Opinión

Odio visceral chamorrista

(Por Consuelo Sandoval) Para alcanzar sus propósitos no les ha importado enlodar a instituciones responsables y profesionales o dañar al pueblo que dicen defender

Redacción Central |

Su objetivo es la destrucción total del gobierno del presidente Daniel Ortega. Cualquier método, estrategia o táctica es buena. Lo importante es desacreditar, difamar, denigrar y aniquilar el proyecto revolucionario.

La dictadura mediática chamorrista dueña de La Prensa y El Nuevo Diario, botó el disfraz de profesional, apartidista, independiente, imparcial, en sus publicaciones y se reveló como la férrea oposición al gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

Ya lo decía la canciller hondureña, Patricia Rodas, no hay que ser de un partido político para pretender alcanzar el poder. Solamente se necesita tener un medio de comunicación.

Para alcanzar sus propósitos no les ha importado enlodar a instituciones responsables y profesionales o dañar al pueblo que dicen defender porque se empecinaron en desvirtuar y boicotear todas las actividades que, en ocasión de las fiestas marianas, organizó el gobierno del comandante Daniel Ortega, a quien acusan de instrumentalizar y manipular las tradiciones navideñas.

Recuerdo que en el primer mandato de Daniel en los años 80, se ejecutó esa práctica de rescate a nuestra cultura, tradiciones y costumbres; y se realizaba la celebración de la Purísima en la Avenida Bolívar, había derroche de pólvora y devoción; además que se entregaban juguetes a los niños, a quienes se denominaba los “mimados de la Revolución”. Incluso para esa época se retomó la frase entre Cristianismo y Revolución no hay contradicción.

Los empresarios de la comunicación y sus gobiernos de derecha, estuvieron 16 años en el poder y jamás mostraron una pizca de conciencia y sensibilidad social para compartir con el pueblo en las fiestas navideñas parte de las millonarias riquezas que han acumulado a lo largo de la historia de Nicaragua.

Fue evidente el interés expreso de los negociantes de la información que utilizaron cualquier artimaña y a ciertos religiosos que se prestaron para impedir la participación de miles de nicaragüenses devotos de la Purísima Concepción de María; e intentaron además frenar la asistencia de decenas de miles de infantes y adolescentes a la feria de la niñez feliz.

Sus intenciones se vieron frustradas porque nadie hizo caso a su campaña de descrédito contra el Gobierno y el pueblo se desbordó a celebrar las festividades navideñas.

Igual ocurrió con el homenaje al tricampeón mundial de boxeo Alexis Arguello, a quién los patrones decían admirar; y en sus publicaciones denotaron su desprecio por el hombre pobre y sencillo que tanta gloria brindó a Nicaragua, pues ignoraron totalmente la descomunal velada boxística que fue efectuada en su memoria.

La alegría que ha demostrado el pueblo por asistir a estos eventos no constituye noticia, por el contrario, la agenda de la dictadura mediática versa sobre pésimos augurios económicos o temas que solamente interesan a sus patrones por razones políticas.

Por ejemplo, fundamentándose en especulaciones o fuentes anónimas La Prensa y El Nuevo Diario nos impusieron el tema de la supuesta venta del canal 8 de Televisión.

Apareció publicado en grandes titulares como si fuese de interés nacional. A nadie más que a su dueño le compete que si la estación televisiva es comprada, prestada, fiada o cerrada. Pese a los desmentidos de su propietario Carlos Briceño, la dictadura mediática insistió en que el Gobierno tendría alguna intención en adquirir ese canal de televisión. Sí así fuese. ¿Cuál es el problema?.

Según ellos, el canal sería comprado con el propósito de sacar de circulación a su pariente Carlos Fernando Chamorro, quién posee dos programas de televisión en la televisora.

¡Tremenda prepotencia la de estos dictadores mediáticos!. ¿Creerán acaso que esos programas tienen vasta audiencia e influencia en la población?, sí fuese así, ¿ A qué le temen?. ¿Será que no podrían conducir sus programas en otra televisora? ¿Ó es que solo en su libro pueden leer?. Sin querer menospreciar a esa estación televisiva, de adquirirla sería de muy poca utilidad para un partido político porque no tiene cobertura nacional.

Otro aspecto de la vida nacional que, aparentemente, preocupó a la dictadura mediática fue la incursión de tropas del Ejército en una comunidad de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), en su afán de combatir al narcotráfico internacional que intenta asentarse en las comunidades costeñas.

Las publicaciones destacaron la supuesta persecución y violación de los derechos humanos cometidos por el Ejército contra presuntos comunitarios quienes para los dos periódicos son “ingenuas víctimas” de los militares. La realidad indica que son cómplices de narcotraficantes.

En términos similares se expresaron representantes de las tales comisiones de “Derechos Humanos”, que en realidad actúan como apéndices de los partidos políticos de la derecha.

Evidentemente era más provechoso para los patrones defender a inocentes “víctimas” y dejar en segundo plano, el asesinato a traición de dos efectivos militares quienes cayeron en el cumplimiento del deber.

A estos uniformados también se le violaron sus derechos humanos al igual que a sus madres, padres, hijos, esposas, hermanas, resto de familiares, amigos, quienes quedaron destrozados por el dolor de haber perdido a sus seres queridos.

Esas muertes no eran importantes para los negociantes de la información y la arremetida del monopolio mediático contra el Ejército no se hizo esperar.

Apenas tres meses atrás los dos diarios se desvivieron en elogios, alabanzas y adulaciones para el Ejército en los suplementos editados con motivo del trigésimo aniversario de su fundación.

La diferencia entre esas publicaciones y la incursión en la comunidad costeña, radica en que con el aniversario de las Fuerzas Armadas ganaron buena cantidad de dinero por esas loas. En esta ocasión no había dinero de por medio y aprovecharon el caso para obtener réditos políticos.

¿Por qué la desproporcionada reacción a favor de los narco-comunitarios.?

A todas luces se aprecia que las empresas mediáticas retuercen la realidad de los hechos, según sus intereses políticos y económicos.

Paralelamente, la dictadura Chamorro nos impuso otro tema que tampoco es de interés social, mucho menos nacional, y está referido a la residencia en Costa Rica de los hijos de Daniel y Rosario.

El ánimo político es notorio. Se han dado a la tarea de “descubrir” datos personales de los integrantes de la familia presidencial, entre ellos, número de viajes, de pasaportes, teléfonos, dirección de la residencia, fecha de nacimiento y otros datos que incumben exclusivamente a sus dueños.

La dictadura chamorrista está incursionando en un campo peligroso al inmiscuirse abiertamente en la vida privada de las personas y revelar sus identidades que podrían poner en riesgo su integridad física.

Para nadie es un secreto que en todos los países del mundo la familia presidencial utiliza pasaporte diplomático para viajar, y en muchos casos algunos de sus integrantes estudian en el exterior, tal como ocurrió con los hijos del ex presidente Arnoldo Alemán. Nadie publicó nada sobre este hombre y aunque no tiene origen de abolengo respondía a las políticas neoliberales.

En cambio, la persecución desatada contra la familia Ortega Murillo obedece a que no pertenecen a la clase política de los golpistas chamorristas.

Su propósito es recobrar el poder para beneficio de su clase, la rancia burguesía que integra la familia chamorrista, y no les interesa el daño que provoquen, ni quién sea la víctima. Lo que vale es el resultado.

¿Qué pasaría si se dieran a conocer todos los movimientos migratorios, sus infidelidades, debilidades y otras interioridades de los miembros de la dictadura Chamorro?.

Ustedes también tienen techo de vidrio.

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