramiento de la justicia social, con la disminución apreciable de la pobreza extrema, reducción de la desnutrición, mayor calidad de vida para todos, pero en especial para los más desposeídos, gratuidad de un buen sistema de Educación y, sobre todo, la creación de empleos en todo el país, fundamentalmente en zonas tan vulnerables como las rurales.
Todo ello responde a una mayor justicia social, a lo que hay que agregar la voluntad gubernamental de elevar los índices económicos en beneficio para todos, además de un sistema de salud de primera y gratuito, desde el período de gestación, durante los primeros años de vida, así como durante la niñez, juventud, adultez y la ancianidad, el cual proporciona garantía para tener una vida saludable, digna, productiva y satisfactoria.
El gobierno sandinista ha estado trabajando y se proyecta hacia un presente y futuro aun mejores, porque a la vez que se preocupa por crear mayores condiciones de vida para los más vulnerables, proporciona posibilidades para que los jóvenes estudien y se conviertan en futuros técnicos y profesionales, sabiendo que el país se desarrolla a pasos agigantados y que requerirán de sus conocimientos para avanzar más, porque Nicaragua crece y están conscientes de la necesidad de prepararse para un futuro muy próximo.
Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ambos organismos de la ONU, confirman que Nicaragua tiene una disminución del desempleo en los últimos cinco años, debido fundamentalmente a su desarrollo económico y los programas sociales impulsados por el gobierno sandinista, encabezado por el Comandante Daniel Ortega, lo cual se refleja positivamente en mayor exportación, más actividad en el comercio interno, aumento de inversiones directas, disminución de la emigración hacia países vecinos y una creciente actividad de pequeñas y medianas empresas.
La CEPAL señala que esa tendencia positiva se mantendrá en el presente año con más descenso en el desempleo urbano hasta 6,5 por ciento, a pesar de la incertidumbre generada por un contexto económico internacional cada vez más complejo, planteado en un informe conjunto de la CEPAL y la OIT, el cual indica que la tasa de desempleo urbano descendió de 7,3 por ciento en 2010 a 6,7 por ciento en 2011, niveles no vistos desde comienzos de los años 90, del siglo pasado.
Ambos organismos agregan que creció la proporción de los puestos de trabajo formales, los cuales cuentan con protección social, y bajó el subempleo, mientras que los salarios aumentaron en términos reales, de forma moderada.
En esta nación, como toda Centroamérica, las zonas rurales siempre han sido las que sufren con mayor rigor el desempleo, la miseria, el hambre y la extrema pobreza, sin embargo, en solo cinco años el salto en esas regiones nicaragüenses ha sido fabuloso, porque los programas sociales y económicos del gobierno han empezado por ahí, con una fértil asimilación por aquellos que siempre han añorado una pequeña parcela para empezar a producir y proporcionarse medios para vivir y mejorar la situación familiar.
Todo ello indica que era necesario crear empleos en todas partes, tanto en las zonas rurales como en las urbanas y eso tuvo un éxito rotundo, porque en la medida que existían estos las personas tenían posibilidades económicas para satisfacer necesidades de alimentos, ropa y otras demandas que exige la sociedad moderna.
Se desarrolló la gran cadena y proliferó el llamado trabajo informal, ese que no está registrado en libros porque no paga impuestos, incluso seguro social, pero que también proporciona dividendos y hace que el desempleo disminuya hasta niveles ahora desconocidos oficialmente, porque las encuestas lo han situado hasta en un tres por ciento, al laborar muchos por su cuenta y ganan un sustento apreciable.
Por eso no es de extrañar los resultados que reveló el Director del Instituto Nicaragüense de Estadística, Marcos Valle, entidad que hizo una encuesta en siete mil 600 viviendas durante tres años y la reveló en la primera mitad de 2012, que reflejó un creciente empleo, fundamentalmente en mujeres. Entre ellos registraron a persona que están trabajando y reciben un salario, otras acogidas al Programa Bono Productivo Alimentario, quienes trabajan en la agricultura con semillas, animales y un pequeño espacio de tierra proporcionado por el gobierno, así como los trabajadores por cuenta propia, que son decenas o cientos de miles en el país.
El primer efecto tiene coincidencia con el incremento de los programas sociales que realiza el gobierno, porque mientras se crean mayores empleos mediante la creciente inversión directa, se desarrollan planes de entrega de tierra, animales domésticos, semillas e instrumentos de labor agrícola, para que se incorporen a la producción, no solo para mitigar las necesidades más perentorias del hogar, sino para suministrar al mercado y con el dinero que ganen satisfacer otras necesidades.
Hay que subrayar que esos programas se convierten en una excelente redistribución de los recursos con que cuenta el país, a los que se les agrega el plan techo, para evitar que las familias sufran los efectos negativos de las lluvias estando dentro de las casas, porque el techo tenga grandes o pequeños daños por donde entra el preciado líquido.
Y que decir de la entrega gratuita de paquetes con alimentos o de aseo para aliviar las penurias de personas con bajísimos recursos, así como sillas de ruedas, colchonetas y cocinas a personas con pocos recursos. Claro, estos medios por sí solos no resuelven el problema de la pobreza extrema, pero mejora la situación del hogar en la medida que se crean empleos que les proporcionen una entrada de dinero decorosa para sacar a la familia de la extrema pobreza, pasarla a mejor vida, sobre todo cuando más de uno labora, tanto hombres como mujeres.
Otro de los programas sociales que han tenido gran impacto en la eliminación de la pobreza extrema ha sido el de Usura cero, que son préstamos que le dan a mujeres, fundamentalmente madres solteras, para iniciar o ampliar un pequeño negocios, con un interés prácticamente simbólico, tanto para sectores rurales como urbanos, así como productivo o de servicios, pero que han puesto a las féminas como protagonistas en la actividad económica del hogar y del país.
La posibilidad de tener un empleo, una fuente segura de ingresos, reitero, es la mejor forma de eliminar la pobreza extrema, incluso la pobreza, y un elemento importante de la justicia social para preservar la paz, la seguridad ciudadana y la estabilidad político-económica del país, así como otras necesidades sociales garantizadas por el estado, como la salud, educación, deportes y recreaciones sanas, lo que hace que cada vez se tenga una mayor seguridad ciudadana y una más efectividad en la lucha contra las drogas y el crimen organizado, dos tareas fundamentales en esta etapa del Sistema de Integración Centroamericana, en su conjunto, y de cada país de forma independiente.
Nicaragua ha sido elogiada por organismos internacionales sobre estos aspectos y puede ser ejemplo para los demás miembros del SICA, esto es cierto, pero no por eso hay que pensar que todo está hecho, por el contrario es solo el comienzo y que sirva de base para seguir adelante, eliminar no solo la extrema pobreza, sino incluso la pobreza y que cada ciudadano del país pueda tener y disfrutar de una vida digna, decorosa y con buen presente y futuro, como lo ha planteado el Comandante Daniel Ortega.