Opinión

La “piñata” de los banqueros del 79

El entonces presidente Arnoldo Alemán y su gabinete económico resolvieron pagar, ilegalmente, más de 25 millones de dólares a los ex accionistas del Banco Nicaragüense (BANIC), y el Banco de América

Redacción Central |

Durante la administración del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, se produjo la denominada “piñata” de los banqueros del 79. Esto significa que Alemán y su gabinete económico resolvieron pagar, ilegalmente, más de 25 millones de dólares a los ex accionistas del Banco Nicaragüense (BANIC), y el Banco de América.

Ambas instituciones fueron nacionalizadas por el Gobierno Revolucionario en 1979 y los dos bancos estaban descapitalizados, con saldos negativos y en absoluta quiebra al triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

La ilegal acción de ex mandatario liberal, que buscaba congraciarse con la oligarquía criolla, se produjo mediante el acuerdo presidencial No. 22-98 del 23 de junio de ese mismo año, mediante el cual se ordenaba conformar una Comisión para evaluar los Estados Financieros de dichos bancos, los cuales habían quedado en quiebra al 25 de julio de 1979.

Auditorias externas realizadas a esas dos instituciones financieras por prestigiosas firmas de auditores internacionales, habían revelado que ambas instituciones estaban en total quiebra al momento de ser nacionalizados.

El BANIC tenia un patrimonio negativo por el orden de los 496.8 millones de dólares y el Banco de América reflejaba un patrimonio negativo de 381.1 millones de dólares.

Sin embargo, la administración Alemán, mediante la Resolución Ministerial 52-2001 del 22 de agosto de 2001, del Ministerio de Hacienda y Crédito Publico resolvió mandar a indemnizar a los ex accionistas del Banco de América a razón de 23.54 dólares por acción. El Banco de América poseían 424,875 acciones, implicando una deuda interna de un poco más de 10 millones dólares.

Mientras que a los accionistas del BANIC, se les indemnizaría a razón de 450 dólares por acción. Estos pagos se harían con Bonos de Pago por Indemnización (BPI). Los accionistas del BANIC tenían 35,000 acciones, lo que represento una deuda para los nicaragüenses de 15 millones 750 mil dólares.

Marco legal de la nacionalización de la banca

Con el decreto No. 25 publicado en la Gaceta No. 3 del 24 de Agosto de 1979, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de la República de Nicaragua resolvió la nacionalización del Sistema Financiero Privado.

El artículo uno de este Decreto establece que “quedan nacionalizadas las Instituciones Privadas de Sistema Financiero mediante la adquisición por parte del Estado de la totalidad de las acciones de las respectivas sociedades anónimas”. Este mismo artículo establece que “las sucursales de Bancos Privados de propiedad extranjera no podrán captar recursos del público y quedarán sujetas a un régimen especial que establecerá el Banco Central”.

Asimismo, el artículo dos del Decreto ordena que “El precio de adquisición de las acciones a que se refiere el primer párrafo del artículo uno será el valor en libros según auditoria que se practicará al efecto. Para establecer el valor en libros de las acciones se aplicarán normas de contabilidad generalmente aceptadas y las regulaciones dictadas con anterioridad al presente Decreto por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones (1).

El artículo tres del mencionado Decreto manda que “El precio de las acciones será pagado con bonos del Estado que devengaran un interés del seis y medio por ciento anual pagadero por anualidad vencida, computada desde la fecha de promulgación del presente Decreto y tendrá un plazo de cinco años de vencimiento. Sus tenedores podrán usarlos para la cancelación de obligaciones financieras o fiscales con el Estado. El estado podrá cancelar los Bonos mediante su pago en efectivo en cualquier momento antes del vencimiento”.

En cumplimiento de lo ordenado por ésta Ley, a través del Banco Central de Nicaragua y de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones, se procedió a la contratación de reconocidas firmas auditoras externas para que determinaran el valor en libros de las instituciones financieras privadas nacionalizadas.

De acuerdo a la publicación de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones titulado “Información Trimestral Sistema Financiero Nacional y de Otras Instituciones de Crédito, Tercer Trimestre 1980, firmas internacionales a través de sus representantes locales realizaron las auditorias externas de las instituciones nacionalizadas. Las firmas internacionales participantes fueron: Macnera Hnos. y Cia. S.C.; Alexander Grant; Arthur Young& Company; Coopers and Lybrand; Panel, Kerr, Foster & Company; Deloitte, Hasking & Sells; y Gardener, Wolf & Company.

Resultado de las auditorias externas

El resultado de las auditorias efectuadas reflejó que solo tres instituciones financieras resultaron con patrimonio positivo. Estas instituciones eran:

Banco Calley Dagnall con C$ 1.5 millones; Banco Exterior con C$ 0.3 millones; Financiera Norte S.A. (FINSA) con C$ 12.0 millones. El resto de las instituciones acusaron descapitalizaciones que fueron de un mínimo de C$ 1.8 millones en el caso de Interfinanciera hasta un máximo de C$ 496.8 millones en el caso del Banco Nicaragüense (BANIC).

Los bancos BANIC y Banco de América fueron las dos instituciones financieras con las más altas descapitalizaciones registradas al momento de la nacionalización. En el orden, los patrimonios negativos de éstos Bancos fueron de C$ 496.8 millones y C$ 381.1 millones respectivamente. Es importante señalar este hecho porque además de ser los bancos mas descapitalizados del sistema financiero, eran a la vez la cabeza de los grupos financieros más fuertes del país.

Por facilidad operativa el Gobierno en ese tiempo decidió la consolidación del sistema financiero nacionalizado utilizando como eje éstos dos bancos, no obstante su situación de quiebra financiera.

Tres eventos de envergadura impactaron severamente la situación financiera de los bancos (a unos mas que a otros); el severo deterioro que había sufrido la calidad de la cartera de créditos; la fuga de capitales promovida, a veces, en las propias instituciones; el alto endeudamiento externo que debió más tarde ser asumido por el Estado y el fuerte endeudamiento con el Banco Central de Nicaragua. La devaluación de abril de 1979 de C$ 7 a C$ 10 por un dólar, encontró a estos bancos con una alta deuda externa.

La auditoria externa del Banco Nicaragüense la realizó la firma Donkin y Arguello en representación de la firma internacional Alexander Grant. Un balance sintetizado de a situación económica encontrada fue el siguiente:

ACTIVOS (millones de cordobas)

Efectivos y depósitos en bancos 59.0
Préstamos y Descuentos 761.5
Menos: Provision P/Cred. Malo 325.3
Pret. y Desc. (Neto) 436.2
Responsabilidad de Clientes/Aceptac. Neto 240.5
Otros Activos 174.0
Total Activos 909.7

PASIVOS

Depósitos del Público 661.1
Deuda con Bancos del Exterior 463.4
Deuda con el Banco Central 170.4
Otros pasivos 111.6

Total pasivos 1,406.5

Total Patrimonio 496.8

El balance anterior da como resultado un patrimonio negativo de 496.8 millones de córdobas. Este resultado objetivamente se debe principalmente a dos factores: la devaluación, que por tener una alta deuda externa, le provocó al banco una pérdida considerable y el incremento de las provisiones para créditos malos aumentaron las pérdidas aproximadamente en unos 270 millones de córdobas, mas las pérdidas operacionales.

La auditoria del Banco de America la realizoo la firma Pasquier, Salas y Compania en representación de la firma Interncional Mancera Hermanos y Cia. S.C. Un balance resumido del banco al 25 d e julio de 1979 fue el siguiente:

ACTIVOS (millones de córdobas)

Efectivo en caja y bancos 150.0
Préstamos y Descuentos 1,310.7
Menos: provisión/Cta. Malas 394.8
Préstamos y Dctos. Netos 915.9
Otros Activos 301.1
Total Activos 1,367.0

PASIVOS

Depósitos y otras obligaciones 952.7
Deuda con el Banco Central 145.5
Deuda con Bancos Extranjeros 597.4
Otros pasivos 52.5
Total Pasivos 1,748.1
Total patrimonio 381.1

El resultado de éste balance es que el Banco de América al momento de la nacionalización tenía un Patrimonio Negativo de 381.1 millones de córdobas. De forma similar al BANIC, el patrimonio negativo provino de su alto endeudamiento externo que fue impactado por la devaluación y las altas pérdidas provenientes del aumento de la reserva para cuentas malas que sumaban alrededor de unos 300 millones de córdobas.

El consolidado de todo el sistema financiero que se nacionalizó refleja que al 25 de julio de 1979, el Estado nicaragüense asumió un Patrimonio Negativo de 1,182. millones de córdobas, depósitos del público por 3,174 millones, una deuda externa por el orden de 1,233.8 millones y una deuda con el Banco Central de 914.9 millones de córdobas.

Consolidación del Sistema Financiero

La consolidación del sistema financiero nacionalizado se realizó tomando como ejes los bancos de América y Nicaragüense. El 17 de septiembre de 1980, después de que habían pasado a ser propiedad del Estado los bancos, mediante Decreto No. 527 se promulgó la ley de Absorción de Instituciones Financieras por el Banco Nicaragüense. En el artículo primero de esta Ley se establece que el BANIC será sucesor legal sin solución de continuidad de todos los bienes, derechos adquiridos y obligaciones legalmente contraídas por las siguientes instituciones del Sistema Financiero Nacional.

• Corporación Francoamericana de Finanzas (FRANCOFIN)

• Compania interfinanciera Nicaragüense S.A. (INTERFINANCIERA)

• Inversiones nicaragüenses de Desarrollo S.A. (INDESA)

• Corporación Nicaragüense de Inversiones (C.N.I)

• Banco de Centroamérica S.A

Por esa misma fecha se promulgó la Ley de Absorción de Instituciones Financieras por el Banco de América, mediante el Decreto No. 528 publicado en La Gaceta No. 225 del primero de Octubre de 1980. El artículo primero del Decreto establece que el Banco de América será sucesor legal sin solución de continuidad de las siguientes instituciones del Sistema Financiero.

• Financiera del Norte SA (FINSA)

• Financiera de Occidente S.A. ( FIDOSA)

• Financiera Industrial Agropecuaria (FIA)

• Banco Exterior S.A

Es decir, a partir de esa fecha el Banic es producto de la fusión seis instituciones que pertenecieron a diferentes dueños y el Banco de América análogamente producto de la unión de cinco instituciones financieras que pertenecieron también a diferentes dueños.

Finalmente, el Gobierno como dueño absoluto de la banca comercial nicaragüense decidió seguir la lógica de la especialización y por lo tanto ordenó la fusión de las Bancos de América y Banco Nicaragüense (BANIC) transformándolos en un Banco de Industria y Comercio que también por coincidencia se abreviaba BANIC. En vista que ambas instituciones eran Sociedades Anónimas, sus juntas generales de accionistas reunidas en Asambleas extraordinarias el 23 de Agosto de 1985 resolvieron:

-Cambiar denominación de Banco Nicaragüense por la de Banco Nicaragüense de Industria y Comercio “que podrá denominarse también BANIC”

-Acordar la fusión de Banco Nicaragüense con Banco de América, mediante la absorción del segundo por el primero.

-La base financiera para la fusión será el balance combinado del Banco de América y el Banco Nicaragüense al 30 de junio de 1985.

-Aumentar el capital pagado de la Sociedad Banco Nicaragüense de Industria y Comercio de 162.3 millones a 500 millones de córdobas. De este incremento el 85 por ciento corresponde al Banco de América y el 15 por ciento al BANIC. (Esta capitalización fue efectuada con fondos del Gobierno, puesto que las instituciones nacionalizadas estaban en quiebra).

Para completar el requerimiento jurídico de esta fusión, la Presidencia de la Republica, mediante acuerdo No. 46 publicado en la Gaceta No. 199 del 17 de Octubre de 1985 aprobó la fusión del Banco de América con el Banco Nicaragüense y las modificaciones a la escritura de constitución del Banco Nicaragüense.

Después de esta fusión, en el país solo quedaron funcionando cuatro bancos comerciales especializados: Banco Nacional de Desarrollo (sector agropecuario) Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (sector industrial y comercio), Banco Popular (sector pequeña y micro empresa) y Banco Inmobiliario (ahorro y préstamo para la vivienda).

El Banco Nacional de Desarrollo se formó con la integración del Banco Nacional de Nicaragua (BNN), el Instituto de Fomento Nacional (INFONAC) y el Banco Calley Dagnall.

El Banco Inmobiliario se conformó de la fusión de Financiera de la vivienda, Inmobiliaria de Ahorro y Préstamo, Centroamericana de Ahorro y Préstamo (CAPSA) y Nicaragüense de Ahorro y Préstamo (NIAPSA).

Venta de bancos quebrados al Estado

Durante la administración de Arnoldo Alemán, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público reconoció a los socios del Banco Nicaragüense (BANIC), que había sido nacionalizado desde 1979, en concepto de indemnización la suma de 450 dólares por acción y a los socios del Banco de América se les reconocía 23.5 dólares por acción.

El 12 de marzo de 1998 algunos ex accionistas del extinto Banco de América presentaron ante la Comisión Nacional de Revisión de Confiscaciones un escrito solicitando que el Decreto de Nacionalización de la Banca se declarara invalido y que se procediera a la “justa” valuación de las acciones y a su respectivo pago a los ex accionistas del antiguo Banco de América. ¡Insólita petición!

Pero mas insólito resulto el Acuerdo Presidencial No. 222-98 del 23 de junio de 1998, publicado en la Gaceta No. 119 del 26 de junio de 1998 que mandó a conformar una Comisión para evaluar los Estados Financieros de las instituciones financieras nacionalizadas. Esta comisión llego a un acuerdo sobre la metodología a emplearse para realizar la valoración de las mencionadas acciones.

Posteriormente, mediante Resolución Ministerial No. 52-2001 del 22 de Agosto de 2001 el Ministerio de Hacienda y Crédito Publico resolvió indemnizar a los ex accionistas del extinto Banco de América a razón de 23.54 dólares por acción. A esto se agrega que la mencionada Resolución establecía que se debía pagar a cada ex accionista, sucesor o cesionario con Bonos de Pago por Indemnización (BPI) conforme el número de acciones que cada accionista poseía.

El total de acciones comunes pagadas y en circulación que tenían los socios del Banco Nicaragüense al momento de la nacionalización sumaban un total de 35,000 acciones y las que poseían los socios del Banco de América eran 424,875 acciones. Es decir que al primero le correspondía 15 millones 750 mil dólares y al segundo un poco mas de diez millones de dólares.

Es decir el Gobierno de Arnoldo Alemán, con ésta atropellante decisión, ordenó el pago a los extintos accionistas de los Bancos Nicaragüenses y Banco de América un monto de US$ 25, 751,558 (veinticinco millones setecientos cincuenta y un mil quinientos cincuenta y ocho dólares) adquiriendo un compromiso ilegal e inaceptable por que el pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos a los grupos más poderosos de Nicaragua.

El pago de esas acciones no tenía sentido e incurrió en un acto reñido con la Ley al pagar una obligación que no existía debido a que tanto el Banco Nicaragüense como el Banco de América, al momento de la nacionalización estaban severamente descapitalizados, con patrimonios negativos por 496.8 millones y 381.1 millones de dólares respectivamente, y por ley de la republica no tuvieron entonces ni ahora derecho a ninguna indemnización.

Alegatos para el robo

En los alegatos para justificar la indebida compensación a los antiguos accionistas de los bancos nacionalizados se argumentó que las firmas auditoras, en su momento, no aplicaron los principios de contabilidad generalmente aceptados ni las normas de la Superintendencia de Bancos vigentes en aquel momento, además que los bancos se les había quitado los bienes que tenían en garantía o que eran de su propiedad dejándolos por lo tanto en una mala situación.

Estos argumentos carecían de solidez porque en primer lugar el Decreto de nacionalización en su artículo dos establecía que “el valor de las acciones resultaría de aplicar las normas de contabilidad generalmente aceptadas y las regulaciones dictadas con anterioridad al presente Decreto por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones”. En segundo lugar las firmas que auditaron al BANIC y al
Banco de América eran las firmas de más tradición y seriedad en el país (Donkin y Arguello; y Pasquier, Salas y Cia), y además lo estaban haciendo en representación de prestigiosas firmas internacionales de auditores externos (Alexander Grant; y Mancera Hermanos y Cia. S.C.)

Es muy difícil acusar a firmas internacionales de este calibre y a las firmas locales de prestigio conocido que desconocían los principios de contabilidad generalmente aceptados y que no aplicaron las regulaciones dictadas por la Superintendencia de Bancos conforme lo mandaba el Decreto.

Por otra parte no es nada razonable argumentar que cuando se realizó la auditoria el Gobierno le había quitado a estos bancos los bienes que tenían en garantía o que eran de su propiedad, puesto que la auditoria se practicó al 25 de julio de 1979, es decir seis días después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Sencillamente era materialmente imposible que hubiera ocurrido eso.

Notas

1. Por Decreto No. 272 del primero de febrero de 1980 publicado en la Gaceta No. 30 del 5 de febrero de 1980 fue aclarada la Ley de Nacionalización del Sistema Financiero Privado, en el sentido de que el corte de los estados financieros para fines de calculo de la valoración de las acciones, debe de entenderse que es el 25 de julio de 1979.

también te puede interesar