Opinión

¿A sangre y fuego?

El gobierno de Daniel Ortega ha reprimido a SANGRE Y FUEGO a la oposición, dice el hijo de Pedro Joaquín Chamorro, a sabiendas de que en Nicaragua, desde que se inicio el actual régimen, las bombas lacrimógenas están guardadas en el almacén de los artículos en desuso y los fusiles se usan tan solo para los desfiles

Redacción Central |

Antes de partir a Chile a presentar “Un grano de Maíz” donde recojo una larga conversación con Fidel Castro, decidí, a toda prisa, escribir esta breve meditación.

Veo, con alguna frecuencia, noticias internacionales en CNN. El mismo día 21 de noviembre, la transnacional norteamericana seleccionó como lo más importante de sus informaciones las marchas ocurridas en Managua.

Ese día y el día siguiente murieron casi 200 chinos por una explosión en una mina, no sé cuantos en Afganistán, las relaciones entre Colombia y Venezuela al rojo vivo (claro está, por culpa de Venezuela, según CNN), etc. Pero lo más importante fue lo de Managua, lo cual no me pareció, para nada, casual.

“Miles de nicaragüenses, dijeron, salieron a la calle a protestar por los intentos reeleccionistas del presidente Daniel Ortega”. Y agregaron “también se manifestaron los partidarios del gobierno”, sugiriendo que la oposición sacó a las calles miles de miles de nicaragüenses y el Frente Sandinista apenas un puñado.

En el mismo programa entrevistaron a Carlos Fernando Chamorro, produciéndose un delicioso dialogo entre la archibonita y archireaccionaria Claudia de Colombia y el nicaragüense.

“¿Como te explicas, pregunta la CNN a CFCh, que se haya producido dos marchas sin enfrentamientos y que el gobierno no reprimió la de los opositores?”

CFCh: “una gran victoria de la oposición esa marcha multitudinaria, que no fue reprimida por temor al costo político, a diferencia de las anteriores que si fueron reprimidas a sangre y fuego”.

Se notaba la entrañable comunicación entre la bonita colombiana y el galán nicaragüense, la sintonía mediática. Fue casi admirable el talento de Carlos Fernando diciendo esta mentira, y dándole cierto sabor de credibilidad. Este caballero es muy inteligente y, por lo tanto, no es posible aceptar su ignorancia sobre este asunto.

El gobierno de Daniel Ortega ha reprimido a SANGRE Y FUEGO a la oposición, dice el hijo de Pedro Joaquín Chamorro, a sabiendas de que en Nicaragua, desde que se inicio el actual régimen, las bombas lacrimógenas están guardadas en el almacén de los artículos en desuso y los fusiles se usan tan solo para los desfiles.

No se ha producido desde que Daniel asumió el poder un solo muerto opositor, un sólo prisionero, un sólo exiliado, ni se lanzó nunca una sola bomba lacrimógena. Decir que Herty Lewetes y Alexis Arguello fueron asesinados por el FSLN, parece una broma de repugnante gusto, una cruel deformación de la realidad. Sobre este asunto me referiré en artículo aparte.

Hablar de “sangre y fuego”, es una mentira deliberada y aborrecible. Esta afirmación solo se explica, en un hombre de la excepcional calidad intelectual de Carlos Fernando, si este es víctima de una neurastenia o, a lo mejor, de una negligencia del lenguaje, lo cual siempre puede ser posible.

En todo caso la manipulación de CNN es una mentira rotunda y despreciable. Le pregunté por teléfono a un alto oficial de la policía -organismo serio en estos cálculos- y le rogué fuese objetivo. Me dijo: la oposición marchó con mas de siete mil personas (lo cual a mi me parece muchísima gente) y los sandinistas con mucho más de doscientos mil (lo cual dada la capacidad de movilización del frente no me parece demasiada gente).

El tamaño de las falsedades es, sin duda, más grande que las marchas ¿Para quienes están destinadas las deformaciones de las cifras? No para quienes estuvieron ahí, sin duda, sino para la incauta opinión internacional.

No hubo enfrentamientos, gracias a Dios, y no hubo, claro esta, represión, a como no la hubo en el pasado inmediato, ni la habrá en el futuro próximo. No hubo enfrentamiento y no hubo represión en virtud al espíritu de paz de los sandinistas y de la vocación hacia la armonía de Daniel Ortega. Negar esto es algo parecido al cinismo o a una triste tristeza.

No fue, por lo tanto, gracias a los Obispos que no hubo reyertas, tal como afirma un diario -esta sin, duda también, es una pobre manipulación- aunque no tengo dudas de que estos señores tampoco deseaban un enfrentamiento. Gracias a Dios.

también te puede interesar