Opinión

Volveré y seré millones

La histórica frase de Tupac Katari vive ahora en la realidad de nuestra América Latina

Redacción Central |

Cada vez que el Presidente Evo Morales termina un discurso, o con frecuencia al menos, él concluye recordando un episodio histórico, aquella frase famosa que dijo un líder indígena boliviano, Tupac Katari: “Volveré y seré millones.” Y aquello que parece un poema, un eufemismo, una poesía, es hoy una realidad formidable.

Aquello que lanzó aquél líder indígena hace más de 500 años, asfixiado, atenazado el pueblo indígena por los españoles, por los invasores que vinieron a imponer tantas cosas, a hierro y fuego, Katari lanza aquella exclamación: ¡Volveré y seré millones! Cuatro palabras.

Más de 500 años después, eso vivimos. Y todo empezó en esta América Latina con la Revolución Cubana, la Revolución triunfante de hace 50 y pico de años en Cuba. Luego le siguió la Revolución de Allende, pero fue abortada por Estados Unidos. Ahí quedó la semilla, pero fue a sangre y fuego que Estados Unidos impuso al General Pinochet.

Más tarde, llegó la Revolución Popular Sandinista; la segunda Revolución armada en América Latina , que llega al poder, derroca una dictadura, implanta un nuevo régimen. Después vinieron otros fenómenos, la Isla de Granada, precisamente el 25 de octubre, es decir este domingo, hemos cumplido otro aniversario… el 25 aniversario del fin de la Revolución granadina, primero por contradicciones internas y luego por la invasión norteamericana.

Después, Estados Unidos, mediante su chantaje, mediante su política de guerra, de destrucción a Nicaragua, logra que su candidato derrote en las urnas al Frente Sandinista, y se abre un paréntesis que duró más o menos 16 años.

En 1998, un militar retirado logra ganar las elecciones por una mayoría apreciable, con una promesa: refundar Venezuela. Se trataba de Hugo Chávez Frías. Tres años más tarde, Chávez Frías recibe una ofensiva descomunal de la derecha, tratando de derrocarlo; primero, un golpe de Estado que duró 24 horas, y luego el paro petrolero. Ambos los venció.

Y empieza a partir de ese momento, una ofensiva en América Latina, de procesos políticos nacionalistas, autóctonos, liberadores, progresistas. Cada quien desde su propia realidad, cada quien con un liderazgo diferente, cada quien con una estrategia electoral distinta, cada quien desde organizaciones de naturaleza muy variadas. Esto es muy importante, América Latina es variopinta, y variopinta ha sido la fórmula de alcanzar el poder. No podemos hablar de receta.

Un amigo, allá en Italia, me decía, que la gran virtud de Fidel, el gran aporte de Fidel a la izquierda mundial es que nunca nos ha dicho cómo tenemos que llegar al poder… y su ejemplo ha sido suficiente. Pues bien, bajo el influjo de esa influencia del proceso progresista, nacionalista, revolucionario de Cuba, han ido surgiendo todos estos procesos.

Luego vino la victoria de Lula en Brasil, que nadie lo esperaba y todos la esperábamos. Y el status quo de Brasil, todo el poder mediático, el aparato militar, los industriales de Sao Paulo, los ricos de Brasil, estaban en contra de Lula, ¡y Lula ganó las elecciones! Y ganó de la mano del pueblo pobre de Brasil, ignorado, marginado, explotado durante siglos.

Después de Lula, han venido otros triunfos: Evo, en Bolivia, ¡una maravilla como Presidente! El primer Presidente indígena en la historia de Bolivia, en un país que tiene casi el 70 por ciento de su población indígena; todavía no tienen un solo General indígena. Luego, han ganado otros procesos progresistas, Rafael Correa en Ecuador, con su Revolución Ciudadana. También ha habido otros procesos diferentes en su profundidad, en su manifestación… en Argentina con Cristina Fernández ahora, y antes con Néstor Kirchner; en Chile con Michelle Bachelet ahora y antes con Ricardo Lagos.

Son procesos políticos distintos, todos tienen una común idea: el proceso de Independencia de América Latina, un proceso de construcción nacional; algunos más profundos que otros, algunos revolucionarios, otros sencillamente progresistas, pero todos en el camino de la Independencia de América Latina, de sacudirse la tutela de los intereses del imperialismo norteamericano.

Y esto es de particular importancia. Nunca antes en la historia de América Latina habíamos tenido procesos de esta naturaleza, simultáneamente. Habían sido fenómenos aislados, como ocurrió con la Revolución de Arbenz en Guatemala, a principios de los años 50, finales de los años 40; o como ocurrió también en algún momento en el Perú con Velasco Alvarado; en Panamá con Omar Torrijos. Fenómenos que iban siendo aislados, pero por primera vez tenemos un cúmulo de procesos políticos que apuntan a una dirección.

Quiero apuntar todo esto, porque este domingo ha habido una victoria de la izquierda en Uruguay, José Mujica, un ex guerrillero de más de 70 años, ha ganado las elecciones en Uruguay, por casi el 50% de los votos; habrá segunda vuelta, pero miren la importancia de esto. Tabaré Vásquez, el todavía Presidente de Uruguay, es un médico, fue Alcalde de Montevideo tres períodos y logró hacer una muy buena gestión; logró ganarse el cariño de las clases medias, con un discurso desde las clases medias progresistas. Tabaré Vásquez, un médico progresista.

Hoy en día, el pueblo uruguayo ha votado ¡por un guerrillero! Por un hombre que estuvo prisionero y rehén de los militares. Imaginen… lo colocaron como una especie de paredón, de defensa, si acaso había un ataque guerrillero importante en Uruguay lo iban a matar a él y a otros compañeros. Este hombre salió de la cárcel hace casi 20 años, un poco más de 20 años, y hoy va a ser el Presidente de Uruguay, sin renegar de su condición de Tupamaro, sin renegar de su pasado, actualizando sus propuestas al Uruguay de hoy, que no es el mismo Uruguay del 85 ni el de los 70.

Pero básicamente, finalmente Pepe Mujica, el guerrillero Tupamaro… por ese hombre han votado los uruguayos, con una propuesta de avance progresista, de profundización de los cambios en Uruguay. Falta una segunda vuelta, a mí no me queda la menor duda de que va a ganar esas elecciones. Pero lo importante es el avance de la conciencia del pueblo uruguayo y cómo van derrotando los miedos.

Hubo otros resultados en esta elección, dos referéndums que no lograron ser aprobados, probablemente por una equivocada estrategia de incorporarlos con la elección presidencial, más allá de una convicción ideológica del pueblo uruguayo, porque hubo mucho menos votos para los dos referéndums que para la elección presidencial. Pero esa es harina de otro costal.

Lo que quiero apuntar es esto: la importancia de definirse claramente ante la gente. Esto soy, esto quiero, por esto lucho. Y esa importancia es la que te lleva finalmente a la victoria, la que te hace conquistar el voto de la gente, el corazón de la gente. Los sandinistas en Nicaragua, decimos claramente lo que somos, lo que queremos, por qué lo queremos y en qué plazo lo queremos.

No nos andamos con dobleces, nosotros somos revolucionarios, queremos el socialismo, vamos a construir el socialismo a nuestro propio ritmo, desde nuestra propia experiencia, con nuestras peculiaridades, como dirían los teóricos. Es decir, con nuestra manera de ser, con el rostro de Sandino, con la figura de Carlos, a lo nicaragüense, en los ritmos que nosotros decidamos de acuerdo a nuestra propia realidad ¡pero seguro! Esa es la meta.

Recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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