Opinión

La nueva ofensiva contrarrevolucionaria contra Nicaragua

La reciente decisión de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de la República de Nicaragua, que favorece a la reelección del actual mandatario Daniel Ortega Saavedra, ha sido el centro de un serio conflicto de intereses a nivel nacional e internacional que tiene, realmente como trasfondo, las intenciones de Estados Unidos y de sus aliados internacionales, así como de la oligarquía nicaragüense, de impedir que las fuerzas progresistas continúen gobernando en Nicaragua.

Redacción Central |

Este ataque, sin lugar a dudas, es parte de la estrategia contrarrevolucionaria internacional que se contrapone al avance de las fuerzas progresistas en América Latina, al desarrollo del ALBA como un proceso integracionista entre nuestros países, ajeno a la tutela hegemónica de Estados Unidos, y, particularmente, es la expresión de la resurrección de la obsoleta doctrina de la Seguridad Nacional norteamericana.

El martes 21 de octubre el mandatario nicaragüense destacó que la decisión de la CSJ era totalmente inapelable, en clara respuesta a las fuerzas ultraderechistas de su país que cuestionan dicho fallo, escudándose en las inconstitucionales reformas de 1995, las cuales prohíben la reelección presidencial. La CSJ aceptó un recurso de inconstitucionalidad contra las mismas.

En un discurso pronunciado por el presidente Daniel Ortega, el pasado día 19 de octubre, durante un acto celebrado en Chinandega, éste había defendido también la conveniencia de su reelección con vistas a poder dar cumplimiento a su programa de gobierno, que es “un “proyecto cristiano, solidario y socialista”.

La necesidad de su reelección en el 2011, a la que se opone obstinadamente la derecha, la expresó Ortega de la siguiente manera: “Este programa no se puede ejecutar en cinco años, ellos pasaron 16 años, impusieron su programa de capitalismo salvaje, y por eso, con tanta más razón, el pueblo tiene derecho a poder dar continuidad a un Gobierno que defienda y promueva la solidaridad”.

La continuación del mandato presidencial iniciado por Ortega el 10 de enero de 2007, y que transcurrirá hasta enero de 2012, en un nuevo mandato, se ha convertido en un requisito indispensable para lograr la solución de los acuciantes problemas que vive la nación nicaragüense, permeada de serios problemas estructurales y desigualdades sociales. Por ello, Ortega insistió: “La democracia no es aquella que beneficia solamente a unos pocos, a los ricos, a los capitalistas. La democracia tiene que beneficiar a todos, a los campesinos, a los pobres”.

Se dio a conocer una maniobra desesperada de los partidos políticos de la oposición, Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), mediante la cual presentaron ante la secretaría de la Asamblea Nacional de Nicaragua un proyecto de ley para dejar sin efecto la Sentencia 504 de la CSJ, mediante la cual se permite la reelección de Daniel Ortega.

Junto a esta legislación, pretenden introducir otro instrumento legal para anular los resultados de las elecciones municipales de noviembre de 2008.

Paralelamente a la presentación del proyecto de ley mencionado, los diputados de la oposición torpedearon las sesiones de la Asamblea al no registrar su presencia previo a las sesión del órgano legislativo, el pasado 27 de octubre, evitando el quórum requerido para iniciar la sesión de trabajo que analizaría el Presupuesto General para el 2010 y el análisis de una reforma tributaria.

El 23 de octubre no se hizo esperar la respuesta de la administración Obama ante la decisión de la CSJ de Nicaragua, que en abierta intromisión en los asuntos internos de otra nación, declaró en la persona de Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado estadounidense, lo siguiente: “Compartimos la preocupación que tienen muchos nicaragüenses de que esta situación sigue una amplia pauta de comportamiento cuestionable e irregular del Gobierno (…) que amenaza con minar la base de la democracia de Nicaragua y pone en cuestión el compromiso del Gobierno de Nicaragua con la Carta Democrática Interamericana”.

Luego agregó: “Estamos muy preocupados por la manera como la Sala Constitucional de la Corte Suprema ha alcanzado esta decisión”.

No había sido, por supuesto, el primer ataque contra el gobierno de Daniel Ortega. El 19 de febrero de este año, el Presidente del Subcomité de Relaciones Exteriores del Congreso norteamericano para el Hemisferio Occidental, Eliot Engel, visitó Nicaragua, en unión de otros congresistas, con la finalidad de intentar presionar al gobierno con la descongelación de la ayuda contenida en la Cuenta Reto del Milenio (CRM), si cambiaba su política nacional e internacional.

Esta ayuda fue cerrada bajo la absurda acusación de que el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional había hecho fraude en las elecciones municipales de noviembre de 2008, privando a Nicaragua de la ayuda de la CRM y dejando sin acometer proyectos en León y Chinandega por un monto de 175 millones de dólares, de los que se han ejecutado 111 millones.

Estados Unidos, aliado estrechamente a varios países de la Unión Europea, han empleado las ayudas financieras a Nicaragua derivadas de la CRM, así como otras contribuciones procedentes de Europa, para chantajear al gobierno nicaragüense.

Aunque en las políticas de la administración Obama hay una prioridad no oculta hacia Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y otras naciones, no es nada descartable que el Pentágono y la CIA estén detrás de los planes desestabilizadores contra el gobierno de Daniel Ortega, atendiendo a sus claras posiciones progresistas en la esfera internacional y a los cambios que ha realizado en el status quo interno de su país, en detrimento de los intereses de la oligarquía nacional.

Los ataques contra la decisión de la Corte Suprema de Justicia en relación con la inconstitucionalidad del artículo 147, desató de inmediato múltiples reacciones: una menos enfebrecidas que otras, otras claramente más confabuladas con la búsqueda de un pretexto para ensayar en Nicaragua el experimento hondureño. Todas, sin embargo, centraron sus ataques en Daniel Ortega y la actividad de su gobierno, comprometidos ambos en favorecer a los pobres y en hacer desaparecer el predominio económico, político y social de los oligarcas.

Uno de los primeros en reaccionar fue el Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, quien señaló al canal 12 de televisión: “Analizamos el anuncio que había dado la sala constitucional de cambiar un artículo de la Constitución política y considero que es una situación muy triste dentro de la historia de nuestro país, pues nuestra Carta Magna es la única que rige a los poderes del Estado”.

No fue necesario esconder su oposición a la decisión de la CSJ bajo el pretexto de evitar un derramamiento de sangre en Nicaragua cuando, en realidad, se alineaba al reclamo casi histérico de otros sectores de la oligarquía tradicional-

Otros que se apresuraron en acusar a la CSJ con el sandinismo fueron los miembros del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), quienes le imputaron la usurpación de las funciones del Congreso de Nicaragua.

Por su parte, una coalición de partidos de derecha, liberales y seudodemócratas, así como un grupo de renegados de la izquierda, integrada por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), y varios diputados independientes, se sumaron a los ataques contra Ortega.

Para esta agrupación, tradicionalmente confabulada en obstaculizar la acción del gobierno progresista, aunque nunca de forma mancomunada, se dio la ocasión para lanzar una fuerte campaña desinformativa y activar todos los resortes políticos para satanizar a la figura del mandatario, tal como lo han hecho con Chávez, Evo Morales y Rafael Correa en sus naciones respectivas.

La estrategia de los parlamentarios opositores está encaminada a lograr una mayoría simple que les permita oponerse a la decisión de la CSJ y a la reelección de Ortega, rememorando sus pasadas alianzas de noviembre de 2008 para acusar al sandinismo de fraude en las elecciones municipales y deteriorar la imagen de su gobierno a nivel internacional.

A esta supuesta alianza en defensa de la democracia se sumó el corrupto ex presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán.

Otras organizaciones conservadoras, confabuladas contra Ortega desde el momento mismo de la toma de posesión del mandatario, como la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD), el Movimiento por Nicaragua y la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM), también se alinearon contra la decisión de la CSJ.

Las críticas a Ortega y a la actividad del sandinismo en Nicaragua, alineó a figuras controvertidas como el ex canciller y diputado liberal opositor Francisco Aguirre, al ex candidato presidencial y legislador liberal disidente, Eduardo Montealegre y a los desertores de las filas sandinistas, los diputado Enrique Sáenz y Víctor Hugo Tinoco.

Toda la contrarrevolución interna en Nicaragua está ideológicamente vinculada a los sectores ultraconservadores de Estados Unidos, de varios países europeos y a la actividad oscura y subversiva de la CIA y el Mossad, de los que provienen gran parte de los fondos para el financiamiento de su actividad. Prueba de ello es que el Movimiento Renovador Sandinista recibe fondos provenientes de organizaciones demócratas europeas y de Estados Unidos, bajo la pantalla de ONGs.

Una de las maniobras dirigidas desde el extranjero y atizadas por representantes diplomáticos acreditados en Managua, fue la de fomentar el movimiento separatista de los indios miskitos, en una confabulación para sabotear las elecciones regionales de abril en el próximo año.

Los hechos violentos ocurridos Bilwi; Puerto Cabezas, fueron la expresión del intento de crear un foco de conflicto entre el gobierno sandinista y los miskitos. Este fue un pretexto de los enemigos del proceso revolucionario encaminado a sabotearlo y minar la base de apoyo del mismo.

La Fundación Friedrich Ebert, vinculada al partido alemán PSD, ha tenido un rol especial en las campañas desestabilizadoras dentro de Nicaragua. No son desconocidas sus presiones contra el gobierno sandinista y su abierta labor subversiva en apoyo a diversas organizaciones que sabotean el proceso transformador en ese país.

La FFE, por medio de su vocera Valeska Hesse, ha logrado mediante la desinformación y diversas campañas mediáticas, que la Unión Europea haga drásticos recortes a la ayuda que ha ofrecido a Nicaragua. En este sentido, a raíz de la denuncia de un supuesto fraude sandinista en las elecciones municipales de noviembre de 2008, la FFE logró que países como Alemania y Suecia suspendieran la ayuda a Nicaragua.

No es ajeno que se emplee a la Fundación Friedrich Ebert como instrumento para la labor de zapa dentro de la juventud nicaragüense. Para ello, la misma ha instrumentado un supuesto Programa de Formación Social-Política de Jóvenes “Agentes de Cambio”, mediante el que se recluta a jóvenes entre los 18 a 28 años, “con potencial de liderazgo democrático e iniciativa personal, con interés en el mejoramiento del desempeño institucional, con sensibilidad social y en responsabilidad política”, según su IV Convocatoria a dicho programa en el 2008. Está claro, pues, que desde su sede en la OFIPLAZA El Retiro, Edificio No. 6, 2do piso, Suite 626, se ejecuta un programa de adoctrinamiento encaminado a formar a cuadros destinados a minar las bases jóvenes del sandinismo y a crear confusión sobre los programas del actual gobierno.

Los diplomáticos de la Unión Europea acreditados en Managua realizan reiterados actos de intromisión en la política interna de Nicaragua, como fue el caso de su participación en un encuentro con la ONG Ética y Transparencia, la que pretendió alterar el desarrollo de las elecciones municipales de noviembre de 2008, bajo las incitaciones y complicidad de la representación diplomática del gobierno noruego y de la CIA,

esta vez mediante su tradicional pantalla conocida como la National Endowment for Democracy (NED), tan experimentada en sufragar a la contrarrevolución en Cuba, Venezuela y otros países progresistas.

Junto a los que niegan apoyo financiero a Nicaragua y apoyan a la subversión, se destacan también los representantes diplomáticos de Alemania, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Gran Bretaña, Holanda, Japón, Taiwán, Noruega, Suecia, Suiza, la UE, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Hoy por hoy, decenas y casi cientos de estas ONG pululan en Nicaragua, tratando de interferir en el desarrollo político-social del país, contribuyendo a la desinformación y a la guerra ideológica contra el sandinismo, a la creación de confusión y a la venta de una imagen distorsionada ante la opinión pública internacional. Entre estas organizaciones, artífices de la creación de una supuesta y vasta oposición popular al gobierno de Ortega, se destacan la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD), el Movimiento por Nicaragua (MPN), el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), el Centro de Investigaciones de la Comunicación (Cinco), Probidad y la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH)”.

Todos estos maquiavélicos proyectos de seudo organizaciones responden al financiamiento de Estados Unidos e Israel, así como de naciones europeas como Alemana, Suecia, Noruega y otras. Una gran parte de la ayuda para su actividad proviene de la NED, del National Democratic Institute, la Agencia de los Estados Unidos para, el International Republican Institute,el Banco Interamericano para el Desarrollo.

Baste decir que solo las naciones europeas han financiado la actividad de esta quinta columna antisandinista con cerca de 350 millones de dólares desde que Ortega ascendió a la presidencia.

No solo el gobierno sueco ha financiado la oposición y ha negado al gobierno de Nicaragua su prometido apoyo financiero, sino que ha estimulado, a través de la prensa de su país, una permanente campaña desinformativa y una guerra sin cuartel contra el sandinismo, como es el caso del periódico Sydsvenskan y su corresponsal Henrik Brandão Jönsson. A este diario sueco se ha sumado la agencia de noticias TT y otros medios de derecha.

Otro activo detractor de la labor de Ortega en Nicaragua, es el supuesto partido de izquierda sueco Vänsterpartiet, que navega en un rumbo controvertido que muchas veces le hacen bailotear indistintamente hacia el centro o a la derecha en temas de la política internacional.

Desde 2008, el Ministerio de Cooperación para el Desarrollo Internacional de Suecia, el Ministerio Federal de Colaboración Económica y Desarrollo de Alemania, así como otros organismos internacionales y países miembros de la UE, han mantenido las falsas acusaciones sobre el supuesto fraude electoral de noviembre de ese año y la supresión de la personalidad jurídica a dos partidos hasta el 2012 por parte del Consejo Supremo Electoral: el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y el Partido Conservador, quienes realmente violaron normas legales establecidas, según aclaró Roberto Rivas, el presidente del CSE. Estas acusaciones, junto a una “preocupación” por una supuesta persecución a las actividades de las ONG en Nicaragua, han servido de instrumento para cerrar la ayuda al gobierno de ese país.

De manera oculta, aunque no tenga embajada en Nicaragua, el gobierno de Israel trabaja tras bambalinas para sabotear la actividad del gobierno sandinista, sobre todo luego de su declarado apoyo a la causa del pueblo palestino y su acercamiento a Irán.

Hoy los agentes sionistas del Mossad se esconden como asesores en el campo de la agricultura y la actividad empresarial. En otros casos, se escudan mediante la penetración en centros de estudios con vistas a buscar prospectos para una ulterior misión dentro del marco de su guerra ideológica contra las fuerzas progresistas de la región.

Llama la atención, en este sentido, el concurso que desarrolla Israel en Costa Rica y Nicaragua, denominado Conozca a Israel, el que solo en Nicaragua involucró a más de un centenar de jóvenes. Detrás de este inocente concurso, se encuentra el interés del Mossad de buscar futuros agentes para su actividad. En esta labor se destacan Enrique Rimbaud, presidente de la Asociación de ex becarios de Israel en Nicaragua, Arturo Vaughan, cónsul honorario de Israel en Nicaragua y Ehud Eitam, embajador de Israel con sede en Costa Rica.

Un rol destacado en los ataques contra Nicaragua lo han tenido también el Interamerican Institute for Democracy, el Diálogo Interamericano y el Council of Hispanic Affairs, quienes han hecho convocatorias a gobiernos y otras organizaciones para lanzar una serie de tenebrosas campañas desestabilizadoras en lo interno para Nicaragua y de ataques ideológicos a nivel internacional.

La actividad mediática con vistas a desestabilizar a un gobierno no es algo novedoso, ya que países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, e incluso la administración de Obama, la están padeciendo con diversos grados de intensidad.

El gobierno sandinista de Daniel Ortega no escapa tampoco a estas campañas en que la prensa, aliada a los sectores de derecha, se pone al servicio de la más incruenta guerra ideológica. Sabido es que la mayoría de los medios de comunicación son propiedad de personas que responden a los intereses de la oligarquía, como son los casos de El Nuevo Diario, La Prensa, Trinchera y Nicaragüita.

Uno de estos periódicos, La Prensa de Managua, encomendó una encuesta a la empresa M&R Consultores, con vistas a crear un adverso estado de opinión contra la reelección del presidente Daniel Ortega. Según los encuestadores, un 68,3 por ciento de las personas entrevistadas se oponen a la decisión de la CJS en este sentido.

El dudoso manejo de los resultados es una clara maniobra dentro de la guerra mediática desarrollada contra Ortega, a la que se han sumado también los medios de comunicación de Estados Unidos y de los países desarrollados, con el fin da satanizarlo. El diario español El País ha sido uno de los más fervientes detractores del gobierno nicaragüense en los últimos meses, al extremo que ha publicado un artículo mensual con fuertes acusaciones al mandatario y alterando las cifras concernientes a los resultados económicos y sociales de su gobierno.

Otro periódico, el Diario de Las Américas, de Miami, se ha convertido en vocero de los grupos contrarrevolucionarios radicados en esa ciudad, los que se han vinculado a los extremistas de origen cubano y venezolano, para lanzar diatribas contra los gobiernos del ALBA.

La campaña mediática contra Daniel Ortega tuvo un sello particular con las declaraciones de Gioconda Belli, escritora y ex militante del FSLN, quien lanzó contra el mandatario ridículas acusaciones en las que lo compara al ex rey de Francia, Luis XIV.

En Miami, convertida para desdicha de sus ciudadanos, en capital de la contrarrevolución y el extremismo internacional, se ha desarrollado una fuerte e histérica alharaca contra el gobierno sandinista. Hace unos días se constituyó allí la Unión Nicaragüense Americana, a imagen de la tenebrosa FNCA, con la finalidad de “hacer todas las gestiones pertinentes de oposición para que Ortega respete la Constitución Política de Nicaragua que prohíbe su reelección”.

Pretendiendo realizar una fuerte labor de lobby dentro del Congreso sus integrantes, pertenecientes todos a la Asociación de Periodistas Nicaragüenses, al Partido Conservador, al Partido Liberal Constitucionalista, al Partido Liberal Independiente, al Movimiento Renovador Sandinista y a Vamos con Eduardo, entre otras organizaciones, pretenden apoyarse en la base contrarrevolucionarias de terroristas de origen cubano y venezolano residentes en esa ciudad floridana, así como en los representantes ultraderechistas Ileana Ros Lehtinen y los hermanos Díaz Balart.

Otro grupúsculo de derecha radicado en Miami, la Sociedad Nicaragüense Americana de Periodistas (NAJS) se sumó al corrillo de protestas anti gubernamentales. En su caso, sus posiciones reaccionarias quedaron evidenciadas cuando reclamaron la ayuda de los EE UU para: “(…) tomar nota de este nuevo abuso del FSLN, que, en su afán de perpetuarse en el poder e imponer el llamado Socialismo XXI del presidente venezolano, Coronel Hugo Chávez, altera el orden constitucional y lesiona elementales derechos de los nicaragüenses, con incalculables consecuencias regionales”.

Buscando alianzas con la extrema derecha en el Congreso norteamericano, la NAJS envió una carta a la congresista Ileana Ros-Lethinen, para que ésta mediara ante el presidente Barack Obama: “Solicitamos que continúe alertando al Congreso norteamericano, sobre los graves peligros que viven Nicaragua y la región bajo el Gobierno de Daniel Ortega, y que se urja al presidente Barack Obama a poner atención a los riesgos que esto implica”.

Papel destacado dentro de la base de la contrarrevolución antinicaragüense en el exterior desde la década de los 80, lo ha desempeñado la Fuerza Nicaragüense de Tarea Cívica, a la que han revivido para acrecentar su ofensiva contra Daniel Ortega. Dirigida tradicionalmente por adinerados, tal como ocurre con la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la FNTC responde incondicionalmente a la extrema derecha de EE UU y a la oligarquía nicaragüense, Baste destacar que uno de sus líderes, Orozco, es actualmente el vicepresidente del Terra Bank y fue tesorero, a la par que administrador, de la Gran Convención de Nicaragüenses en el Exterior durante el 2006.

La NCTF ha creado un premio denominado Nicarao Award para consentir a figuras como el congresista Mario Díaz-Balart y al corrupto comisionado de Miami-Dade, Joe Martínez.

La confabulación de la NCTF con la contrarrevolución venezolana se puso de manifiesto en un acto celebrado el pasado 23 de mayo de 2009, cuando el ex alcalde golpista venezolano Alexis Ortiz participó, en Miami, en el Fórum Libertad de Expresión y Derechos Humanos en Latinoamérica, bajo el auspicio de la Fuerza de Tarea Cívica Nicaragüense y por El Diario La Prensa. Allí declaró Ortiz: “(…) por no atender a tiempo y sin ambages lo que sucedía en Cuba, ahora en Venezuela sufrimos la misma pesadilla que los cubanos”.

Está más que probada la participación de los representantes de la ultraderecha norteamericana Ileana Ros-Lethinen y los hermanos Mario y Lincoln Díaz-Balart, en todas las campañas contra Cuba, Venezuela, el ALBA y todo aquello que represente un paso de avance de las izquierdas en América Latina y el mundo. Su agresividad contra Nicaragua tampoco ha sido negada.

El 11 de diciembre de 2008, estos benefactores de terroristas pidieron a la entonces Secretaria de Estado Condoleezza Rice, la total suspensión de la ayuda que recibía Nicaragua a través del DR-CAFTA y por la Cuenta del Reto del Milenio. Los argumentos esgrimidos en la misiva a Rice, hablan por sí solos: “Le escribimos respetuosamente para solicitarle que continúe sobre Nicaragua la suspensión del desembolso del programa de asistencia Cuenta Reto del Milenio (CRM) y que se tomen las acciones necesarias para suspenderle a Nicaragua los beneficios del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana”.

El 4 de diciembre de 2005 se produjo un encuentro entre el congresista de ultraderecha Mario Díaz-Balart con nicaragüenses en Miami, en el que hizo un llamado a enfrentar a Cuba y Venezuela, así como contra todos aquellos que amenacen la democracia en la América Latina.

Los grupos nicaragüenses que se oponen al sandinismo usan los mismos espacios de protesta que sus congéneres de la mafia anticubana de Miami, en la Pequeña Habana y, particularmente, el espacio ubicado frente al restaurante Versalles, donde no hace mucho los intolerantes de Vigilia Mambisa quemaron los discos del cantante colombiano Juanes.

Hoy no sorprende para nada ver a los recalcitrantes contrarrevolucionarios nicaragüenses marchar por las calles de Miami, capitaneados por Elio Aponte, desfilar contra Cuba, Chávez, Ortega, Evo, Correa y el ALBA, en unión de los escuálidos de ERVEX y de los terroristas de origen cubano integrados a Unidad Cubana, MAR por Cuba, Alpha 66, Vigilia Mambisa, la Junta Patriótica Cubana, Congreso Nacional Cubano, la Asociación UMAP y Cuba Independiente y Democrática.

No cabe la menor duda que la ofensiva antinicaragüense es parte de una vasta operación contrarrevolucionaria en América Latina, dirigida contra Cuba, Venezuela y el resto de los países del ALBA. Nicaragua puede ser la antesala de Honduras.

Tomado de Rebelión

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