Opinión

Estados Unidos y su intervención en Honduras

La intervención norteamericana directa en todo el quehacer político, económico y social de Honduras ha sido a lo largo de toda su historia

Redacción Central |

Este martes 10 de noviembre, el Embajador nicaragüense ante la Organización de Estados Americanos, Denis Moncada Colindres, formalizó una denuncia que, desde hace tiempo, se manejaba en los círculos políticos y periodísticos de América Latina, pero, a partir de ahora, es una posición asumida por el Estado de Nicaragua.

Hay complicidad del Gobierno de Estados Unidos con los militares golpistas, con la oligarquía golpista, con los medios de comunicación gol-pistas, con la Iglesia Católica hondureña golpista, con la empresa privada golpista en Honduras. Hay complicidad de Estados Unidos.

Y esta complicidad no es de hoy, esta complicidad surgió en la génesis, es decir, en el nacimiento mismo del golpe de Estado que tampoco empezó el 28 de junio… ese día culminó. Pero realmente, la conspiración se puso en marcha desde finales del año 2007, una vez que era inevitable la incorporación de Honduras al ALBA, una vez que era simplemente imposible controlar al Presidente Manuel Zelaya, para subordinarlo nuevamente a las políticas norteamericanas.

Pues bien, esta denuncia que ha formalizado Nica-ragua, está exactamente correspondida con los hechos. Conviene recordar algunos antecedentes de Honduras, el principal quizás, la intervención norteamericana directa en todo el quehacer político, económico y social de Honduras a lo largo de toda su historia, particularmente en el Siglo XX, cuando un aventurero norteamericano se hizo prácticamente del Estado hondureño e impuso la ley de la fuerza, y jamás, el pueblo hondureño ha podido conocer una democracia plena.

Toda intentona progresista en Honduras ha sido aplastada por las armas, de todo tipo, contra el pueblo hondureño, contra los sectores progresistas del pueblo hondureño. Quizás el punto más alto de esa brutal represión ocurrió en la década de los 80 cuando, bajo el influjo de la de la triunfante Revolución Popular Sandinista en Nicaragua, se organizaron sectores políticos, populares, sindicales, de distintos orígenes sociales, y empezó una lucha por también, cambiar a Honduras. Eso fue horrorosamente aplastado.

Los servicios de inteligencia norteamericanos tomaron control del Ejército, y empezaron a aniquilar, uno por uno, diez por diez, a todos los dirigentes populares; más de tres mil asesinados y desaparecidos en esa oprobiosa década de los 80, para el pueblo de Honduras. ¿Y saben qué…? muchas de las fosas comunes con decenas de esos desaparecidos y ahora asesinados, aparecieron en la Base de Palmerola.

La Base de Palmerola, que oficialmente se llama Soto Cano, estaba en aquellos años bajo la égida directa del Gobierno de Estados Unidos; el hoy Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, era un discípulo de John Negroponte, un criminal de guerra que, en aquel momento. era el Embajador de Estados Unidos en Honduras, y tenía dos tareas:

Su primera era organizar la contrarrevolución, los ataques terroristas contra el pueblo nicaraguense; y su segunda tarea, era impedir la organización popular en Honduras. Las dos cosas las hizo y uno de sus discípulos favoritos era el hoy embajador norteamericano en Nicaragua, Robert Callahan.

Pues bien, finalmente el pueblo hondureño ve en Manuel Zelaya una posibilidad de encontrar también fórmulas de solución a su pobreza milenaria, su pobreza de antaño, desde la época colonial.

Y de la mano de Zelaya, empiezan a llegar algunos proyectos sociales importantes como la Misión Milagro, los médicos cubanos en Honduras, la Campaña de Alfabetización “Yo sí puedo,” el Proyecto de Petrocaribe, para tener combustible más barato, entre otras muchas cosas.

Y eso, simplemente colmó la paciencia del equipo más ultraderechista que todavía está enquistado en los distintos eslabones de mando del Gobierno norteamericano y que Obama no ha podido controlar. Y eso no lo disculpa, simplemente lo señalamos… ¡no lo ha podido controlar! Y esta operación militar, empresarial-militar, que culminó el 28 de junio, empezó desde la Administración pasada del Presidente George Bush.

Ahora bien, esa operación militar, organizada por el gobierno de Estados Unidos de Bush, ejecutada durante el Gobierno de Estados Unidos de Obama; esa operación militar ha tenido muchos encubridores, pero sobre todo, ha descubierto el verdadero rostro del imperialismo norteamericano que tiene dos raseros para medir.

Para Estados Unidos hay golpes buenos y golpes malos; golpes buenos cuando favorecen sus intereses, golpes malos cuando contrarían sus intereses.

Así ocurrió en la década de los 60, de los 70 y los 80, y hoy vuelve a ocurrir. Estados Unidos ha hecho lo imposible por impedir que el Presidente Zelaya regrese al poder, y ha jugado gallo-gallina todo este tiempo… declara una cosa y hace otra. Se ha negado empecinadamente a calificar lo ocurrido como un golpe de Estado. Y si hoy en día continuamos hablando del golpe de Estado en Honduras, es gracias a la heroica resistencia del pueblo hondureño, que se ha agrupado en distintos frentes por todo el país, protagonizado multitudinarias marchas, paralizado el país en numerosas ocasiones, y sobre todo, ha sufrido una bárbara represión.

No se sabe aún cuántos desaparecidos hay en Honduras, cuántos son los asesinados. No se puede medir el sufrimiento que ha tenido el pueblo hondureño bajo la dictadura militar de Roberto Micheletti.

Todo lo de ahora es una pantomima, no quieren regresar el poder al pueblo de Honduras, y quieren hacer elecciones, fachadas de elecciones, para simplemente colocar otro títere en sustitución de Micheletti. Es la doble moral del Gobierno de Estados Unidos, hoy más que nunca evidenciada.

Dos cositas adicionales. La primera, lo ocurrido en El Salvador, donde hay 150 muertos, quizás se superen los 200, y hay pueblos enteros arrasados por los aludes, por cerros totalmente derrumbados por las lluvias.

Eso que ha ocurrido tiene dos causas principales: el capitalismo depredador que ha empujado a los pobres a vivir a las zonas más desprotegidas; y también tiene el rostro del famoso Cambio Climático, causado también por el capitalismo depredador. ¿Queremos saber qué es Cambio Climático? Veamos el espejo de la tragedia del pueblo salvadoreño.

Y finalmente, buscando otras cosas, me encontré con un poema que se lo queremos dedicar a las turbas del Frente Sandinista, ¡a las orgullosas turbas del Frente Sandinista! que surgen del pueblo nicaragüense, que son expresión del pueblo nicaragüense. Es un poema de un norteamericano, que vivió a principios del Siglo XX, y escribió para los obreros de Chicago, principalmente, la tierra natal de Obama, o mejor dicho, la tierra adoptiva de Obama.

El poema se llama: “Yo soy el Pueblo, la chusma.” Y dice: “Yo soy el Pueblo, la chusma, la multitud, la masa. ¿Saben que todas las grandes obras que existen en el mundo las he hecho yo? Soy el obrero, el inventor, el que fabrica los alimentos y los vestidos del mundo. Soy el público de la Historia. Los Napoleones y los Lincolns han salido de mí. Ellos mueren, y entonces yo mando a buscar más Napoleones y Lincolns.

Soy la semilla de la Tierra. Soy una pradera que soportará muchas labranzas. Terribles tempestades pesan sobre mí. Yo olvido. Lo mejor de mí es chupado y consumido. Yo olvido. A veces gruño, sacudo mi cuerpo y esparzo algunas gotas rojas para que la Historia recuerde. Luego me olvido.

Cuando yo, el Pueblo, aprenda a recordar; cuando yo, el Pueblo, aproveche las lecciones de ayer y no me olvide de quién me robó en el pasado o me tomó por tonto… no habrá entonces en el mundo ningún orador que diga: “El Pueblo” con un acento de burla en la voz o sonriendo despreciativamente. La chusma, la multitud, la masa… entonces llegará.” Un poema de Carl Sandburg.

Recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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