Opinión

Si nadie quiere a Daniel, ¿de qué se preocupan?

Desde que Daniel Ortega Saavedra retornó al poder como Presidente constitucionalmente electo de la República de Nicaragua, sus feroces detractores han sostenido la peregrina tesis de que se trata de un gobierno impopular.

Redacción Central |

Desde que Daniel Ortega Saavedra retornó al poder como Presidente constitucionalmente electo de la República de Nicaragua, sus feroces detractores han sostenido la peregrina tesis de que se trata de un gobierno impopular obtenido mas por subterfugios que por la voluntad popular, mas aun, apodaron al Presidente Constitucional como “38”, debido a que en sus cuentas alegres, se llegó al poder por los votos del 38% de los votantes.

Después, en los dos años y pico de gobierno Sandinista, han esgrimido argumentos que llevan todos a tratar de generar una opinión colectiva de “impopularidad” de Daniel Ortega.

Un candidato impopular no es problema para nadie, es mas, los candidatos impopulares son estimulados a participar en contiendas electorales, tal es el caso de Eduardo Montealegre, quien fue “enganchado” por Arnoldo Alemán para que se quemara participando en dos elecciones seguidas en las que fue derrotado abiertamente.

Las pretensiones electorales de un candidato que el pueblo rechaza no debería ser motivo de desesperación para nadie.

Pero, ver a Dora María Téllez jalándose los pocos pelos, a Eduardo Montealegre compungido, al coronel Juan Abelardo Mata gesticulando acremente, al boca sucia de Quiñónez contorsionarse grotescamente y demás fauna “opositora” gritar como “mona maltirada” porque se abre la oportunidad constitucional que José Daniel Ortega Saavedra, ciudadano nicaragüense, nacido en Chontales y radicado en Managua, o sea ciudadano de este país con iguales derechos y obligaciones pueda ser reelecto por el pueblo.

¿Qué ven realmente en una candidatura de Daniel Ortega ? ¿Acaso ya no es el hombre más impopular de Nicaragua? ¿O es que ya lo quiere más del 38% del electorado y que será lo que motiva esta grita desmesurada?

¿No dicen que nadie lo quiere? Entonces, ¿de qué se preocupan? ¿O será que ya los Estados Unidos de Norteamérica; sus patronos, amos y señores, les cantaron cero?

Y es que Estados Unidos de Norteamérica, poco a poco, se viene empantanando en sus argumentos con relación a la nueva estrategia de trato con América Latina. Acaba de aplaudir la apertura constitucional en Costa Rica que contribuyó a la reelección de Oscar Arias, igual con Uribe en Colombia, ¿qué le queda por reclamar en Nicaragua? ¡¡¡Nada!!!

Sin embargo, lo mas importante es que se ha hecho valer el espíritu de nuestra Carta Magna: la igualdad. Constitucionalmente todos somos iguales, eso quiere decir; en Nicaragua se prohíbe la discriminación por cualquier motivo, razón o circunstancia, repito, se prohíbe.

Aquí blancos y negros, ricos y pobres, hombres y mujeres, todos, somos iguales ante la ley, eso dice la Constitución, conceder ese derecho no es un premio, ni una “maniobra”, es respetar la esencia misma de la suprema ley de la nación.

Por lo demás, ¿cuál es el miedo? ¿Acaso no dicen que Daniel no es demócrata? Ahora verán que sí lo es, verán que si se somete al escrutinio popular.

Daniel no lo ha dicho, pero nosotros lo aseguramos: ¿quién nos puede negar el derecho de llevar a Daniel Ortega de candidato? Nadie!!!

El “Chingaste” de oposición que aun queda solo tiene una opción; llorar, pero recuerden lo que dice Oscar de León: “Llorarás y llorarás sin nadie que te consuele”.

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