Opinión

Régimen de facto: Ventrílocuo de los yanquis

Sin el respirador artificial que tienen conectado a Estados Unidos, los golpistas hondureños no habrían podido respirar ni un segundo

Redacción Central |

Hubo resoluciones internacionales de rechazo al golpe militar propinado contra el presidente constitucional de Honduras Manuel Zelaya, de Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos (OEA), Grupo de Río, Sistema de Integración Centroamericano (SICA), y protestas de los hondureños, pero la dictadura de facto ha impedido el retorno del gobernante catracho.

No existe otra explicación. Todas las acciones hondureñas del régimen de facto no dirigen a un solo hilo conductor.

Es imposible que un gobierno que haya llegado a la presidencia de Honduras mediante el poder de las cañas huecas, pueda sobrevivir al aislamiento internacional en que se encuentra sometido, si no fuese por la actuación ambigua de Estados Unidos.

Los gorilas militares colocaron al usurpador Roberto Micheletti con la venia de los norteamericanos, quienes evidentemente quieren enviar un mensaje a América Latina a través de sus ventrílocuos catrachos de que no permitirá a más gobiernos de izquierda en la región.

Cualquier persona con dos dedos de frente puede apreciar la actuación gallo gallina adoptada por los yanquis.

Por un lado, el presidente Barak Obama se declaró “preocupado” por la situación hondureño y ha respaldado las resoluciones internacionales contra el golpe militar.

Sin embargo, está claro que su gobierno no ha desmantelado toda su estructura diplomático militar en Honduras porque no han retirado a su embajador y la base militar castrense de Palmerola continúa operando normalmente, y aún así, no fue autorizada a permitir el aterrizaje del avión para que Zelaya retornara al territorio del vecino país.

El gobierno gringo asegura que no se reunirá con el régimen golpista, pero se rehúsa a recibir al gobernante constitucional.

Notoriamente, el golpe de estado en Honduras está sirviendo a Estados Unidos como un tubo de ensayo que le permita medir la acción y reacción del pueblo hondureño y del resto de latinoamericanos frente al golpe de estado contra Zelaya.

Analiza y observa para determinar su siguiente paso porque alberga la esperanza de que los hondureños se aburran de protestar y de esa forma legitimar en el poder a los golpistas.

El andamiaje del golpe de Estado contra Zelaya no habría sido posible sin la complicidad de la oligarquía de Honduras, incluyendo a la jerarquía católica que muy diligentemente, se apresuró a recomendar a Mel que no retornara al país porque podría producirse un baño de sangre.

¿Y en manos de quién están las armas?, ¿Acaso Zelaya llegaba con un arsenal?.

Otro factor fundamental en el retorno al gorilismo, es la labor de la derecha mediática del continente en la desinformación al pueblo hondureño, procurando legitimar a los golpistas bajo un tinte “democrático”.

Por ejemplo, la cadena norteamericana CNN tituló el golpe de estado como “Sucesión forzada de Manuel Zelaya; mientras en nuestro país, el diario La Prensa publicó “Dos presidentes reclaman silla”.

“Son medios golpistas porque mienten al pueblo hondureño, mienten a la comunidad internacional y al mundo entero, queriendo legitimar un acto que no debe permitirse en este nuevo siglo”, censuró el presidente de Bolivia Evo Morales.

“No salgo de la perplejidad, porque lo que se discute no es que dos presidentes reclaman una silla. Aquí resulta claro, aquí hay un solo presidente legítimo, que es José Manuel Zelaya”, dijo, por su lado, el presidente dominicano Leonel Fernández.

La intencionalidad política de la derecha y de la dictadura mediática para frenar el triunfo de la izquierda en América Latina quedó demostrada en el Diario de “los nicaragüenses” en su editorial del sábado 4 de julio, a propósito de la toma de posesión del presidente de Panamá Ricardo Martinelli.

“Y ojalá que en las elecciones presidenciales que se celebrarán en lo que resta del presente año en Uruguay, Honduras y Chile, ganen también los candidatos de la derecha democrática, para que, como dijera el presidente panameño Martinelli, se fortalezca el desafío al péndulo ideológico que hasta ahora se ha movido favorablemente a la izquierda en América Latina”, señaló La Prensa.

Por allí salió otro payazo disfrazado de “demócrata y que quisiera ser presidente de Nicaragua, arengando contra Zelaya y tuvo la osadía de decir ¡qué agradezca, que no está en un calabozo!”.

¿Que habría dicho este defensor a sueldo del entonces presidente Enrique Bolaños, si éste hubiese sido sacado del poder por la fuerza ante su negativa de a acatar varias resoluciones del Poder Judicial?.

¿Habría apoyado ese golpe de Estado contra Bolaños?.

Otro remedo de “demócrata” considera que en Honduras no se propinó un golpe de Estado a Mel Zelaya, porque según él, no hubo ruptura del estado de derecho y los militares no están en el poder.

Que versión más retorcida la de este individuo. Por supuesto que hubo rompimiento del orden constitucional al expulsar a su gobernante seis meses antes que concluyera su mandato y porque su Carta Magna prohíbe expatriar a cualquier hondureño.

Como todo cobarde, Michelleti está viendo fantasmas a su alrededor e inventó una supuesta “invasión” de tropas nicaragüenses a territorio hondureño. Evidentemente su afirmación tiene el propósito distraer la atención e intentar regionalizar el conflicto interno que ellos mismos provocaron.

Esa oportunidad no podía ser desaprovechada por la dictadura mediática para lanzar excremento contra el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Como buenos emuladores de Adolfo Díaz, pusieron en duda el desmentido del gobernante acerca del supuesto movimiento de tropas nacionales.

Quien hacer creer a los pueblos del mundo que solamente la derecha representada por la oligarquía es lo mejor para desarrollar económica y socialmente a los países y que la izquierda es incapaz de conducir a las naciones.

Pretenden obviar el descalabro económico mundial que ha causado el sistema neoliberal.

Esta nueva arremetida del imperio en contra de los pueblos de América Latina, constituye una ocasión propicia para reflexionar acerca de la necesidad de la unidad de los latinoamericanos que por años han estado sometidos a los designios de las grandes potencias a través de la derecha y los delincuentes de la información, quienes pretenden imponer respeto a la democracia y la institucionalidad solamente cuando favorece a la rancia burguesía.

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