Opinión

Los padrinos de la Mafia

Conveniencia. Es la única explicación que encuentro para que los defensores de los defraudadores del Estado en el caso de los CENI, que actuaron como mafias, aleguen parcialización y politización del Poder Judicial

Redacción Central |

En 2002, cuando el ex presidente Enrique Bolaños entabló un proceso penal contra su antiguo correligionario, Arnoldo Alemán, sectores sociales, económicos, políticos, diplomáticos y medios de comunicación, aplaudieron y exaltaron la actuación ejemplar de los judiciales.

Pusieron a disposición apoyo económico, incluso extranjero, para que se indagara el origen y destino de las millonarias transferencias del erario a las cuentas del ex gobernante y sus principales colaboradores, cuyas transacciones denominaron “La Huaca”.

Todos rechazaron que se tratara de un juicio político contra Alemán.

Bolaños que fue vicepresidente de Alemán, obtuvo todo el respaldo de la comunidad donante y en particular de Estados Unidos, así como de la dictadura mediática.

Los poderosos de la información desembolsaron mucho dinero para financiar encuestas de opinión, para influir en la percepción de la ciudadanía sobre la legalidad y legitimidad del juicio contra el ex gobernante.

Advenedizo en el poder

Alemán recién había entregado el poder a su ex vicepresidente, su sucesor y posterior carcelero, Enrique Bolaños.

Acababa de caer en manos de la rancia burguesía, a la cual pertenecen los negociantes de la información, quienes jamás le perdonarían que llegara al poder sin pertenecer a su clase y tampoco tuviese un apellido “ilustre”.

En contraposición, Alemán provenía de una familia plebeya, y era considerado como “el gordo vulgar y ordinario”.

No tenía un padrino poderoso que lo defendiera de la jauría de adversarios y enemigos.

Irónicamente, esos mismos que condenaron a Alemán, ahora se rasgan las vestiduras y cierran filas para defender al ex candidato presidencial y actual diputado liberal, Eduardo Montealegre.

Mientras Estados Unidos actuó implacablemente contra Alemán, a quién indagaron por lavado de dinero, en el caso de Montealegre han sido benévolos, considerando que su ex embajador Paul Trivelli, catalogó el juicio como “político” y hasta han actuado de forma complaciente al permitir que el ex Superintendente de Bancos, Noel Sacasa, se refugiara en el Fondo Monetario Internacional, organismo financiero internacional controlado mayoritariamente por esa poderosa nación.

Impunes

Estaba escrito. Su majestad “Eduardo I”, se refugiaría en las enaguas de la inmunidad, para evadir la justicia.

Este diputadito fue el único que aún encontrándose en el país, rehusó acudir a la citatoria para afrontar la acusación por la millonaria defraudación al Estado, a través de la renegociación de los Certificados Negociables de Inversión conocidos como CENI.

La dictadura mediática hizo coro a Montealegre y censuró el juicio contra los autores del robo de los recursos de los contribuyentes.

“Es evidente —y hacen el ridículo quienes lo niegan— el sesgo político que se le ha dado al caso de los Cenis, al parecer con la intención de desacreditar y si fuese posible inhibir al candidato que según las encuestas tiene por ahora más posibilidades de ganar la próxima elección presidencial”, editorializó el diario La Prensa, previo a las elecciones presidenciales de noviembre 2006.

¿Y cómo La Prensa no va a defender a Montealegre si es socio en el negocio bancario de Jaime Chamorro, propietario de ese periódico? Ese diario ha mantenido una posición coherente con su posición de clase.

Los igualados

Contrariamente, el Nuevo Diario ha dado fuertes bandazos en sus posiciones. Inicialmente alentaron a los judiciales para que continuaran con las investigaciones contra el banquero diputado y hasta realizó en 2006 una encuesta On Line con 3 mil 323 votantes que favorecían en un 63 por ciento la continuación de las investigaciones.

Ahora El Nuevo Diario, propiedad del derechizado Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), cataloga el proceso penal como el montaje de una “pantomima”.

Igualmente, los representantes de la “sociedad civil”, pidieron a gritos que se castigara a los culpables del robo al erario, y en la actualidad, aseguran que el proceso está viciado.

Continúan exigiendo la finalización de las erogaciones por ese robo descarado, a pesar que conocen que el pago de esa deuda interna fue heredada de los gobiernos anteriores.

Pareciera que pretenden provocar más daño al país, porque su propuesta, podría derivar en inestabilidad macroeconómica y haría añicos la credibilidad de Nicaragua ante los organismos financieros internacionales.

Montealegre no tiene autoridad moral para cuestionar la actuación del Poder Judicial, pues siendo ministro de Hacienda de Bolaños, proporcionó las pruebas a ese Poder del Estado, sobre el desvío de recursos estatales que habría cometido Alemán.

Iluso prepotente

Todo indica que este banquero se considera la reserva moral de los nicaragüenses, se cree intocable y el colmo es que tiene el descaro de autoproclamarse la personificación de la democracia y de la institucionalidad de nuestro país.

Este ex candidato derrotado es tan arrogante y prepotente que se declara convencido de que “el pueblo” saldrá a las calles a defenderlo y que la nación entera arderá peor que como ocurre en Irán.

¿Este individuo creerá que los nicaragüenses no tenemos memoria histórica? ¿Supondrá que olvidamos que en el gobierno de Bolaños fue el autor intelectual de arrebatar el financiamiento para que los niños de primaria pudieran ingerir aunque fuese un vaso de leche cada día?

Montealegre y Chamorro, junto a otros 37 funcionarios y ex funcionarios de los gobiernos de Alemán y Bolaños, desviaron 600 millones de dólares a través de la emisión de los Certificados Negociables de Inversión CENI, la reclasificación de los créditos y la subasta de los bienes de los bancos quebrados.

Con esa astronómica suma de dinero, el gobierno del presidente Daniel Ortega podría financiar casi diez veces los 62 millones de dólares que Estados Unidos suspendió de la Cuenta Reto del Milenio (CRM), y 3.4 veces el total de ese programa que apenas ascendía a 175 millones de dólares. También se pudo revitalizar la economía nacional, mediante el financiamiento a miles de pequeños y medianos productores, facilitado créditos a gran cantidad de mujeres a través del programa Usura Cero y otorgado bonos productivos a un sinnúmero de familias nicaragüenses.

La recuperación de ese dinero y el castigo de los delincuentes, está en manos de los diputados, quienes podrían convertirse en redentores de la patria o los verdugos de miles de nicaragüenses pobres, que claman por recursos para mejor

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