Opinión

Una fecha histórica, un día inolvidable: Primero de mayo de 1980

(Por Juana Jústiz, especial para La Voz del Sandinismo) La primera celebración del Día de los Trabajadores con una Nicaragua libre, mostró una nueva imagen de la nación, donde hombres y mujeres, campesinos y obreros se unían para la reconstrucción del país

1 de mayo de 1980
Era jueves, pero no uno cualquiera. Era el jueves 1 de mayo de 1980. Todos en el país sabían lo que iba a pasar, aunque sus imaginaciones ni siquiera podían soñar la magnitud de lo que sus ojos vieron más tarde. | Internet

Redacción Central |

(Por Juana Jústiz, especial para La Voz del Sandinismo) La primera celebración del Día de los Trabajadores con una Nicaragua libre, mostró una nueva imagen de la nación, donde hombres y mujeres, campesinos y obreros se unían para la reconstrucción del país

Era jueves, pero no uno cualquiera. Era el jueves 1 de mayo de 1980. Todos en el país sabían lo que iba a pasar, aunque sus imaginaciones ni siquiera podían soñar la magnitud de lo que sus ojos vieron más tarde.

Desde horas de la madrugada ya se apreciaba el ajetreo en Managua. Voces, carreras, pasos, ruidos de vehículos avizoraban la gran multitud que se iba congregando en las calles.

Cerca de las ocho de la mañana el mar de pueblo era evidente: más de 350 mil personas se reunieron en la Plaza de la Revolución “Carlos Fonseca” para celebrar, por primera vez con una Patria Libre, el Día Internacional de los Trabajadores.

Apenas nueve meses después del triunfo de la Revolución Sandinista, los obreros y campesinos nicas podían caminar libremente en su jornada internacional. Atrás quedaba el miedo a la represión de la dictadura somocista, a la cárcel, las persecuciones, al clandestinaje como modo de vida para sobrevivir. No había dudas, el Poder Popular se había apoderado de Nicaragua.

En la multitudinaria concentración se perdían los rostros. Las sonrisas, consignas, pancartas, banderas y saludos se repetían una y otra vez como muestra del apoyo total a la nación que recién surgía.

La marcha estuvo liderada por la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN).

Desde las primeras horas del día se escuchaban consignas que llamaban a la unidad nacional, a apoyar al FSLN y la JGRN, a la solidaridad con los pueblos hermanos que aún luchaban por su verdadera independencia en América Latina y otras regiones del mundo. Mientras, los colores blanco, azul, rojo y negro adornaban la ciudad, donde también podían verse imágenes de nuestros Héroes y Mártires. Sobresalía, nítidamente , la del General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino.

El resumen del acto lo efectuó el Comandante Tomás Borge Martínez; y en nombre de los trabajadores Edgardo Garcia, Secretario General de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC)

El momento más emocionante, sin duda, fue cuando el Tomás pidió a la Dirección Nacional del FSLN y a los miembros de la JGRN a levantar el puño y jurar al pueblo trabajador ser fieles y llevar la Revolución hasta las últimas consecuencias. El gesto de los dirigentes ganó los aplausos de la multitud y las fotografías de los reporteros testigos dejaron para la posteridad la histórica imagen.

Mientras tanto, los miembros del recién creado Ejército Popular Sandinista (EPS) y del Ministerio de Interior (MINT) desde el pueblo y con el pueblo, coreaban: “¡Un solo Ejército!”

Por su parte, las heroicas Milicias Populares Sandinistas desfilaron entre la multitud con una larga tela que decía: “Hemos sido provocados y nuestro deber es la defensa”. Y de la cultura popular se sumaba La Gigantona.

Llegaron de todas partes

Caravanas de autos, buses y camiones procedentes de los cuatro puntos cardinales de la nación trajeron hasta Managua a miles de trabajadores que nunca antes habían pisado la ciudad.

Motivados por el entusiasmo de la Revolución victoriosa y los cambios que se comenzaban a gestar, obreros de las minas de Bonanza, Siuna y Rosita desfilaron con sus cascos rojos en las calles capitalinas.

En el Monumento a Montoya, uno de los puntos de encuentro, se congregaron miles de trabajadores de Carazo. Fue una marcha de alegría y de compromiso, expresión de la alianza obrero-campesina.

Mientras, en Plaza España, en el lado sur, se juntaron los departamentos de Rivas, Granada, Masaya, y el Puerto San Juan del Sur. Eran casi 200 vehículos entre camiones, buses, microbuses.

Otro punto de reunión fue el Parque Candelaria, donde se agruparon los naturales de Estelí, Matagalpa, Nueva Segovia, Chontales y los habitantes de la zona oriental de Managua. Entre sus coros se escuchaba: “Se siente, se siente. Estelí presente”. Al tiempo que sus manos portaban la bandera sandinista, símbolo roji-negro de las luchas revolucionarias.

Cresencio Ruiz, un trabajador de Nueva Segovia, confesó entonces al diario Barricada, órgano del FSLN, que la multitud de su localidad había partido desde las dos de la mañana para participar en el 1 de mayo en Managua.

Matagalpa no fue la excepción

Al igual que en la capital, Matagalpa tuvo su desfile. “Multitudinario” o “gigantesco” son los calificativos recurrentes en los medios nacionales que reseñaron el trascendental hecho.

De Yaosca, Bocaycito, Pancasán, Matiguás, Esquipulas y otros sitios de la región llegó la gente con una alegría contagiosa, ratificada en los coros y las sonrisas de todos. Muchos cargaban a sus hijos pequeños o los llevaban de las manos para que los niños también fueran testigos de una celebración sin precedentes. Más de 20 cuadras consecutivas repletas de trabajadores y campesinos mostraban una de las aglomeraciones más numerosas que se conocían hasta esa fecha.

El desfile lo encabezaron las autoridades políticas y militares de Matagalpa.

Los participantes, portando banderas, pancartas o cuanta iniciativa se les ocurriera, coreaban con todas sus fuerzas consignas de respaldo al gobierno revolucionario y a la vanguardia del FSLN. “Escuchen burgueses vende-patrias, cuál es nuestra vanguardia: el FSLN”, repetían los megáfonos.

El azul y el blanco, por la bandera, junto al rojo y al negro, del sandinismo, eran los colores de una nueva Patria, por fin libre, que miraba con optimismo un futuro mejor para sus hijos, para los trabajadores y campesinos que la construían –y construyen- a diario.

Daniel en Cuba, con el corazón en la Patria

El Comandante de la Revolución Daniel Ortega, en ese momento Coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, como máximo representante de la Dirección Nacional en la misma, participaba, como Invitado Especial, en los actos tradicionales del primero de mayo en la Plaza de la Revolución.

Ese día, Daniel recordó que la invasión por Playa Girón, abortada en la cubana provincia de Matanzas en abril de 1961, partió de Puerto Cabezas,. Y denunció el apoyo a Estados Unidos, por parte de Anastasio Somoza, para que el imperialismo tratara de destruir la naciente Revolución Cubana. En ese momento, reiteró la solidaridad de los hijos de Sandino con los hijos de Martí , de Fidel; del Che. Resaltó la preocupación del imperio por las luchas de liberación del continente, y sus intentos de ahogar en sangre toda lucha de liberación y por la descolonización.

Durante sus palabras al pueblo cubano y los invitados extranjeros congregados, el dirigente nica se detuvo en las relaciones diplomáticas logradas por el gobierno sandinista durante los primeros meses de mandato revolucionario. En especial, agradeció al pueblo cubano su solidaridad para con el nuestro, donde se encontraban médicos, maestros y técnicos prestando servicios en intrincados parajes.

El 1 de mayo de 1980 queda en la memoria, para la historia de nuestro país, como un día de fiesta, de júbilo, muestra del nuevo nicaragüense que nacía. Entonces celebrábamos por el futuro de esperanzas que vendría, pero ahora cada Día Internacional de los Trabajadores podemos repetir imágenes como aquellas por los éxitos socio-económicos que ha tenido el gobierno sandinista, por esta Nicaragua que avanza de victoria en victoria.

(Información tomada de medios de la época, incluída Barricada y sus crónicas alusivas al acto)

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