Opinión

San Jacinto: primera derrota del esclavismo en América

San Jacinto no alcanza las proporciones de una batalla y quizá no llegue siquiera a categoría de combate; pero fue la primera jornada que se ganó en América contra la esclavitud del Norte: ¡está antes que Gettysburg! Adolfo Ortega Díaz (1928)

Redacción Central |

El combate de San Jacinto del 14 de septiembre de 1856 fue el resultado de seis meses de resistencia al filibusterismo del “Ejército del Septentrión”, organizada por los legitimistas en Chontales y el Norte del país. En efecto, los jefes oficiales y tropas declararon en Matagalpa el 20 de abril de 1856 estar dispuestos “A SOSTENER, HASTA DERRAMAR LA ÚLTIMA GOTA DE SANGRE, LA INDEPENDENCIA NACIONAL”.

San Jacinto fue el primer encuentro bélico de la Guerra Nacional (y probablemente el único) EN EL QUE SE ENFRENTARON SÓLO NICARAGÜENSES CONTRA ESTADOUNIDENSES. Además, fue precedida por un primer rechazo de los filibusteros, en la propia hacienda, el 5 del mismo mes de septiembre. Seis muertos dejaron en el campo los filibusteros y los defensores sufrieron sólo un muerto y tres heridos. Habiendo reconcentrado a casi todos sus soldados dentro de la hacienda, las pérdidas del coronel José Dolores Estrada —en esa primera fase de la batalla—, fueron mínimas. En su auxilio, el 11 de septiembre llegó a San Jacinto un contingente de indios flecheros de Matagalpa, al mando del capitán Francisco Sacasa (quien sería herido el 14Desde el 12 de septiembre los filibusteros organizaron en Granada otra expedición a San Jacinto, comandada por Byron Cole. Por lo menos 65 filibusteros (probablemente más) participaron en ella. El desarrollo de la acción ya es muy conocida. El Nicaragüense, periódico de Walker, enumeró 12 muertos, 12 heridos y 3 desaparecidos, para un total de 27 bajas filibusteras. Estrada informó en su parte oficial que de los 200 atacantes (eran menos de 100) quedaron 27 muertos y numerosos heridos. En cuanto a los nacionales, sufrieron fuertes bajas: 55 muertos y heridos.

Aunque tanto el número de combatientes como las bajas fueron apreciablemente mayores en otras batallas de la guerra contra Walker, San Jacinto no cede el primer lugar a ninguna en importancia. Ocurrió en un momento oportuno al infundir a los nicaragüenses y sus aliados centroamericanos renovada confianza en su habilidad de derrotar a los filibusteros, precisamente cuando el Ejército Aliado por fin se aprestaba a iniciar la ofensiva contra Walker. La vanguardia de los ejércitos de Guatemala y El Salvador había llegado a León el 13 de julio, pero fue hasta el 12 de septiembre que los partidos en pugna firmaron su unión para expulsar al filibusterismo esclavista.

Por ello ha pasado a ser el acontecimiento más memorable en la historia patria nicaragüense; y siempre se revive la orden espartana del coronel José Dolores Estrada: “¡Firmes, firmes, hasta caer el último!”. Andrés Castro, quien derribó a un filibustero de una pedrada al faltarle fuego a su carabina, se inmortalizó como espléndido símbolo de esa lucha desigual que elevaría la moral de la resistencia patriótica. En su parte oficial, el comandante de la División Vanguardia y de Operaciones del Ejército del Septentrión, afirmó el propio 14 de septiembre: “Yo me congratulo al participar el triunfo adquirido en este día sobre los aventureros”. Estrada tenía entonces 65 años y su figura, desde entonces, se ha glorificado.

En Masaya fue recibido bajo un arco triunfal de flores el 6 de octubre de 1856. El gobierno de Nicaragua lo nombró General de Brigada el 25 de julio de 1857, y los de Guatemala, El Salvador y Costa Rica le otorgaron condecoraciones en 1858. Dos años después, unos amigos iniciaron en Managua la conmemoración de la batalla, mediante suscripción pública; y en 1861 ya se celebraba el 14 y el 15 de septiembre en Granada “con el júbilo digno de tan grandiosos recuerdos”.. Durante el paseo callejero con música, se pronunció este brindis en verso: “Al invicto general / Que en su luciente acero / Enseñó al filibustero / Lo que es la Libertad, / Dediquemos estas fiestas / En este día de gloria / Y que dure su memoria / Por toda la eternidad.”

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