Opinión

La bancarrota ideológica del capitalismo

El año 2008 pasará a la historia mundial or ser el de la bancarrota ideológica del capitalismo

Redacción Central |

El año 2008 pasará a la historia mundial, por ser el año no sólo en que la economía capitalista causó la bancarrota de millones de ciudadanos europeos y norteamericanos, y de paso también arrasaron con muchos ciudadanos, con las arcas públicas, con las arcas privadas de muchos empresarios en América Latina, en los países del Tercer Mundo, sino principalmente pasará a la historia, porque es el año que marca la bancarrota del capitalismo en su modalidad neoliberal: la bancarrota ideológica.

Durante muchos años, décadas enteras, recetaron a los países pobres, que la manera de salir de la pobreza era reducir el Estado a la mínima expresión, convertir los servicios en mercancías, alejar a los ciudadanos del quehacer político cotidiano, dejar la política para las élites, dejar las arcas del Estado para que se las repartieran, banqueros, industriales… ¡durante muchos años!

Nos decían, cada vez que había alguna crisis cíclica, de esas que acostumbra el capitalismo, nos decían que para poderla superar, había que reducir más los gastos, había que apretarse la faja, pero nunca se la apretaban ellos. Y acusaban a cualquiera que tuviese como bandera, la intervención del Estado en la Economía como regulador natural… lo acusaban de comunista, de socialista, de trasnochado, de ortodoxo, de dinosaurio, de troglodita, ¡de cualquier cosa!

Pues bueno, resulta que en el año 2008, todos esos dogmas cayeron estrepitosamente, en un solo abrir y cerrar de ojos, al compás de la bancarrota de los Bancos, de las compañías de Seguro, de todos esos que se lucraron a costillas de la clase media, de los obreros norteamericanos principalmente, y también europeos. Y con ello, se fue también, decíamos, todos estos paradigmas, estos dogmas neoliberales.

Apareció George Bush, un representante de la extrema derecha Republicana, interviniendo, en nombre del Estado norteamericano, en bancas privadas, nacionalizándolas. Imaginen ustedes, un dogma derrotado: el Estado interviniendo abiertamente en los asuntos económicos de Estados Unidos. Lo mismo hicieron en Europa.

Pero fíjense para qué ocuparon el Estado… para salvar banqueros. No lo hicieron para salvar a esos millones de ciudadanos y ciudadanas norteamericanos y europeos que quedaron sin casa porque ya no las podían pagar… ¡no lo hicieron por eso! No lo hicieron para salvar a ellos, lo hicieron para salvar a los banqueros. El otro día leía en un cable internacional, que un banquero decía, que ellos operan como la mano de Dios en el mercado. Imaginen ustedes… ¡hasta sacrílegos resultan ser! Porque para ellos, el dinero es dios.

Pues, bueno, les he dicho todo esto, porque Nicaragua también ha visto reflejada esta derrota ideológica del capitalismo neoliberal, y simultáneamente, la victoria de las ideas progresistas de América Latina en Nicaragua, de las ideas, de los postulados del Sandinismo… ¡la victoria ideológica! Los sandinistas somos vencedores ideológicos a nivel nacional y en el compás internacional, en el concierto internacional, somos vencedores ideológicos también.

El ALBA es la punta de lanza de esa victoria ideológica de América Latina sobre los dogmas del capitalismo neoliberal, y lo hemos probado con hechos, no con palabras. Vuelvan a ver ustedes, Bolivia, Venezuela, Nicaragua mismo, vuelvan a ver esos modelos, no tienen nada que ver con el neoliberalismo, y han sido los menos afectados por la crisis mundial del capitalismo. Lo cual no quiere decir que no hayan sido afectados, pero los menos afectados, los que estaban mejor preparados para enfrentarse a la avalancha de la crisis mundial del capitalismo.

Como resultado de esa crisis ideológica, en Nicaragua tenemos una derecha huérfana; huérfana ideológica, huérfana política. Una diferencia sustancial, entre las fuerzas progresistas de América Latina y las fuerzas de la extrema derecha en América Latina también, una diferencia sustancial es que, mientras las fuerzas progresistas, su fortaleza la fundamentan en el seno de la gente; en cambio la extrema derecha, su fortaleza la expresa o la sustenta en el gran capital internacional, en el dinero, en los capitalistas, en los medios de comunicación internacionales. Ellos no tienen soportes internos. Vuelvan a ver Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Cuba, no tienen a nadie adentro, entonces ¿qué hacen? Se ayudan entre sí.

Mandan algunos dinosaurios, algunos think tank, le llaman en inglés, a que vengan a dar charlas, y que vengan a dar instrucciones a la derecha de cómo operar, como ocurrió con ese holandés, ¡que se vaya a buscar qué hacer al suyo! Pero bueno, ¿por qué lo hacen? Porque no tienen nada aquí adentro, necesitan recurrir a lo de afuera.

Su poderío está fuera de Nicaragua, está en Washington, está en Holanda, en Berlín, en Madrid, en París, está en Roma, pero no está en Managua, ni está en ninguna ciudad, ni comunidad nicaragüense… ¡su fortaleza está fuera de aquí! Necesitan ese oxígeno para poder tener una presencia mediática, para poder decir: yo también soy importante afuera. Pero aquí adentro no pintan nada.

La fortaleza del Frente Sandinista en primer lugar, son sus ideas y sus proyectos, y en segundo lugar, es la gente, es el arraigo entre esas grandes cantidades de empobrecidos nicaragüenses que empiezan a salir de esa pobreza acompañados por los Programas Sociales del Gobierno de Nicaragua, programas integrales del Gobierno de Nicaragua.

Esos empobrecidos nicaragüenses, ahora que descubren en el Frente Sandinista o que encuentran en el Frente Sandinista, la posibilidad segura de terminar con su pasado de miseria, con su presente también, aún de miseria, y que van a encontrar muy pronto la posibilidad del Progreso y de la felicidad.

Recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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