Opinión

La figura legendaria de Alexis Arguello

A pesar de la derecha, a pesar de ustedes medios de comunicación al servicio de los yanquis, Alexis Arguello murió como un sandinista

Alexis Arguello
La figura legendaria de Alexis Arguello | Internet

Redacción Central |

A finales de los años 70, una de las Glorias Nacionales del deporte nicaragüense, Eduardo “El Ratón” Mojica, apadrinó a un muchacho, un adolescente casi, un mozalbete, flaquirucho, muy pobre, casi analfabeto, que vivía en la zona de Monseñor Lezcano, y luego, catapultó a la fama nacional con distintas peleas que él mismo promovía. Por ejemplo, El Ratón Mojica se fue a pelear a Costa Rica, e impuso como condición, que en el cartel apareciera su apadrinado, aquel joven flaco… Alexis Argüello.

Desde aquel, remoto ya, 1971, 72, hasta su retiro, casi 20 años después o un poco más, se erigió en Nicaragua la figura legendaria del deportista de mayor trayectoria internacional, de mayor prestigio mundial, de mayor arraigo en el pueblo nicaragüense… Alexis Argüello.

Los sandinistas cometimos un error, entre muchos que hemos cometido, como toda fuerza política, cometimos un error con Alexis Argüello y, le quitamos los bienes que él había logrado adquirir mediante sus peleas. Muchos años después, el Presidente Daniel Ortega, frente a frente con Alexis, le pidió perdón por aquel error, y le dijo que se comprometía a enmendarlo. Y aquello que parecía, incluso hasta un sueño, resultó una realidad, fruto de una entereza personal de ambos personajes, de Daniel Ortega y de Alexis Argüello, y de un desprendimiento también de ambos.

Y empezó un reencuentro, primero personal, y luego político, entre Daniel Ortega y Alexis Argüello, que culminó con las elecciones municipales del año pasado, y con el triunfo de Alexis Argüello, coronado esta vez como Alcalde de Managua.

Él mismo contó muchas veces, cómo él soñaba ser Alcalde de Managua, para hacer cosas por la gente, por “mis indios,” decía él, porque él, como muy pocos en Nicaragua, estaba orgulloso de su origen indígena, de su origen humilde, de la extracción de donde él había surgido, y con quienes había surgido. Él nunca se olvidó de sus raíces.

En el devenir del tiempo, cuando él se retiró de la actividad boxística, Alexis emprendió caminos torcidos, quizás abrumado, porque ya no podía boxear, ya no podía estar sobre el ring, porque quizás estaba deprimido, ¡por lo que fuese! pero él tomó rumbos equivocados y adquirió algunas adicciones. Le costó mucho abandonarlas, los sandinistas le ayudaron bastante; determinados compañeros sandinistas sobre todo, le ayudaron muchísimo a salir de aquellos caminos.

Pero esos son caminos, los cuales se emprenden y nunca se sabe cómo vas a salir finalmente, o si vas a salir definitivamente de ellos, sobre todo porque originan algo que se llama depresión. Y eso lo saben todos los familiares o los que han vivido esas adicciones, saben las depresiones que se sufren cuando uno intenta dejarlo o cuando lo deja definitivamente.

Y son depresiones repentinas además. Podés estar en un momento cumbre, en el éxtasis, eufórico, y de pronto, a la hora siguiente, estás totalmente deprimido, queriéndote suicidar, y hay que estar siempre al lado para evitar las tragedias. Esto fue lo que ocurrió con Alexis. Fue una desgracia terrible. Todavía hoy, creo que Nicaragua sigue conmocionada por aquella noticia fatal del suicidio de Alexis.

Pero ¿qué será más terrible, esa tragedia de Alexis, quitándose la vida, o la manipulación que hoy hacen de su memoria, de su legado, de su ejemplo como persona, como deportista, la derecha, los medios, y algunos políticos basura, que desgraciadamente pisan suelo nicaragüense?

¿Qué será más doloroso, que uno, de su propio entorno familiar, o una de su propio entorno familiar, quiera hacer carrera política y aspire a algún cargo, aliándose con quienes durante su vida política lo denigraron, lo arrastraron, hicieron escarnio de su figura, como fue el Diario La Prensa, El Nuevo Diario y la Rata Montealegre? Tres figuras, o tres emblemas de lo más rancio de la reacción nicaragüense, que quisieron destruir a Alexis mucho antes que él fuese Alcalde de Managua, ¡ya no digamos cuando ya era Alcalde!

Todos los días del mundo aparecían informaciones que trataban de deslegitimar su accionar político, que querían decir que no mandaba, que no tenía inteligencia, que era un títere… ¡todos los días decían algo! Y tristemente hoy, esos medios ahora aparecen como los grandes investigadores, como los que quisieran rescatar al Alexis heroico.

El Alexis heroico no es completo, si no se le estudia como un hombre comprometido con la causa sandinista, con la causa de su pueblo. Ése es el Alexis completo. Fue una decisión voluntaria y meditada por Alexis; no fue una decisión de un día para otro… empezó en el 2000, en el 2001 se unió a la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, y luego, acompañó a Daniel en la Campaña Electoral de 2006, y luego la Campaña Electoral de 2008. O sea, sostenidamente, en los últimos nueve años de su vida, Alexis Argüello fue un militante de la causa sandinista, ¡y eso no lo perdona la derecha! la derecha somocista, que durante la época de la dictadura de Somoza, se enriqueció con Alexis.

¿Cuántas fortunas generó Alexis? ¿Cuánta fortuna sigue hoy, generando Alexis? ¿Se han preguntado eso? ¿Y cuántos de todos esos que hicieron fortuna con Alexis, le extendieron su mano en aquellos momentos dificilísimos de la depresión, después de sus adicciones? ¿Cuántos de ellos estuvieron a su lado para consolarle, para ayudarle a superar esos momentos? ¡Ninguno! Estaba su familia y sus compañeros sandinistas. Esos eran los que estaban con Alexis.

No es justo en términos históricos, no es justo en términos familiares, y no es justo en términos del pueblo nicaragüense, que se esté haciendo escarnio con Alexis. Y no importa si lo está haciendo alguien de su familia o los medios… ¡simplemente, no es justo!

Menos mal que el pueblo nicaragüense no olvida a sus héroes, y Alexis es uno de ellos… ¡está en un pedestal! Difícilmente, el lodo que vierten desde esas cañerías, podrá enlodar la figura de Alexis. Y Alexis, a pesar de ustedes, a pesar de la derecha, a pesar de ustedes medios de comunicación al servicio de los yanquis, a pesar suyo, Alexis murió como un sandinista.

Recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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