Opinión

La Paz o la Guerra

La entrega del Premio Nóbel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene connotaciones contradictorias y confusas

Redacción Central |

La entrega del Premio Nóbel de la Paz para el actual Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, parece ser, a todas luces, una decisión política sujeta a la coyuntura que actualmente vive el mundo.

La entrega de este significativo galardón que, en esta ocasión, es dada al máximo dirigente de la principal superpotencia del mundo tiene connotaciones contradictorias y confusas.

Digo que me parece contradictorio porque un Premio Nóbel por la Paz es entregado a un personaje que, actualmente, bajo su conducción, mantiene y piensa sostener la llamada “Guerra contra el Terrorismo” que, en este capítulo, se materializa en el Medio Oriente, pero después, bajo la premisa y la etiqueta de terrorismo o terrorista, puede hacerse y atacar, porque además tiene la capacidad y la fuerza, en cualquier rincón del mundo.

Siendo solo un poco suspicaz, pregunto: ¿Cómo es posible que uno de los países que invierte y tiene bajo su poder el más sofisticado arsenal militar y además se constituye como la principal fuerza bélica de ataque y defensa del mundo, no ha podido encontrar al “oscuro” personaje llamado “Osama Bin Laden” y no ha podido desarticular “su enorme red terrorista Al-Qaeda”?

Ante esta afirmación no negamos bajo ninguna circunstancia y mucho menos dejamos de condenar el abominable ataque efectuado el 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas en territorio estadounidense, donde murieron más de 2 mil 500 inocentes.

Pero podríamos pensar que existen otras intenciones detrás de ésta avanzada militar que se expande y controla extensos territorios con enormes riquezas en petróleo y energía.

En una publicación realizada el 28 de junio del 2009 por el diario norteamericano The Wall Street Journal, la periodista Gina Chon redacta una nota que pudiera explicar el verdadero trasfondo de la guerra sostenida en Irak. La nota dice lo siguiente:

“El gobierno de Irak se dispone a licitar contratos petroleros a compañías extranjeras por primera vez desde que el país nacionalizó la industria hace más de tres décadas. Si todo sale según lo previsto, en la primera ronda las petroleras extranjeras ingresarán para ayudar a Irak a impulsar su producción en seis yacimientos que han sufrido los estragos de años de desatención.”

“El artífice del plan, el ministro del Petróleo Hussain al-Shahristani, compareció ante el parlamento el martes, donde algunos legisladores cuestionaron la legalidad de los contratos propuestos y los calificaron como términos favorables para las petroleras foráneas. Pero la licitación parece contar con el apoyo suficiente para cumplir el cronograma establecido y Shahristani y otros funcionarios prometieron seguir adelante.”

“Se cree que Irak tiene una de las mayores reservas de crudo del mundo, con 115 mil millones de barriles de reservas comprobadas.”

“Unas 120 compañías expresaron interés en competir en la licitación fijada para el 29 y 30 de junio, según el Ministerio de Petróleo. Treinta y cinco cumplieron los requisitos para competir, incluyendo Exxon Mobil Corp., Royal Dutch Shell PLC, Eni SpA, Lukoil y China Petroleum & Chemical Corp., o Sinopec.”

“Los seis yacimientos que serán licitados contendrían reservas de más de 43.000 millones de barriles.”

La nota va más allá y muestra como se configura la política de la invasión que complace y es condescendiente ante la iniciativa de ceder ante las compañías extranjeras:

“El portavoz del primer ministro Nouri al-Maliki, en su comparecencia este mes ante el ministro del petróleo, le dio su respaldo y reafirmó que la licitación se realizará tal y como está planeado.”

“Después de que la violencia empezó a amainar en 2008, Maliki, Shahristani y un puñado de antiguos exiliados iraquíes han impulsado ambiciosas reformas económicas. Cansado de esperar la aprobación de una ley petrolera que sentara las bases para que compañías extranjeras pudieran empezar sus perforaciones, Shahristani invitó unilateralmente a las petroleras a competir por contratos en 2008.”

Estos afirmaciones muestran, sin lugar a dudas, que la verdadera intención de las potencias guerreristas no es la lucha contra un enemigo catalogado “terrorista” que ponga en jaque mate al mundo civilizado, sino el control del abastecimiento de los yacimientos petroleros y de gas en el territorio del Medio Oriente, que les garantiza la supremacía por sobre todos los Estados del planeta.

Pero seguramente estas intenciones ya todos podían preverlas, más sin embargo lo que buscamos poner al descubierto es como la política de invasión del imperio se edita en un nuevo capítulo donde el dominio por medio de la fuerza militar busca apropiarse de los combustibles que hacen funcionar al sistema imperial, que al mejor estilo de Julio César, “llegué, vi y vencí”, ejecutan estas medidas sin rendirles cuentas a nadie.

Hasta el 2009, año en que se cumplen ocho años de la invasión en los territorios de Afganistán e Irak, de acuerdo a las proyecciones realizadas por especialistas, más de un millón de personas han muerto en los enfrentamientos en ambos territorios, esta cifra contempla a los civiles y a las fuerzas de ocupación.

Este es el costo que deben pagar los pueblos que resisten y a los cuales atacan al ejecutarse la política de invasión del imperio.

El imperio se expande e inicia una nueva etapa de colonización, una campaña de dominación que, en las actuales condiciones del mundo, – crisis económica, crisis ambiental, crisis social, crisis cultural – será más sangrienta, más violenta y más despiadada.

En el otro territorio invadido – Afganistán – las fuerzas militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), quien ha conducido esta guerra y esta conformada principalmente por los Estados Unidos de América en base a su proporción en número de efectivos, se reconcentran en Afganistán, tras “salir” de Irak, dejando conformado un gobierno que les permite maniobrar todo un sistema de bases militares instaladas para movimientos desde y hacia cualquier parte del territorio en Medio Oriente.

No cabe duda que la política de invasión del imperio será implementada en este país.

Como ya todos sabemos, recientemente fueron celebradas las elecciones presidenciales en Afganistán en medio de una opinión generalizada de fraude, ¿quién fue el gran vencedor? Hamid Karzai, un personaje que ha sido reconocido por haber luchado en la guerra de Afganistán contra los soviéticos y por mantener vínculos con la Agencia Central de Inteligencia de Estado Unidos (CIA).

Para ilustrar, nos remitiremos a algunas publicaciones periodísticas que siguieron de cerca los acontecimientos:

“El presidente afgano Hamid Karzai admitió el martes que hubo irregularidades en las elecciones presidenciales del 20 de agosto.” AP

“Preguntado repetidamente sobre denuncias de corrupción en las elecciones del 20 de agosto, el presidente respondió que las críticas internacionales a la elección “me indignan , pero admitió que hubo “irregularidades .” AP

Sin pensarlo mucho sabemos cual será el desenlace de estos acontecimientos, las elecciones serán – pese a las irregularidades y el fraude – reconocidas por todos los contendientes y por la “observación de la comunidad internacional” después de un largo proceso de negociación y ubicarán a Karzai a la cabeza del Estado Afgano, permitiendo a los estados imperiales mantener el control en el territorio y explotar sus recursos.

“Se han interpuesto nuevas denuncias esta semana en medio de la renuncia de un importante investigador de un posible fraude. Uno de los dos afganos en la Comisión Electoral de Quejas, Maulavi Mustafá Barakzai, renunció el lunes aduciendo que los tres extranjeros en la comisión estaban “tomando todas las decisiones por cuenta propia .” AP

“Karzai no quiso inmiscuirse públicamente en el debate del gobierno estadounidense sobre posibles cambios en la política de guerra, pero agregó que apoya “totalmente al comandante supremo estadounidense en su país, el general Stanley McChrystal, quien ha recomendado al presidente Barack Obama enviar hasta 40 mil soldados más a Afganistán.” AP

Algo importante que debemos poner de manifiesto es que los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados tienen la capacidad de eliminar cualquier mal que ponga en riesgo la seguridad del mundo y de sus habitantes.

En este contexto es entregado el Premio Nobel de la Paz a Barak Obama, pretendiendo crear un estado virtual de esperanza entre la población planetaria, haciéndonos creer que este personaje tendrá el compromiso y el poder de salvar el mundo.

Es muy posible que desde su posición pueda impulsar iniciativas que permitan establecer un nuevo orden para el planeta y la raza humana, pero es más cierto aún que promover estas iniciativas contradicen en todo el accionar que hasta hoy han tenido los estados imperiales a la cabeza de ellos Estados Unidos.

El poder detrás del telón no permitirá bajo ninguna circunstancia emprender este tipo de intenciones que pongan en riesgo su poder y dominio, para ellos la guerra es un medio y la paz sencillamente un obstáculo.

también te puede interesar