Opinión

La gente se moviliza

La gente ahora tiene cosas que defender, por eso es que se moviliza, ya no está dispuesta a perder lo que hoy le ha costado tanto recuperar

Redacción Central |

A finales de los años 80, cuando Estados Unidos lanzó como su candidata a la señora Violeta Chamorro, prometió mil cosas; prometió que daría a Nicaragua miles, millones de dólares, decenas de millones de dólares, para que saliera de la pobreza; prometió que todo mundo tuviera empleo, todo mundo tendría sus Derechos Sociales, si votaban por el candidato de Estados Unidos. Transcurrieron siete años y nada pasó, nada fue cierto.

Nos dijeron en aquella época, que con elecciones podíamos cambiar las cosas, que con un candidato se podían cambiar todas esas cosas, y se puso a Arnoldo Alemán como candidato de Estados Unidos. A Estados Unidos no le importó que Arnoldo Alemán estaba acusado de ladrón, que había saqueado las arcas de la Alcaldía de Managua, que estaba muy mal visto por todo el mundo, y dijo: voy a respaldar a Alemán, porque es mi ladrón. Y ganó Arnoldo Alemán, después de robarle las elecciones al Frente Sandinista.

Llegó Alemán, y la cosa fue para peor. En lugar de Derechos, se seguían teniendo mercancías, y la gente no tenía a quién acudir, cómo recuperar sus derechos, más que la lucha popular, más que la resistencia. Y llegó Bolaños ¡y peor la cosa!

Durante esos 17 años, la gente sólo tenía derecho a una cosa: derecho al berrido. ¿Saben por qué? Así la bautizó Antonio Lacayo. Durante una de sus tantas luchas populares del pueblo nicaragüense, resistiendo el embate del neoliberalismo, a Toño Lacayo le preguntaron: mire, ¿qué va a hacer el Gobierno si la gente está protestando? ¡Ideay! dice, por lo menos tienen derecho al berrido.

A eso redujeron los Derechos de la gente… el derecho simplemente a gritar, pero nadie les hacía caso. Todo mundo decía todo en los medios de comunicación, se denunciaban todo tipo de cosas, pero no importaba… ¿por qué? A la clase en el poder no le interesaba la opinión de la gente, no le interesaba la queja de la gente. ¡Mucho menos le interesaba ese 27 por ciento de la población desnutrida! Mucho menos le interesaba que la gente ya no podía ir a los hospitales, porque de todas maneras se moría; o que había más de un millón de niños fuera del sistema escolar… ¡no le interesaba! Teníamos derecho al berrido, más nada que eso. ¡Total libertad de expresión! pero de nada te servía, porque decías lo que querías, pero nadie te escuchaba.

En 2006 ganó otro candidato, de otro Partido, con otras promesas. Y ahora, si revisamos el Programa del Frente Sandinista presentado al electorado nicaragüense en el año 2006, más del 70% de las cosas que prometió el hoy Presidente Daniel Ortega, van, o cumplidas al 100 por ciento, o casi totalmente cumplidas. Hagamos un inventario de cosas:

No sólo es la Salud, recuperar el derecho a la Salud, recuperar el derecho a la Educación, recuperar el derecho al Crédito, recuperar el derecho a tu propiedad; sino que hay muchísimas cosas más. Los indígenas, por ejemplo, han recuperado el derecho a sus tierras comunitarias, a su propia organización. Algo que había sido desconocido por todos los gobiernos durante siglos, por ejemplo.

Te cito otro. El otro día en el Programa de Alberto Mora, aquí en Multinoticias, Canal 4, Marcia Ramírez, Directora del Programa Amor, expuso todas las cosas que se hacen, desde ese Programa, en el Ministerio de la Familia ¡y eso es una maravilla! El derecho de los niños abandonados a la familia, porque aquí se habla… hay que sacar a los niños de la calle y meterlos en orfelinatos. Y el gobierno de Nicaragua no tiene esa concepción: Hay que devolver a los niños abandonados, desprotegidos, el derecho a una familia, por ejemplo. Pero puedo citar muchos otros ejemplos.

Y lo mejor de todo es que estas cosas se han hecho sin menoscabo de los otros derechos, porque la libertad de expresión continúa intacta… ¡totalmente! Permitido, cualquier cosa, más aún, aquí todo mundo dice lo que quiere, y no siempre oye lo que no quiere. Es decir, aquí hay total libertad de expresión. Y se sigue con los derechos políticos intactos… derecho a elecciones, la ganamos el año pasado; pero la derecha no sabe perder, o no quiere aprender a perder.

Les cuento todo esto porque esas cosas tienen beneficiarios directos. El centro de las políticas del gobierno es colocar a los seres humanos como objeto de todas las políticas; es decir, los seres humanos es el interés principal de la sociedad, del Estado, del Gobierno de Nicaragua. Y entre los seres humanos, las mayorías están empobrecidas, y por lo tanto, ese es el centro de todas las políticas del Gobierno de Nicaragua.

Y esto se ha transformado ahora en un ejercicio de cómo la gente se ha ido apropiando de todas estas cosas como propias… y vale la redundancia; se ha adueñado de todos esos programas que le han devuelto esos derechos, y ejerce ahora de manera directa, no sólo los derechos, sino que va más allá, lo que hemos denominado el Modelo de Democracia Directa.

¿Qué significa eso? Que la gente decide, desde el territorio, las cosas que se hacen. No ha podido ser ejecutado de manera cabal, al 100 por ciento, y no por responsabilidad del Gobierno, sino porque los enemigos del pueblo, esos que detentaron el poder durante 17 años, incluyendo su padrino, no quieren cambiar las cosas en Nicaragua, para que la gente ejerza el Poder desde abajo, desde el modelo territorial, desde la unidad territorial, desde el municipio, desde la comunidad.

Pero la gente ya prendió la mecha, y la gente ahora tiene cosas que defender, por eso es que se moviliza ya no está dispuesta a perder lo que hoy le ha costado tanto recuperar.

Ese es el gran factor que moviliza al pueblo sandinista, al pueblo nicaragüense, en defensa de un Modelo concreto que le ha permitido recuperar sus derechos e ir más allá. Por eso son las movilizaciones, por eso el pueblo, otra vez, volverá a movilizarse, porque tiene cosas que defender, porque es suyo este proyecto, porque es suyo este Modelo, porque es suyo este Gobierno.

Recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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