Opinión

Similitudes de dos pueblos valientes

No hay ninguna diferencia. Es el mismo guión y las mismas consignas. La derecha iraní protestando, por órdenes del imperio, ante su aplastante derrota en las urnas, porque el pueblo prefirió reelegir en el cargo al presidente de la nación islámica, Mahmud Ahmadineyad

Redacción Central |

Similar estrategia utilizan en Nicaragua para desacreditar e intentar deslegitimar los resultados electorales de noviembre pasado.

Con amplia cobertura de los medios de comunicación internacional, en Irán, alentaron choques violentos que han generado varios muertos, heridos, detenidos e incalculables pérdidas materiales.

El pueblo nicaragüense perdió el miedo y venció a la derecha en la mayoría de municipalidades en noviembre pasado. Y aunque hubo amagos de disturbios, sus “dirigentes” son extremadamente cobardes y no poseen liderazgo para encabezar acciones anárquicas.

Rebeldes y combativos

Irán y Nicaragua son países hermanos. Parecidos en su historia reciente. En 1979, ambos países protagonizaron revoluciones populares y derrocaron a las oprobiosas dictaduras que con el respaldo explícito estadounidense, oprimían a sus ciudadanos.

En la actualidad, ambas naciones son asediadas por Estados Unidos, con respaldo de las dictaduras mediáticas.

Persia es acosada por defender su determinación de ejecutar sus planes de enriquecimiento de uranio para la producción de combustible, y porque ha vuelto su mirada hacia América Latina, fundamentalmente, Nicaragua y Venezuela.

En el caso de Nicaragua, el pueblo propinó una tremenda paliza electoral a la derecha en las elecciones municipales, y cometió el delito de elegir en 2006 al presidente Daniel Ortega, quién se caracteriza por no agachar la cabeza frente al imperio defender las conquistas de los nicaragüenses más desposeídos y promover el cambio del sistema político que sea más justo.

La única diferencia entre Irán y Nicaragua es la de los recursos. Y por esa razón se ensañan con esta nación centroamericana.

A través de la cancelación de la Cuenta Reto del Milenio, pretendían arrodillarla.

Sus objetivos se frustraron porque no pudieron doblegarla debido a que logró sortear esa maniobra política estadounidense y obtuvo los recursos necesarios de Venezuela y del Banco Interamericano de Integración Económica (BCIE). Es decir, los proyectos sociales destinados para el occidente continuarán ejecutándose.

No obstante, la dictadura mediática sigue presionando por los resultados electorales municipales que constituyó el pretexto para suspender el financiamiento de ese programa social norteamericano.

Irónicamente uno de los más connotados aliados de la derecha, Roberto Courtney, quién se muere por ser magistrado electoral, admitió que una investigación de Ética y Transparencia, reveló que la mitad de simpatizantes de su candidato Eduardo Montealegre, no ejercieron su derecho al voto.

¿Y cómo iba a ganar el candidato de papel, si sus electores se quedaron en casa?

La estrategia estadounidense incorporó nuevos y burdos elementos, como la inclusión de Nicaragua a una tal lista de países que promueven la trata de personas.

Nada más falso y vil. El mundo entero es testigo de que el gobierno sandinista promovió en la década de los ochenta, la eliminación de la prostitución, que contempló la elaboración de políticas de Estado para que las mujeres que se dedicaban al oficio más antiguo del mundo, abandonaran esa práctica y se incorporaran a distintas ocupaciones como belleza, corte y confección y otros programas sociales.

Nicaragua aún continúa haciendo ingentes esfuerzos por eliminar la prostitución, violencia doméstica y explotación de la niñez.

Qué casualidad que los países socios de Estados Unidos como Colombia, principal traficante de estupefacientes, haya sido ubicado entre los que más respetan los derechos de las víctimas de tráfico humano.

Chantaje constante

Continúan practicando sus viejas costumbres de chantajear a los países que no se someten. Ahora condicionan otorgar la dispensa o Waiver para desembolsar la ayuda bilateral a nuestro país, pretextando que no se cumple con las indemnizaciones a los dueños de propiedades confiscadas que pertenecían a somocistas sinvergüenzas que se nacionalizaron como gringos-caitudos, para que les pagaran esos bienes mal habidos.

Muchos han cobrado varias veces la indemnización de las mismas propiedades.

El acoso continúa desde las publicaciones de los negociantes de la información, pues un hijo de casa de los patrones de La Prensa, acusó al gobierno de Ortega de practicar espionaje telefónico al revelar que el amo del norte a través de su embajador Robert Callahan utiliza a sus marionetas internas para desestabilizar al país.

Citando a un “analista,” el editorialista intenta justificar las actividades de injerencismo que practica el diplomático, al reunirse constantemente con políticos, jerarcas, patrones de los medios de comunicación.

“¿Cómo pueden comprobar eso (o sea, que el embajador Callahan se reúne con la oposición para llamarles a la unidad)? Sólo que tengan actividades de espionaje”, advirtió el distinguido profesional”, señaló el editorial.

Este personaje de La Prensa se hace el ingenuo y cree que los ciudadanos somos tontos. ¿Será que el embajador se reúne con la derecha para rezar el Padre Nuestro?.

Espionaje mediático

Hasta el más humilde de los habitantes del mundo conoce el espionaje que ejecutan los diplomáticos, sobre todo de Estados Unidos que en su mayoría pertenecieron a la CIA y al resto de entidades de inteligencia.

El espionaje ha sido una parte indisoluble del ser humano desde los principios de los tiempos. La diplomacia, las relaciones internacionales y el espionaje, constituyen servicios inseparables de la política, tanto exterior como interior.

Este editorialista tiene experiencia en estas lides, considerando que practicó el tráfico de influencias en la Prensa al desempeñarse como “asesor” del presidente Enrique Bolaños, y espió a favor del ahora ex gobernante, a quién le trasladaba información acerca de las publicaciones que aparecerían el día siguiente.

Era tan pésimo espía que siempre descubrían sus maniobras.

Ahora la derecha estrena la novel idea de mandar a niños fresa, hijos de papá, disfrazados de Santa Claus a protestar contra la posible reelección del gobierno del presidente Ortega.

¿Será que sus padres no son capaces de luchar por sus “ideales” que envían a sus vástagos a sustituirlos?

Tienen pavor a la reelección presidencial del comandante Daniel Ortega, que les impediría volver a saquear las arcas del Estado. Igual cosa ocurre con el reelecto presidente iraní.

Dependerá de los nicaragüenses que nos dejemos someter por la potencia extranjera.

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