Opinión

¿Volverán los gorilas?

Fracasó la estrategia de Estados Unidos para botar a presidentes de izquierda electos democráticamente en América Latina. Semejante derrota de los pueblos de habla hispana, les ha obligado a recurrir furtivamente a las intentonas golpistas con sus gorilas militares.

Redacción Central |

Ese método desfasado quedó más que descubierto el pasado miércoles, cuando un militar renegado se insubordinó en contra del presidente constitucional, Manuel Zelaya, a quién por mandato constitucional le debe lealtad y obediencia.

El gobernante hondureño había ordenado al General Romeo Vásquez, el traslado de materiales electorales para la realización de una consulta popular prevista para el domingo 28 de junio, que determinará si los ciudadanos aprueban la inclusión de una cuarta urna en las elecciones de noviembre próximo que apruebe la realización en un futuro cercano de una Asamblea Constituyente que abrirían las puertas para su reelección presidencial.

La derecha mediática alega que la decisión del gobernante es “ilegal” porque viola la ley al destituir al militar renegado y por promover la consulta popular.

¿De qué cuenta el mandatario está violentando la ley por convocar a una consulta popular y por destituir a ese gorila?.

¿Acaso el gobernante hondureño no es el máximo jefe de las fuerzas armadas y los militares le deben obediencia absoluta porque están sometidos al régimen civil?.

Temen al pueblo

En cuanto a las consultas populares, el pueblo hondureño tiene derecho de decidir su futuro político, y no es facultad exclusiva de los oligarcas que bajo el ropaje de diputados, magistrados y propietarios de las empresas periodísticas, estén pretendiendo derrocar al gobernante.

¿Será que temen que el pueblo favorezca a Mel Zelaya con una reelección presidencial y le permita continuar profundizando un sistema social más justo?.

¿Por qué no censuran la reelección en Estados Unidos, en dónde sus presidentes hacen uso de los recursos del Estado en beneficio de sus campañas electorales?

La intentona golpista contemplaba destituir de la presidencia a Manuel Zelaya y suplantarlo en el cargo con el presidente del Congreso Roberto Micheletti.

“El plan era que, al declararse inhabilitado a Zelaya, Micheletti iba a asumir la presidencia y ya estaban repartiendo otros cargos”, reveló la diputada del izquierdista partido Unificación Democrática (UD), Doris Gutiérrez.

¿Y qué pasó con la defensa de la democracia y el respeto a la institucionalidad de los países de la que tanto cacaraquea la derecha?

La oligarquía mediática hondureña y del resto de América Latina, incluida Nicaragua, con gran capacidad para adaptar la realidad y las circunstancias que les favorezcan; salieron con sendas publicaciones a respaldar al sedicioso gorilón y atacaron al presidente Zelaya porque no responde a sus intereses de clase.

En Nicaragua, La Prensa y El Canal 2 alentaron al entonces presidente Enrique Bolaños a propinar el “bolañazo” a la Asamblea Nacional e invocaron el uso de las Fuerzas Armadas porque no les gustaba que los representantes de ese poder del Estado, también electos por el voto popular, emprendieran un proceso contra el gobernante por delitos electorales.

“Ahora el golpe de Estado no ocurre sólo cuando militares “gorilas” y machetones —como Somoza García en Nicaragua, en 1936, o Augusto Pinochet en Chile, en 1973— derribaron usando la fuerza militar a los gobiernos electos popularmente de Juan Bautista Sacasa y Salvador Allende, respectivamente. Ahora el golpe de Estado se lleva a cabo con asonadas de turbas en las calles (como ocurre frecuentemente en Suramérica), o por medio de juicios políticos impulsados por mayorías parlamentarias sectarias y tribunales politizados, que es precisamente como lo están haciendo en Nicaragua”, editorializó La Prensa en enero del 2007.

Los acontecimientos de Honduras no están desligados de lo que aconteció en Venezuela en abril del año 2002, cuando los militares en complicidad con la oligarquía, la dictadura mediática y por supuesto con la venia de Estados Unidos, promovieron un fallido golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez Frías.

OEA a prueba

¡Qué coincidencia!. La mayoría de los gobernantes que integran Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Honduras, que han levantado la bandera de la solidaridad, autodeterminación e independencia de los pueblos, son los que están siendo sometidos a presiones y chantajes por parte de las respectivas oligarquías con el apoyo norteamericano.

El presidente Zelaya convocó a la Organización de Estados Americanos (OEA), a fin de que conozca la situación de Honduras y habrá que ver cuál será la actitud que adoptará ese organismo, considerando que de ello dependerá su propia sobrevivencia.

Si la OEA decide respaldar a los golpistas hondureños se estaría auto propinando un certero golpe que presagiaría su extinción, debido a que estaría negando sus propios principios que destaca explícitamente que no permitirán que se transgreda los procesos constitucionales, además que buena parte de las naciones que la conforman abandonarían su seno.

Ojalá no se les ocurra promover otra aventura belicista en la región porque generarían una nueva conflagración, a juzgar por la reciente advertencia que hizo el presidente Chávez, quien anunció que los países del Alba actuarán como un bloque unido.

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